Marinos atrapados en sus buques por la COVID-19

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha pedido liberar urgentemente a entre ciento cincuenta mil y doscientos mil marinos «atrapados» en buques en todos los mares, como consecuencia de las restricciones impuestas para combatir la pandemia de la COVID-19.

OMI barco contenedores

Guy Ryder, director de la OIT, pide a los gobiernos y a las autoridades de salud, migración y asuntos marítimos «considerar a la gente del mar como trabajadores esenciales» en el marco de la pandemia, y posibilitar su liberación y relevo, informa IPS[1].

Muchos de los marineros a bordo completaron su periodo de servicio hace más de cuatro meses, pero la crisis obligó a prolongar excepcionalmente sus contratos y la OIT recogió informes de  que presentan problemas de salud mental, agotamiento físico y merma en su capacidad para efectuar su trabajo con seguridad.

La industria naviera mundial emplea unos 4,5 millones de trabajadores, de los cuales más de 1,5 millones son marineros y más de setenta por ciento proceden de los países en desarrollo. De Filipinas son oriundos más de 250.000, según estudios del sector.

Esa fuerza laboral atiende a una flota mercante de unos sesenta mil buques, mayormente graneleros, de carga general, o tanqueros de petróleo y gas, y se registran sobre todo bajo las banderas de Panamá, Liberia, Islas Marshall, Hong Kong y Singapur.

Las compañías de armadores propietarias de esos buques y contratantes de la fuerza de trabajo marinera tienen sus principales bases en Grecia, Japón, China y Alemania.

La OIT destacó que durante la actual pandemia los trabajadores del transporte marítimo «han velado por la fluidez comercial y la circulación de suministros médicos vitales, equipos de seguridad, alimentos y otros bienes cruciales» para las poblaciones.

Desde finales de abril la OIT ha advertido sobre «la situación desesperada de los marinos a los que se niega autorización para abandonar las embarcaciones, la situación sigue atascada y cada día se deteriora más».

Al pedir el reconocimiento de los marinos como «trabajadores esenciales», Ryder dijo que «quienes han trabajado duro para mantenernos abastecidos de medicinas, alimentos y otros artículos de primera necesidad deben poder volver a sus hogares y ser reemplazados por otra tripulación».

«Obligar a los marinos exhaustos a seguir trabajando más de cuatro meses tras la finalización de su contrato es inadmisible. Se pone en riesgo su salud y en peligro la seguridad marítima», insistió Ryder.

Adicionalmente existe riesgo de accidentes y desastres ambientales, como los generados por buques petroleros que han encallado y contaminado grandes áreas marinas con derrames de combustible.

El estancamiento de la situación afecta además a los trabajadores que están en los puertos esperando una oportunidad de volver al mar para generar ingresos.

Los gobiernos «deben actuar ahora, declarar el carácter de trabajadores esenciales para la gente del mar y tomar las medidas para que los relevos de tripulación y repatriación de los marinos hacia sus hogares se efectúe con la mayor seguridad para prevenir riesgos de contagio» con el nuevo coronavirus, concluyó Ryder.

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