Presidenciales francesas 2017: ¿Neofascismo o Neoliberalismo?

El último encuentro electoral en la televisión entre Marine Le Pen y Emmanuel Macron dejó claro que más que un debate fue un enfrentamiento entre dos candidatos que intercambiaron invectivas y acusaciones, con frases preparadas de antemano para buscar influenciar a los indecisos, más en el registro de la emoción que en el del razonamiento y la explicación transparente de sus programas respectivos. Lo típico y lo esperado de estos shows televisivos que la sociedad del espectáculo ha transformado desde hace años en pseudo momentos decisivos y en leyenda de toda elección presidencial.

De la xenofobia patriótica racista de Le Pen…

Marine Le Pen, líder del Frente Nacional de la derecha en Francia

El domingo 7 de mayo de 2017 los franceses van a las urnas y la opción que se les propone  es patética. Por una parte una extrema derecha neofascista, que se alimenta del miedo y la inquietud provocada por los grandes flujos migratorios, ha basado toda su campaña en los temas de terrorismo, inmigración y seguridad, mientras que en el ámbito económico la demagogia ha sido total y descarada al ampararse de forma ambigua de posiciones anti mundialistas, en nombre de un pretendido proteccionismo patriótico francés.

Marine Le Pen y sus acólitos, que se pronuncian hoy de forma oportunista contra la ley Macron, y contra la ley trabajo, no han participado nunca en su vida  en las manifestaciones y en la lucha sindical que miles de trabajadores lanzaron en su día contra esa tentativa de desmantelar el derecho laboral en Francia. Y su política económica y social una vez en el poder deja presagiar lo peor. Pero evidentemente no es Macron quien podía oponerle los mejores argumentos en ese ámbito.

Como antifascista  convencido la otra pregunta que me sugiere la pretendida  e hipócrita desdiabolización del Frente Nacional, tan machacada por los medios informativos es la siguiente: o bien el FN es un partido fascista y debe ser prohibido, o bien si dicho partido ha renunciado –al menos oficialmente- a la ideología neonazi, debe ser  combatido en las urnas.

El problema es que no es con un candidato como Emmanuel Macron, ni con las  actuales instituciones  de la Quinta República como se puede combatir el auge electoral de la extrema derecha.

Insisto, solo con un régimen parlamentario, que introduzca el escrutinio proporcional se puede hacer frente a ese 20 % por ciento de franceses que votan hoy por la extrema derecha en su versión “edulcorada”.

A la ceguera neoliberal de Macron

Emmanuel Macron

Frente a la avalancha de acusaciones de Le Pen, el candidato Macron apareció en el debate a la defensiva, intentando desarrollar algunos puntos de su programa, pero cayó a pesar suyo rápidamente en el juego de las invectivas y frasecitas hechas.

El problema de Macron es, sobre todo, que resulta poco creíble en su pretendida “novedad”, en ruptura con el Partido Socialista y con Los Republicanos , en la medida en que todos los dirigentes de los partidos derrotados en la primera vuelta acuden ahora en su apoyo. Su movimiento En Marcha, nacido de la nada, con importantes apoyos financieros, deberá pasar la prueba de fuego de las próximas elecciones legislativas, que por cierto pueden reservarnos muchas sorpresas.

En su ceguera neoliberal,  Macron ha insistido  que gobernará mediante ordenanzas para aplicar su política antisocial, que el denomina  “reforma del mercado del trabajo”. Con el uso del 49/3  los asalariados pudieron ya comprobar como la Ley Macron y la Ley trabajo se impusieron ignorando  al poder legislativo y pese a una  masiva movilización sindical.

Macron ha hecho oídos sordos al llamamiento de Jean Luc Melenchon, quien le sugirió que la mejor forma de obtener el voto del electorado de la Francia insumisa era corregir la copia de su política social. En consecuencia, en una consulta  a través de internet, 36,12 % de los electores de Melenchon han optado por el voto nulo, o blanco,  29,05 por  la abstención y solo 34,83 optaron por Macron como el “mal menor” frente a Le Pen.

El resultado de esa encuesta online es significativo del carácter patético de esta segunda vuelta y del estado de la opinión en el electorado de izquierdas, que no se siente en ningún momento representado por Macron. Los sacrosantos sondeos de opinión que dan ganador a Macron, anuncian ya una mayor abstención que en la primera ronda, y un incremento de votos nulos y blancos.

El colmo del absurdo es que el supuesto estandarte del “no pasarán” frente al neofascismo xenófobo, es un representante del neoliberalismo económico, aplaudido por la organización patronal. Un representante de esa política económica que favorece  la acumulación del capital financiero, aumentando las desigualdades sociales y la austeridad para las clases medias y populares, esa política que en toda Europa ha fracasado, alimentando precisamente el renacimiento de las tendencias  políticas xenófobas y nacionalistas.

No nos queda sino esperar pues la tercera vuelta de esta elección que se jugará en las legislativas del mes de junio y en las venideras luchas sociales en defensa del empleo, de la vivienda y de la dignidad humana.  Sin perder nunca la esperanza en la  recomposición de una verdadera alternativa de izquierdas  en Francia.

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Periodista profesional en Francia desde 1976. Miembro del Sindicato Francés de la crítica de cine y de FIPRESCI, he cubierto desde 1979 sin interrupción los festivales de Cannes y de San Sebastián, así como otros festivales internacionales. En San Sebastián presento desde 2008, los “Desayunos horizontes” en la sección Horizontes Latinos.

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