Irlanda: el gobierno pide excusas por los niños muertos o desaparecidos en centros religiosos

El primer ministro de Irlanda, Micheal Martin, ha pedido excusas en nombre del estado por la desaparición de nueve mil niños muertos o vendidos para ser adoptados, entre los años 1920 y 1998, en las antiguas «Casas Madre-hijo», conocidas popularmente como «casas de la Magdalena», establecimientos de acogida para madres solteras regentados por religiosas católicas, también llamadas «Madgalena’s Sisters».

Micheál Martin en la comparecencia sobre las «Madgalena's Sisters»
Micheál Martin en la comparecencia sobre las «Madgalena’s Sisters»

Las excusas del político llegan en el momento en que un informe de la comisión independiente nombrada para investigar el caso ha levantado el manto de silencio que durante casi un siglo ha tapado este escándalo de los «inquietantes» niveles de mortalidad en los establecimientos de monjas católicas subvencionados al cien por cien por un estado constitucionalmente confesional: «Es difícil- ha dicho el ministro encargado de la Infancia, Roderic O ‘Gonnan– concebir la amplitud de la tragedia y la pena que se esconden tras la cifra de esos nueve mil niños».

Las Casas Madre-hijo, dirigidas por monjas católicas y pagadas por el estado irlandés, acogían en régimen de internado  a jóvenes y mujeres embarazadas a las que sus familias repudiaban.

Maltratadas y explotadas como sirvientas durante el embarazo y después de dar a luz, las internas eran casi siempre separadas de sus hijos recién nacidos, a quienes las monjas inscribían en los registros como ilegítimos y después, si sobrevivían, los daban en adopción a familias, frecuentemente de distintos países e incluso del otro lado del Atlántico.

En 2015 se puso en marcha la Comisión, como consecuencia de las investigaciones efectuadas por la historiadora Catherine Corless, quien aseguraba que, entre 1925 y 1961, fueron enterrados en una fosa común cerca de ochocientos bebés nacidos en el Hogar St. Mary de Tuam (en el oeste de Irlanda), de las Hermanas del Buen Socorro.

Dos años antes, la película «Philomena», dirigida por Stephen Frears y protagonizada por una emocionante Judi Dench y Steve Coogan (autor también del guión) había denunciado el negocio de la venta de niños que durante décadas habían mantenido algunos conventos de monjas católicas irlandesas.

(Pero no solo irlandesas, la historia tuvo también algunos reflejos en España. Las monjas irlandesas que roban el niño a Filomena, literalmente para venderlo a una pareja estadounidense sin hijos, se parecen mucho a la sor María –y seguramente otras cuya actuación nadie ha destapado- quien en la maternidad de Madrid, y con ayuda de un médico, decía a las madres que el niño había fallecido en el parto para venderlo después al mejor postor).

Según las máximas autoridades políticas de Irlanda, el informe describe «un capítulo sombrío y vergonzoso de la historia reciente» del país, y saca a la luz «la cultura misógina que imperó durante varias décadas (que favoreció) las discriminaciones graves y sistemáticas contra las mujeres, y en particular contra las que daban a luz fuera del matrimonio (…) Teníamos una actitud completamente deformada respecto a la sexualidad y la intimidad».

Según un despacho de la Agencia France-Presse, la cifra de nueve mil niños muertos o desaparecidos representa solo el 15 por ciento de los 57.000 niños que pasaron por esas instituciones religiosas durante el período investigado por la Comisión.

«Toda la sociedad era cómplice», ha considerado el Primer ministro: «Adoptamos una moral y un control religioso perverso (…) y rechazamos a nuestras mujeres».

Philomena Lee cubierta

La película “Philomena” (Premio al Mejor Guión en la 70 Mostra Cinematografica di Venezia, 2013) se basó en el libro The Lost Child of Philomena Lee, del escritor y presentador de la BBC Martin Sixsmith, publicado en 2009 y basado en la historia real de Philomena Lee, una joven irlandesa casi adolescente, rechazada por su familia al quedar embarazada en una relación clandestina, y entregada por su padre a una Casa Madre-Hijo en 1951.

Philomena pudo ocuparse de su hijo durante los tres primeros años; después, le despidió llorando cuando fue entregado a una familia de Estados Unidos, oficialmente en adopción pero en realidad «vendido» por las monjas.

Después, Philomena abandonó el convento, se hizo enfermera, se casó y tuvo otros dos hijas, a quienes contó lo que le había ocurrido cuando tenía dieciocho años. Medio siglo más tarde, y precisamente a través de sus hijas, Philomena conoció a Martin Sixsmith, escritor, periodista y en aquel momento responsable de Comunicación en el gobierno laborista de Tony Blair.

Fue Sixsmith quien convenció a Philomena para que viajaran a Estados Unidos en un intento por saber algo de su hijo. Encontraron su pista pero Philomena no pudo abrazarle, había fallecido prematuramente en 1995, a los 43 años víctima del Sida.

Aunque sí pudieron reconstruir en parte su vida: se llamaba Michael Hess y había crecido en Missouri, fue un homosexual declarado, lo que no le había facilitado las cosas, miembro del Partido Republicano y estrecho colaborador de Ronald Reagan. Al menos, Philomena pudo saber que también su hijo había intentado buscarla, sin ningún éxito.

La película «Philomena» figura en el catálogo de las plataformas Rakuten TV, Chili Cinema, Apple iTunes y Tim Vision.

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Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

2 Comentarios

  1. Claramente, el traductor de Google le ha jugado una mala pasada al autor del artículo (¿debería decir traductor del inglés al español con Google translate?), porque en español, según la RAE, una excusa es: Motivo o pretexto que se invoca para eludir una obligación o disculpar una omisión.
    Sin embargo, en inglés, excuse pude ser pedir perdón, por ejemplo: excuse me. también significa «razón o explicación que se da para justificar una falta u ofensa». En definitiva, el titular debería ser : Irlanda: El gobierno pide explicaciones (o perdón) por los niños muertos…..
    El fallo en la traducción no debería servir de justificación, ya que el error es evidente y alguien que domine el español, lo que se supone en un periodista, lo debería haber detectado inmediatamente. Por tanto, muy mal, esmérate la próxima vez.

    • Anotado, gracias por la precisión.
      Sin haber escuchado la intervención, al editar el texto se entiende que el primer ministro presenta excusas por haber eludido u omitido la acción que correspondía al Gobierno de Irlanda para proteger a las madres solteras y a sus hijos.

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