La fábrica fallida del arte moderno, según Gonçalo Pena

El portugués Gonçalo Pena (Lisboa, 1967) presenta su trabajo por primera vez en la madrileña F2 Galería. Un trabajo con el que recorre las épocas más diversas de la historia del arte, desde las escenas de caza que dibujaron los hombres primitivos de las cuevas rupestres invocando la magia, hasta las escenas de cabaret que consagrara para siempre el cubismo más expresionista pasando por los relieves y bajorrelieves grecorromanos, sin olvidarse del folklore turco que él considera más enraizado.

Goncalo Pena prehistoria

El visitante que, en su deambular madrileño, se aventure en la luminosa sala de la F2 galería, se encontrará atrapado en este mosaico de culturas que tanto complacen al artista y que tan caras le son de captar y de ensamblar para que luzcan juntas. Pero no faltan las sorpresas:

Así, el título de su exposición, «Fábrica Falida», es contra todo pronóstico irónico y responde, según afirma el crítico André Poejo, a una noción de crisis productiva entendida aquí en un sentido amplio como crítica institucional del propio conocimiento pictórico y también del lenguaje humano entendido como otra forma de trampa.

De ahí los “fallos” que la componen y que se exploran a través de tres niveles organizativos como si se tratase de una muñeca rusa: el primer nivel, el más evidente, es el carnaval servido a través de momentos de caos estructural; el segundo es el metadiscurso pictórico como representación de representaciones, de la relación entre límites y contextos; fiinalmente, el tercero es el que hace que, a través de la renuncia a emplear un solo estilo, nos enfrentemos a la propia “factoría del arte contemporáneo”.

Goncalo Pena mujer

Un compendio tan profundo y tan variado no puede menos que ser divertido. Y esto último en el mejor sentido de la palabra.

La inauguración contó con la presencia del artista, quien tuvo ocasión de hablar con todos y cada uno de los interesados en su trabajo.

  • F2 Galería (Dr. Fourquet, 28) Lavapiés, Madrid.
  • Del 10 de enero al 1 de febrero de 2020

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Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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