Retrospectiva del cineasta portugués Pedro Pinho

Festival Regards Satellites en Saint Denis

A lo largo de esta semana del festival Regards Satélites he seguido con particular atención la retrospectiva dedicada a Pedro Pinho y a la productora autogestionada Terratreme, en cuya fundación participó en 2008 junto a todo un colectivo de profesionales del cine portugués, como Leonor Noivo, Luisa Homem o Tiago Hespanha, entre otros.

Pedro-Pinho Retrospectiva del cineasta portugués Pedro Pinho
Pedro Pinho

Junto a películas de Pedro Pinho nunca estrenadas en Francia: «Bab Sebta» en 2008, «Um fim do mundo» en 2013 o «As cidades e as trocas» en 2014, han sido proyectados sus dos largometrajes más recientes «La fábrica de nada» 2017, y «La risa y el cuchillo» 2025 en su versión integral de 5H30.

Y dos largometrajes de dos miembros cofundadores de Terratreme: «Bulakna» de Leonor Noivo y «Campo» de Tiago Hespanha.

Hemos podido ver así mismo un panorama de la actividad de Terratreme con un botón de muestra de los cortometrajes producidos desde 2008. De relieve los cuatro cortometrajes seleccionados por Pedro Pinho de la producción terratreme: «Quando a terra foge» de Federico Lobo. «Altas cidades de Ossada» de Joao Salaviza, «Todo lo que imagino» de Leonor Noivo y «Maria do Mar» de Joao Rosas.

De facturas y temas muy diferentes que van de la ecología amenazada por la explotación minera, a la reflexión sobre el pasado esclavista y colonial o retratos diversos de la juventud portuguesa de hoy en día.

He tenido ocasión de escribir ya sobre las dos películas de Pedro Pinho estrenadas en Francia, en 2017 «Una fábrica de nada» y en 2025 «La risa y el cuchillo» (versión de 3h 30). Dos obras maestras con las que descubrí personalmente su trabajo y que lo han convertido a mi juicio en una figura clave de la renovación del cine portugués e internacional.

Pedro Pinho estudió en la escuela de cine de Lisboa y en la Escuela nacional superior Louis Lumière en Saint Denis, participando en 2008 en la fundación de la productora colectiva Terratreme, con todo un grupo de cineastas y profesionales del cine que decidieron crear esa estructura de ayuda mutua en la fabricación y realización de sus películas.

Colectivo que ha establecido una ética en el modo de producción y de distribución, que conduce a una coherente armonización de los criterios estéticos y cinematográficos. Unos y otros ejercen según los casos como guionistas, realizadores, productores etc., en sus diferentes películas de largo o cortometraje. Terratreme ha presentado ya en diversos festivales de cine 105 cortometrajes y numerosos largometrajes de sus miembros.

«Se trata -afirma Pedro Pinho- de buscar otros modos de producción independiente, una autonomía y control estricto del presupuesto de producción, autogestionado por ese colectivo. El objetivo es poder crear y difundir un cine de confrontación y de resistencia».

Una iniciativa cinematográfica y cultural que nació en 2008 en pleno periodo de crisis económica en Portugal provocada por las sucesivas políticas neoliberales.

«Bab Sebta» 2008, de Pedro Pinho y Federico Lobo

Bab-Sebta-cartel Retrospectiva del cineasta portugués Pedro Pinho

«Bab Sebta» que significa en árabe «La puerta de Ceuta» es la primera película realizada por Pedro Pinho codirigida con Federico Lobo, conocido por su actividad en los talleres Varan de París. Una película cuya producción tropezó con muchas dificultades y peripecias, pues se trataba de rodar en Tánger y en Ceuta, en donde miles de inmigrantes africanos intentan pasar del otro lado del muro y del océano, para intentar ganarse la vida dignamente en el anunciado «dorado» europeo.

Tras el robo de todo su material de filmación, dos años fueron necesarios para regresar, establecer contactos y una relación previa con todos los personajes que constituyen el casting coral de esa población inmigrante instalada en la precariedad. Hombres y mujeres víctimas al mismo tiempo de la mafia que trafica con seres humanos y de la represión de las autoridades marroquíes, españolas y europeas (con su agencia Frontex).

Rodada sin autorización de los gobiernos marroquí y español, «Bab sebta» es una película hecha en la urgencia y la necesidad de denunciar el tratamiento inhumano al que son sometidos los emigrantes. Conmovedor retrato humano y coral de esos héroes anónimos que sobreviven del comercio informal y de la pesca, mientras relatan frente a la cámara lo que les condujo hasta allí.

De Tánger a Ceuta y Mauritania, «Bab sebta» es un vibrante documental construido como una experiencia de vida a lo largo de varios años, en donde el guion o el hilo de la narración se fue tejiendo a través de unos y otros encuentros. En su realización saben escapar sus autores a una visión «estética» de la miseria sin caer nunca en el miserabilismo.

Fotograma-de-Um-fim-do-mondo Retrospectiva del cineasta portugués Pedro Pinho

«Um fim do mundo» 2013 de Pedro Pinho

En 2013 «Um fim do mundo» (que podemos traducir como «en el fin del mundo» o «un fin del mundo») es la segunda película de Pedro Pinho, de 62 minutos de metraje.

En una barriada periférica de Setúbal, víctima de la desindustrialización, filma con esmeradas imágenes en blanco y negro a un grupo de jóvenes, chicas y chicos, blancos y negros que evolucionan en una sociedad multirracial marcada por una xenofobia presente en cada instante.

Tras su trabajo sobre le inmigración en «Bab Sebta», Pedro Pinho se interesa aquí en las diferencias sociales y étnicas que perduran en ese Portugal marcado por la época colonial.

Filmando con brío a la manera de un documental, sus primeras imágenes nos muestran a esa juventud divirtiéndose en una verbena en la montaña rusa y en los coches de choque. Acabada la escuela y antes de las vacaciones de verano un grupo de amigos deciden un día ir a la playa. Ellas son Yara una chica negra de Guinea Bissau muy reservada y su amiga Eva, portuguesa blanca y más extrovertida. Ellos son Manuel el amigo de Eva y un chico negro, Indalecio, a los que se añade otro grupo de jóvenes.

Los cuatro amigos se ven enfrentados a un doble conflicto social y de discriminación racial cuando deciden entrar para sentarse en el hall de un lujoso hotel en esa ciudad balnearia. Otro conflicto a raíz de un robo en una tienda va a enfrentar a los jóvenes entre sí en una pelea en la playa. Desigualdad social y racismo son aquí generadores de una tensión latente.

Pedro Pinho, quien reivindica la influencia del cine de John Cassavetes en sus opciones de puesta en escena, filma de cerca a sus personajes para captar con su cámara de manera natural sus sentimientos y emociones, en esa frontera que une y separa al mismo tiempo la ficción y el documental.

Su final queda abierto tras un sabotaje eléctrico provocado por uno de los jóvenes que deja la ciudad en la oscuridad…

«As ciudades e as trocas» 2014 de Pedro Pinho y Luisa Homem

As-cidades-e-as-trocas-cartel Retrospectiva del cineasta portugués Pedro Pinho

Tercera película en su filmografía «As cidades e as trocas» (Las ciudades y los intercambios) codirigida con Luisa Homem, es según lo cuenta Pedro Pinho, la película que marcó en cierta manera la evolución posterior de su cine conduciendo a sus dos recientes largometrajes («La fábrica de nada» y «La risa y el cuchillo») realizados ya con mayor presupuesto de producción.

Este brillante largometraje documental, rodado en la antigua colonia portuguesa de Cabo Verde, tiene pocos diálogos y la realidad filmada habla por sí sola. La imagen, el sonido y la música son la espina dorsal de un relato fluido, que con la magia de su montaje nos muestra el contraste entre el urbanismo industrial y los seres humanos que viven en ese mundo post colonial.

Un título «As cidades e as trocas»» inspirado en ese concepto desarrollado por Ítalo Calvino en su obra «Las ciudades invisibles», en donde desarrollaba en uno de sus capítulos (las ciudades y los intercambios) esa idea del cruce o intercambio de mercancías, personas, sentimientos y experiencias diversas en las grandes ciudades.

Del puerto de Lisboa con sus contenedores al puerto de Nuakchot en Mauritania explotado por una compañía china, hasta las islas de Cabo verde, la película empieza filmando el trabajo de los obreros portuarios y de los obreros de la construcción en ese país cuya industria turística e inmobiliaria atravesó en 2008 una fuerte crisis debida a la penuria de arena.

Es en ese contexto que se desarrolla este documental filmando el tráfico generado entre Mauritania y Cabo Verde para aprovisionar las obras de lujosos complejos turísticos. Pulverizando paisajes y montañas en detrimento de la naturaleza y del modo de vida de los nativos, todo un mundo artificial se alza frente al mar.

Un mundo económicamente injusto, socialmente obsceno y estéticamente nulo al servicio de una elite mundial adinerada que busca playas y sol. El relato documental se va construyendo sutilmente a base de contrastes entre trabajo, ocio y negocio, entre paisajes urbanos y paisajes humanos.

Por un lado, el trabajo obrero generador de esa riqueza, por otro el ocio de los turistas extranjeros, en gran parte anglosajones y alemanes que llegan en gigantescos cruceros.

Un mundo postcolonial en el que persisten más que nunca las diferencias sociales y étnicas, los turistas blancos por un lado y por otro los nativos reconvertidos en sirvientes o animadores de ocio en esos hoteles.

Mientras filma la resistencia en ese panorama desolador de una familia nativa que vive de la agricultura y del comercio, Pedro Pinho muestra las dos vertientes de la explotación laboral que ese desarrollo turístico industrial ofrece a los habitantes del país: el trabajo en la construcción, o en la servidumbre hotelera.

La belleza de los cuerpos y la sensualidad de los nativos, su música popular y su apetitosa cocina en los pequeños bares y cantinas brillan de forma evidente frente a la vulgaridad, el lujo cutre, la música o espectáculo turístico y los cuerpos obesos de los turistas aparcados en grandes piscinas practicando el aquagym.

Un documental que deberían ver varias veces por día, como receta médica, todos aquellos que piensan aun hoy que la esclavitud, la lucha de clases y la discriminación racial son cosas del pasado.

Insisto pocas palabras bastan para contar una historia cuando las imágenes hablan por sí solas con tanto ingenio y fluidez.

«Bulakna» 2023 de Leonor Noivo

Bulakna-cartel Retrospectiva del cineasta portugués Pedro Pinho

Este interesante largometraje dirigido por la cineasta portuguesa Leonor Noivo (cofundadora de Terratreme), nos lleva de Lisboa a Manila siguiendo el desplazamiento de dos mujeres filipinas emigrantes, una ficción en la que el personaje central de Norma interpreta su propio papel, lo que confiere al relato su dimensión documental.

«El origen del proyecto -afirmó Leonor Noivo al presentar la película en Saint Denis- fue mi interés por comprender la situación de esa comunidad de mujeres migrantes filipinas en Lisboa, que trabajan como sirvientas encerradas durante años en casa de sus amos. ¿Qué es lo que motiva a esas chicas jóvenes filipinas que son contratadas por agencias en su país para ir a servir de empleadas domésticas en condiciones de absoluta precariedad en Portugal?».

El punto de partida de preparación documental con entrevistas a cierto número de esas mujeres filipinas, se concretó con un hilo de ficción que consiste en seguir en su regreso a Manila a Norma, una mujer que vivió desarraigada treinta años fuera de su país y que acepto participar en la película.

Asistimos así al cruce de dos historias: la de esta mujer adulta y la de una jovencita filipina que decide probar suerte con una de esas agencias que organizan su contratación como esclavas domésticas, después de un breve cursillo para enseñarles a las chicas «las artes y reglas de la servidumbre».

Dos sensibles retratos de mujer que nos hablan de las causas de ese exilio económico hacia un falso «dorado», una vuelve a Manila y la otra prepara su viaje a Lisboa. Historias que se entrecruzan con la participación de una compañía teatral y el testimonio de un viejo cineasta filipino aportando una contra lectura de la historia de las colonias escrita por los europeos.

Con mucha ironía se evoca así el pasado colonial de esas islas filipinas «descubiertas» en 1521, en compañía de su esclavo e intérprete Enrique de Malacas, por el portugués Fernando de Magallanes, antes de morir a manos de la indígena rebelde Bulakna (que da título a la película), en la batalla de Mactan.

Un pasado esclavista que se ve reflejado aquí en nuestros días en esa nueva forma de explotación neocolonial. Agencias que enseñan a las jovencitas como ser una esclava bien educada en pleno siglo veintiuno.

«La fábrica de nada» y la versión larga de «La risa y el cuchillo»

Para no repetirme, me remito al artículo que publicamos anteriormente sobre «La fábrica de nada» 2017, esa admirable docuficción que baraja los géneros cinematográficos para ofrecernos una seria y lúdica reflexión sobre el mundo en que vivimos, un mundo globalizado en el que la lucha por la dignidad humana se alza contra los rapaces del mundo financiero. Un verdadero espectáculo visual que nos habla de la ocupación de una fábrica por sus trabajadores como una forma de conjurar el miedo y la servidumbre voluntaria.

La versión larga de «La risa y el cuchillo» se ha estrenado en Francia este mes de febrero, aunque distribuida en pocas salas de cine, añade dos horas de metraje a la película que vimos en 2025.

Decía yo en aquella crónica que me hubiese gustado continuar este viaje cinematográfico embriagador que no se me hizo nada largo. Pues bien, ahora he podido continuarlo con esa parte que había sido retirada para la distribución comercial en julio del año pasado.

Cinco horas y media de buen cine que se pasan volando, proyectadas con un entreacto y que añade algunas secuencias que no estaban en la versión corta, o bien prolonga secuencias existentes que habían sido reducidas en el montaje.

Entre las escenas añadidas está por ejemplo una excelente y larga secuencia del jeep atascado en la arena del desierto con todos los protagonistas a bordo. Una acción que se desarrolla en dos niveles mientras asistimos a una brillante explicación por un antropólogo de la visión antropocéntrica de nuestra civilización. De cómo ciertas comunidades indígenas han rechazado y siguen rechazando tal visión, como por ejemplo Davi Kopenaba, chaman ecologista y humanista de la comunidad Yanomami en la Amazonia brasileña.

Una secuencia de relación homosexual en un hotel entre un ex patriado chino y el excéntrico transexual Guilherme no figuraba tampoco en la primera versión, completando así las otras dos secuencias de relaciones sexuales que filma en su película.

Homosexualidad, prostitución o heterosexualidad y bisexualidad filmadas con realismo, sensualidad y pudor son siempre aquí ocasiones para mostrar la relación entre colonizador y colonizado, invitando a la reflexión sobre el paternalismo europeo, la mentalidad colonial y nuestra incomprensión del continente africano y de su cultura.

Si al ver «La risa y el cuchillo» la primera vez expresé mi admiración y sorpresa como espectador ante una película tan innovadora, en esta segunda visión he tenido la impresión de embarcarme con su autor en ese viaje repleto de encuentros y aventuras. Un viaje iniciático de un ingeniero a través de África hasta Guinea Bissau que mezcla con maestría ficción y documental, espectáculo, reflexión política y filosófica sobre las raíces profundas del colonialismo. Un viaje, reitero, que me hubiese gustado continuar…

Julio Feo Zarandieta
Periodista profesional en Francia desde 1976. He trabajado durante 35 años como periodista (Responsable de edición y critico de cine) en el servicio en castellano de Radio Francia Internacional. Pero también como corresponsal en Paris de diversos diarios y semanarios españoles y critico en Cine Classics (canal plus). Jubilado desde el 2013, escribo ahora en Periodistas en español y en Aquí Madrid. Miembro del Sindicato Francés de la critica de cine y de Fipresci, he cubierto numerosos festivales de cine internacionales, muy especialmente Cannes y San Sebastián. Militante antifranquista en los años sesenta, resido en Francia desde 1974, fecha en que me acordaron el asilo político. Hoy en día tengo la doble nacionalidad hispano francesa.

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