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Martutene, la gran novela de Ramón Saizarbitoria

Debiera haber algún medio para que se conocieran mejor las obras literarias y los ensayos de quienes en España escriben en lenguas diferentes al castellano. Los medios de comunicación tendrían que hablar más a menudo de aquellos escritores cuya obra es ignorada por los lectores ajenos al euskera, el catalán o el gallego y que pasa desapercibida incluso cuando está traducida al castellano (los monográficos dedicados a esta literatura, además de ser excepcionales, son poco accesibles para lectores no especialistas). El Estado de las autonomías funcionaría mejor si se conocieran en unas comunidades las producciones culturales de las otras. El intercambio de conocimientos y experiencias sería más enriquecedor y la cohesión social más sólida. Desde las comunidades autónomas de habla no castellana sólo trasciende al resto de España la obra de un puñado de escritores más o menos mediáticos cuya calidad nadie pone en duda, pero al mismo tiempo se ignora una producción literaria que queda en el anonimato fundamentalmente porque los medios no se ocupan de ella.

Viene este comentario a cuento de la edición en castellano de “Martutene” (Ed. Erein), del escritor vasco Ramón Saizarbitoria, una de las mejores novelas publicadas en España en los últimos años, que revela la existencia de una literatura de gran calidad y altura de miras, desgraciadamente ignorada por estar al margen de los circuitos promocionales de la que se escribe en castellano.

martuteneDONOSTIA COMO MONTAUK

“Martutene” cuenta las vivencias de dos parejas entradas en años, con problemas de comunicación y con relaciones conflictivas, durante los meses de verano en esta localidad próxima a San Sebastián, donde residen. Son un matrimonio de médicos y una pareja formada por un escritor y su traductora, que han rebasado la edad madura y se enfrentan a su futuro cargados de prejuicios y contradicciones. En sus vidas, monótonas y sin alicientes, irrumpe de pronto un personaje que va a sacudir sus existencias, una joven socióloga norteamericana que vive una intensa historia de amor, pasión y sexo con uno de estos personajes. Una relación que va a influir también en el destino de los otros. El desarrollo pleno de las relaciones de pareja entre los protagonistas se ve entorpecido por los reproches a las infidelidades en las que se han visto implicados en algún momento de sus vidas: hay incluso un parecido en las protagonizadas por las mujeres de las dos parejas. La felicidad que todos ellos persiguen, pendiente de sus decisiones personales, está tan lejos, y sin embargo tan cerca, como el personaje a quien durante toda la novela busca afanosamente Harri, amiga de las dos parejas, sin saber que es un viejo conocido de todos ellos.

La trama de “Martutene” sigue el argumento de “Montauk”, la novela autobiográfica de Max Frisch que discurre en esa localidad de veraneo de Long Island, en la costa este de los Estados Unidos, que cuenta las relaciones de un escritor en el umbral de la vejez con una joven estudiante que casualmente se llama Lynn, como el personaje de “Martutene”. Todos los protagonistas de la novela han leído la obra de Frisch (Lynn prácticamente todos sus libros) y esto hace que cada uno de ellos haga una interpretación paralela entre la historia que están viviendo y la de la ficción de Frisch que es, además, resultado de una experiencia personal del escritor.

La fascinante estructura metaliteraria de “Martutene” es como la de ese juego de muñecas rusas en el que cada una contiene otra en su interior: el escritor Ramón Saizarbitoria narra, siguiendo el hilo de otro escritor, el autor de “Montauk”, la historia de un amor vista desde la perspectiva, entre otros, de uno de los personajes, Martin, otro escritor, que a su vez escribe una novela, “El hombre ante el espejo”, cuyo protagonista es también un escritor que vive un amor crepuscular, y que es en buena medida una reflexión sobre sí mismo y sobre las relaciones con su pareja. Constata que Faustino Iturbe, el personaje de ficción de Martin, y Max Frisch “se parecen mucho” (p.701). En ocasiones no se llega a percibir en principio si lo que uno lee es la ficción del escritor Saizarbitoria encarnada en el personaje del escritor Martin o la del escritor Faustino Iturbe, personaje de la novela de Martin, incertidumbre que introduce un cierto suspense en la lectura.

EL TERRORISMO COMO TELÓN DE FONDO

La situación de la trama de “Martutene” en el País Vasco de los años 90 no podía evadirse de la presencia del problema del terrorismo y el nacionalismo, las torturas en Intxaurrondo, la situación de los presos, la actividad de los grupos radicales y la desorientación de los jóvenes ante un futuro incierto en ese panorama, un problema que destapa las difíciles relaciones de los protagonistas con sus hijos, en las que los padres toman a veces decisiones de dudosa moralidad, si bien el problema de la violencia se mantiene como un lejano telón de fondo que emerge de vez en cuando (como esos trenes a los que se oye pasar cada cierto tiempo desde la casa de Martin) y que no interfiere en ningún momento en la marcha del relato. En ocasiones se plantean alusiones a una situación de la que los protagonistas parecen querer evadirse. Tal vez por el complejo de culpa que aflora en una sociedad en la que, como en la Alemania nacionalsocialista, se ha mirado para otro lado: “a los escritores en lengua vasca les ha inspirado más el victimario que la víctima, de cuyo dolor su literatura no se ha hecho eco” (p.382). Pero también porque en un momento determinado, muchos empezaron a ver como asesinos a quienes un día vieron como héroes y porque “se impone la evidencia de que el terrorismo, además de por el sufrimiento que produce a las víctimas directas y a quienes lo practican, es perjudicial para la causa que dice defender” (p. 388).

El intenso último capítulo de la novela concentra todos los elementos de una narración en la que se muestra la fortaleza de unos personajes que consiguen superar sus contradicciones, y la debilidad de otros, incapaces de resolver una situación dramática que desborda su actitud ante la vida y pone al descubierto su endeblez moral. “Martutene” es también, como dice Lynn acerca de “Montauk”, un libro triste pero hermoso.

  • TÍTULO. “Martutene”
  • AUTOR. Ramon Saizarbitoria
  • EDITORIAL. Erein
  • 758 Páginas

montauk-max-frischLA ÚLTIMA OPORTUNIDAD

Marcel Reich-Ranicki es desde hace años uno de los críticos más conocidos de Alemania. Su influencia en el panorama literario de aquel país se dejó sentir durante años desde su programa de la televisión pública ZDF “El cuarteto literario”, donde ejercía de gran pope mediático de la crítica de libros, provocando fracasos como el de ciertas obras de Günter Grass (“Es cuento largo”) o encumbrando a escritores como Javier Marías o Rafael Chirbes, que deben gran parte de su prestigio en Alemania al programa de Ranicki. Persona de una gran cultura y de una intensa biografía (véase “Mi vida”, publicado por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores), perseguido por los nazis primero y por los estalinistas más tarde, estuvo propuesto en 2004 y en 2006 para el premio Príncipe de Asturias. Pues bien. Al empeño de Ranicki se debe en parte que “Montauk” (Ed. Laetoli), la novela de Max Frisch, sea considerada en algunos círculos literarios como una obra canónica de la literatura alemana contemporánea, con “La montaña mágica” de Thomas Mann, “El hombre sin atributos” de Musil o “Berlin Alexanderplatz” de Alfred Döblin, lo cual se nos antoja un tanto exagerado, sin quitar los grandes méritos que sin duda tiene la novela de Frisch.

Dramaturgo, novelista, periodista y arquitecto, Max Frisch (1911-1991) es desde luego uno de los grandes nombres de la narrativa alemana del siglo XX que, a pesar de haber escrito obras de una gran altura como “Homo Faber”, superior a muchas novelas de otros escritores europeos de su generación, sigue siendo poco conocido fuera de su país. “Montauk” es una obra en la que se mezclan ficción y autobiografía, en un ejercicio metaliterario de una gran fuerza emocional. Cuenta las relaciones de un escritor que ha sobrepasado la sesentena (el propio Max Frisch) con Lynn, una joven a la que dobla en edad, personaje inspirado en Alice Locke-Carey, con la que Frisch vivió varios años tras dos matrimonios fracasados: “Una habrá de ser la última mujer, y yo desearía que fuese Lynn” (p.96). Mezcladas con recuerdos, sueños y reflexiones, Frisch despliega en “Montauk” sus vivencias durante los primeros encuentros con la joven al mismo tiempo que expone fríamente una confesión, a modo de sicoanálisis, de sus fracasos como esposo, como padre, como hijo, como amigo.

Por “Montauk” desfilan también, a modo de luminosas meditaciones introspectivas, las preocupaciones del escritor en relación con el paso del tiempo (“De vez en cuando uno se pregunta qué ha hecho en realidad con sus décadas”. p.96), las diferencias entre la fama y el éxito, la guerra fría (“Ningún rearme con la intención de hacer la guerra costó tanto como el rearme creciente para impedir una guerra que nuestras potencias no podrían financiar” p.46) o el valor de la riqueza y el dinero como poderes en las sociedades contemporáneas.

  • TÍTULO. “Montauk”
  • AUTOR. Max Frisch
  • EDITORIAL. Laetoli
  • AÑO. 2006
  • 150 Páginas

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Sobre Francisco R. Pastoriza

Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural Asignaturas: Información Cultural, Comunicación e Información Audiovisual y Fotografía informativa. Autor de "Qué es la fotografía" (Lunwerg), Periodismo Cultural (Síntesis. Madrid 2006), Cultura y TV. Una relación de conflicto (Gedisa. Barcelona, 2003) La mirada en el cristal. La información en TV (Fragua. Madrid, 2003) Perversiones televisivas (IORTV. Madrid, 1997). Investigación “La presencia de la cultura en los telediarios de la televisión pública de ámbito nacional durante el año 2006” (revista Sistema, enero 2008).

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