Joaquín Grilo: “La calle de los sueños”

El bailaor y coreógrafo jerezano Joaquín Grilo ofreció un espectáculo, auténtico ballet con marchamo de proyección mundial, en el que todos sus elementos respiran  belleza, armonía, creatividad y arte sin límites, en el estreno absoluto en el Teatro Villamarta del 23 Festival Flamenco de Jerez, este 22 de febrero 2019.

©Javier Fergo para Festival de Jerez
©Javier Fergo para Festival de Jerez

Su escenografía reside en un 90 % en el extraordinario diseño de iluminación y es que estamos hablando de sueños y en los sueños todo es posible, todo aparece y desaparece entre luces y sombras. En los sueños no existen barreras de lenguajes, ni siquiera cuando quieren hacerse realidad. Y de principio a fin, anunciando y moderando, un duende, porque sin el duende estos sueños no hubieran sido posibles.

Inicio con danza contemporánea, músicas estilos e instrumentos del mundo, sueños con míticos intérpretes como Michael Jackson Fred Astaire presente con su claqué, momentos de puro Broadway. Con un cuerpo de baile de cuatro bailarinas / bailaoras, Cynthia Cano, Marta de Troya, Noelia Vilches Paula Salazar; el duende Fernando Galán, el cante potente, impactante de May Fernández, como una Paquera salida de algún sueño, el momentazo de José Carpio El Mijita con una soleá de infarto.

Los coros y palmas extraordinarios de los Makarines, la guitarra de Francis Gómez, el piano sabio en músicas de geografías múltiples de Rodrigo Carmona y la batería y percusión del niño de la saga jerezana de los Carrasco, Ané, fueron los responsables de una banda sonora excelentemente trabajada.

Joaquín Grilo además de asombrar con ese cuerpo juncal y disciplinado para cualquier tipo de danza, es el director de arte, coreografía, escena y de la idea original junto a Nuria Figueroa. El diseño de iluminación de Marcos Serna tan absolutamente protagonista.

Joaquín Grilo  quiso dejar al espectador en libertad para intuir, sentir e identificar lo que ocurre en escena, durante ese intenso recorrido por los sueños del protagonista. Y define el duende para dar comienzo al espectáculo: “Si no puedes volar, entonces corre; si no puedes correr entonces camina; si no puedes caminar entonces arrástrate, pero hagas lo que hagas, sigue moviéndote hacia adelante.”

Todo empieza como una sinfonía en negro y un juego de marionetas. El sueño discurre no por lo que puedes o quieres hacer, sino por donde te mueve la vida. El sueño – fantasía  acaba y llega la realidad con una maleta en la mano acompañada de una música, inquietante, sobria, geométrica. El baile, la música rememoran el tiempo del Cotton Club.

Y el encaje de bolillos de esa danza contemporánea, esta sinfonía lumínica en negro, es que sin ser flamenco, tiene un fondo como de raíz profunda, casi olvidada, que los intérpretes quisieran recuperar, aunque estén lejos. Quizá es ese compás aplicable a cualquier música, esa tensión implicada en  varios referentes.

Negro y rojo para un sueño de claqué con protagonismo del piano, incisos de punta y tacón, tango porteño. Tres bailarinas, dos cantaores, guitarra, ausencia de vestuario flamenco, el color de la escena se torna azul. La armonía compositiva de las figuras y los movimientos en escena seguidos por sobrios halos de luz precede a un telón negro que se sitúa a su espalda  y da paso a la primera bulería cantada.

El Duende: “La magia de librar batallas más allá de lo humanamente soportable, se basa en lo mágico que resulta arriesgarlo todo por un sueño que nadie más alcanza excepto tú.”

Como ocurre en los sueños, no hay continuidad en la historia, son distintas historias, distintos sueños, que sigue ahora con la agonía y muerte con música de Falla, no sé si rememorando la muerte de Lorca en este año dedicado al poeta. O quizá no, quizá sea el fin del sueño o ensoñación de Grilo de su recorrido por otras músicas, por otras danzas en otros mundos. Sea lo que sea, él teatraliza este sueño de forma tan veraz que el espectador anticipa su muerte, sufre esa agonía.

Jerez La solea de Jose Carpio 'E l Mijita' por Javier Ferro
Jerez La solea de Jose Carpio ‘E l Mijita’ por Javier Ferro

Flamenco

El Duende, fuera de escena, sobre una plataforma insiste en que los sueños son reales. Ahora la realidad es May Fernández cantando por bulerías, impersonando a La Paquera. Siguen Los Makarines cantando “Sevilla y Jerez”, con guitarra, palmas, bailaoras y luz de realidad para un Martinete con golpes de fragua rítmicos, inquietantes,

El flamenco de raíz, el de siempre retorna junto a la placa de la calle del Pozo del Olivar, donde nació José Carpio el Mijita. Ahí solo, de espaldas al público, canta a palo seco, sin más sonido que el de su voz, hace historia del cante empezando por una  soleá, cante antiguo que traspasa los sentíos, que hace vibrar, que explica la universalidad del flamenco como género único en el mundo. Hasta el punto de que cuando Grilo y los palmeros se le unen, el protagonismo sigue siendo del cante, a pesar de la belleza del conjunto, el baile queda en un plano alejado del protagonismo. Lo que impacta al alma es el cante y el compás.

Jerez Fin de fiesta por bulerías por Javier Ferro
Jerez Fin de fiesta por bulerías por Javier Ferro

Un largo e intenso fin de fiesta que empieza con una soleá por bulería y sigue por bulerías de Jerez, de Lebrija, Utrera y Cádiz, las más festeras, con todo el elenco flamenco de artistas, con protagonismo de todos, guitarra con toque y compás acompañando a los Makarines, Ané Carrasco al cajón ¡menudo compás!

Y ellas, las bailaoras, vestidas de comadres de antiguo patio de vecinos, con bombachos a las rodillas y muchos lunares, van turnándose en el baile, dejando para el final al maestro que escenifica un final magistral, con el silencio más sonoro como último protagonista.

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