¿Qué son los aceites esenciales puros y cuáles son sus ventajas?

Probablemente esta no sea la primera vez que has oído hablar de los aceites esenciales puros, y seguramente te has preguntado qué son y para qué sirven estos productos cada vez más demandados en tiendas de cosmética y herbolarios.

Si hablamos de aceites naturales, nos referimos a aquellos concentrados aromáticos obtenidos a partir de plantas, flores, hojas y raíces. Libres de grasa, los aceites puros proceden de la extracción de la esencia total de la planta, lo que garantiza unos estándares de calidad elevados. La extracción de este tipo de aceites permite el desarrollo de productos como perfumes, productos caseros y alimentos. Sin embargo, una de las características más llamativas de estos concentrados es su poder terapéutico.

Si estás preparado/a para comenzar a disfrutar de los numerosos beneficios de los aceites esenciales, a continuación descubrirás qué son, cuáles son sus propiedades y cómo podemos usar este producto esencial para el cuidado corporal, el cabello y la perfumería, entre otros.

¿Cómo actúan y qué propiedades tienen los aceites esenciales puros?

La versatilidad de los aceites esenciales puros convierten a este producto en una herramienta muy polivalente gracias a su composición. Estos aceites poseen propiedades de diversa índole, entre las que encontramos, entre otras, poderes analgésicos, relajantes, antiinflamatorios y antibacterianos. Además, los aceites esenciales destacan por su efecto anticelulítico y eficacia antiarrugas, debido a extractos como el árbol de té, el laurel, la savia, lavanda y la rosa moqueta. Asimismo, su uso también se deriva a la cocina, a los animales y la terapia.

La demanda de los aceites esenciales reside también en su carácter práctico. Algunos usuarios apuestan por la inhalación, debido a que las aromas procedentes del aceite activan el sistema límbico, una de las prácticas más comunes en el arte de la aromaterapia. En este sentido, su carácter refrescante o relajante incide directamente en una mejora de ánimo, siendo claros protagonistas en el cuidado de la salud mental.

Otros, en cambio, prefieren dejar de lado los difusores y aplicar el aceite directamente sobre la piel -eso sí, siempre diluido de forma previa en agua, arcilla u otros aceites vegetales-. La hidratación y nutrición profunda del cuerpo es el objetivo de esta alternativa, y entre los beneficios de esta práctica se encuentra un aumento de la microcirculación, de la elasticidad y la firmeza de la piel. En este campo, los aceites esenciales de lavanda y zanahoria son referentes, por lo que, si quieres lucir una piel radiante y nutrida, los aceites esenciales puros serán tu mejor aliado.

Otra de las vías habituales es la ingestión de los aceites esenciales. Esta alternativa siempre aparecerá vinculada a la receta de un profesional, en forma de pastilla o píldora con prescripción médica.

Entre sus beneficios también hay lugar para los más presumidos, ya que los amantes del cabello también pueden disfrutar de las ventajas de los aceites esenciales en el pelo. Sus extractos recuperan aquellos cabellos débiles, saneando el cuero cabelludo y estimulando su crecimiento, una de las razones de su éxito en perfumerías y tiendas de cosmética.

¿Cómo reconocer un aceite esencial puro?

Según Wikipedia, cada aceite está integrado por lo menos por cien compuestos químicos diferentes, entre los que encontramos aldehídos, fenoles, óxidos, ésteres, cetonas, alcoholes y terpenos para conseguir los compuestos que producen la entrañable fragancia de los aceites puros. Cabe recordar que un aceite esencial puro de calidad es completamente natural. Esto quiere decir que el extracto no ha sido desnaturalizado con moléculas sintéticas o agentes químicos encargados de alterar su contenido. Por ello, se pueden llegar a necesitar centenares de kilos de una planta para producir una sola botella de aceite esencial.

Asimismo, es importante destacar que los aceites esenciales han de estar protegidos de la luz, preferiblemente en frascos de vidrio opaco herméticamente cerrados.

Los aceites esenciales son muy inestables: volátiles, frágiles, y alterables con la luz. Por este motivo, para adquirirlos de manera natural, existen dos métodos recurrentes. La primera vía es la destilación, también conocida por arrastre de vapor. La segunda, la extracción. Esta última puede darse a través de presión en frío y maceración.

La llegada de los difusores ha marcado un antes y un después en el arte de los aceites puros. Esta herramienta, encargada de dispersar el producto en el aire en pequeñas microgotas de vapor de agua, se ha convertido en todo un best seller en este ámbito. Esto, sumado a otros motivos, explican el por qué profesionales, gurús de los aceites, influencers y terapeutas confían en estos productos como una apuesta segura en su salud mental, física y espiritual.

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