La joven Agáta Berkova, de once años y de etnia romaní (gitana), está logrando grandes resultados en la competición y ha roto la creencia estereotipada de que no son buenos jugadores de ajedrez.
Berkova es originaria de la ciudad eslovaca de Poltár, con cerca de seis mil habitantes, cerca de la frontera húngara. Cuenta con una calificación de 1100 puntos Elo y juega ya en liga de adultos. Ha ganado el campeonato de Eslovaquia en la categoría femenina sub-8 y fue quinta de Europa.
Fue entrenada desde los seis años por su padre, Milan Berko, de 41 años, quien forma parte del equipo de ajedrez ‘Hrochotski jezdci’ (Los jinetes de Hrochot) y que lo aprendió, a su vez, a los veinticinco años, de un primo.
Ahora, enseña a otros chicos, la mayoría romaníes, algunos con problemas de hiperactividad o con familias donde había consumo de drogas, y poco a poco, el ajedrez ayudó en estas situaciones.
«Cuando los niños empezaron a jugar al ajedrez, después de medio año, me di cuenta de que estaban mirando al mundo y a su propio futuro con otros ojos. Cada niño terminó la escuela secundaria» explicó, añadiendo que tener buenas notas era una condición para participar.
Al inicio solo contaba con tres tableros de ajedrez en el centro comunitario pero le ayudó el club de la localidad de Banská Bystrica, cerca del pueblo de Hrochot, sede del equipo.
«El ajedrez se juega en silencio en todas partes. De repente unos romaníes llegan a los torneos y los asistentes no están acostumbrados. Cuando aparecimos en la puerta, debías haber visto cómo se giraban las cabezas hacia nosotros. Incluso vi mujeres agarrando sus bolsos y comprobando que no les faltaba nada. Fue desagradable», señala Berko sobre su primera experiencia competitiva.
Hay que mencionar que una encuesta de 2019 señaló que el 76 por ciento de los eslovacos tenían opiniones desfavorables sobre los romaníes.
El equipo de ‘Los jinetes de Hrochot’ llegó al campeonato de Eslovaquia y del europeo. «También estuvimos en Moscú para mostrarles que los romaníes no somos tan estúpidos como dicen» sostuvo.
Agáta acompañó a su padre a campeonatos por Eslovaquia, y aunque no fue a Moscú, jugó en unas simultáneas contra el ex campeón mundial, Anatoli Karpov, obteniendo unas tablas, al igual que frente al campeón canadiense, Tomas Krnan.
Además, cuenta la anécdota que cuando jugó en un torneo ante un adulto que tenía una clasificación muy alta, cercana a los 1800 Elo, cuando se dio cuenta que estaba perdiendo contra una chica y gitana, tiró las piezas con rabia.
Agáta espera seguir su educación además de seguir con el ajedrez: «me gustaría convertirme en abogada o en científica para inventar una cura para mis hermanos que sufren de autismo».
La población romaní en Eslovaquia alcanza el dos por ciento de la población con algo más de cien mil censados en todo el país, que cuenta con un total de 5,4 millones de habitantes.
Los niños romaníes están segregados en las escuelas. Según una encuesta del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo de 2012, alrededor del 43 por ciento de los romaníes en las escuelas ordinarias asistían a clases de segregación étnica. El Centro Europeo de Derechos de los Romaníes (ERRC) considera que la situación en Eslovaquia es una de las peores de Europa.
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Muchas gracias por su aclaración, ya hemos corregido el texto adecuadamente.
¡Muy bien por la niña! Solo para corregir, el nombre del equipo es en realidad Hrochotskí jazdci, o sea JINETES DE HROCHOŤ. Y Hrochoť no es hipopótamo, es un pueblo eslovaco cerca de la ciudad de Banská Bystrica. Hipopótamo en eslovaco es hroch. ¡Saludos desde Eslovaquia!
Un suceso realmente excelente e interesante…