Sahara, guerra y derecho internacional

El Ministerio de Asuntos Exteriores español respondió a la reciente decisión del Frente Polisario de romper todo contacto con el Gobierno asegurando que siempre «mantendrá abiertas todas las vías de interlocución».

El Frente Polisario, representante del pueblo saharaui, anunció la ruptura de contactos con el actual gobierno español tras la decisión de Pedro Sánchez de apoyar la autonomía marroquí para el Sáhara Occidental, contraviniendo las responsabilidades como potencia colonizadora, así como las diferentes resoluciones de la ONU, las recientes sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) y la presencia de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en la Unión Africana.

El comunicado añade que España «considera que el diálogo es la mejor vía para abordar las diferencias y siempre mantendrá abiertas todas las vías de interlocución».

Por su parte, el Frente Polisario, además de romper sus contactos con el Gobierno saludó el abrumador apoyo y solidaridad de los «pueblos españoles, sus fuerzas políticas, sindicales y de la sociedad civil, que insistieron en la responsabilidad jurídica, política y moral del Estado español hacia el pueblo saharaui, que no puede evadir de manera unilateral».

Hay que recordar que la iniciativa de la autonomía marroquí es de 2007, siendo la propuesta de una de las partes en un conflicto territorial que se encuentra, desde 1963, en el comité de descolonización de Naciones Unidas.

Previamente se negoció por acuerdo de ambas partes, un referéndum de autodeterminación, solución que Marruecos desechó al comprobar que iba a perderlo, incluso cuando con el Plan Baker II, se permitía una inicial autonomía con cinco años y después el referéndum, en que podrían votar los colonos marroquíes.

Pero el Majzén no quiere votos en libertad y así no permite tan siquiera esta propuesta porque, como reconocen, no se fían de sus propios colonos llevados al Sahara durante los últimos cuarenta años. Y es que hay quien puede elegir libremente ser ciudadano y no súbdito de un rey autocrático.

Por eso, Marruecos, en 2007, optó por una opción cerrada, autonomía o autonomía, algo que ‘o se toma o se deja’ sin más, y queriendo aprovechar el apoyo de ciertas naciones a su propuesta para que presionen a instancias de la ONU por esta solución impuesta, haciendo ver a los saharauis «lo inevitable» de su situación tras cuatro décadas y las graves condiciones «de sufrimiento» en la hamada argelina de los casi doscientos mil refugiados saharauis.

Habría que recordar en la II República española lo que los jornaleros decían a los caciques que querían su voto, «en mi hambre mando yo». ¿Quién quiere vivir como súbdito cuando puede vivir en un país libre?

Mapa del Sahara según la web del Ministerio de Asuntos Exteriores de España
Mapa del Sahara según una web internacional

Marruecos pretende sumar este apoyo a su iniciativa de autonomía pero hay que recordar que España no está en la mesa de negociaciones en el conflicto, el apoyo español no cambia las resoluciones de la ONU, ni la situación legal del territorio, y hay una realidad evidente, un territorio del Sahara dividido, como lo está desde 1975.

En todo caso, la reciente decisión española de apoyar la autonomía cerrada marroquí hace que no pueda mediar en el conflicto ya que se alinea con una de las partes y no con el derecho internacional, por mucho que el ministro Albares se entreviste y preste un avión al enviado especial de la ONU, Staffan de Mistura, para su pasada primera gira por la zona y cuyo primer informe hará público el 20 de abril 2022.

La guerra prosigue

Mientras, la guerra continua en el Sahara, lo cierto es que las escaramuzas, bombardeos, intercambios de disparos y enfrentamientos con muertos y heridos son una realidad aunque no tenga una amplia cobertura mediática internacional como en Ucrania. La propia Minurso y Marruecos han reconocido los enfrentamientos aunque los minimicen.

Consecuencias del bombardeo marroquí
Consecuencias del bombardeo marroquí

Unos combates bélicos que ya llevan más de quinientos días, se prolongan a lo largo de los más de 2700 kilómetros del muro construido por Marruecos, y que, además de las pérdidas militares, también sufren civiles inocentes.

El último y reciente ataque a través de la aviación marroquí ha destruido objetivos civiles, una estación de servicio en Ain Ben Tili para viajeros y comerciantes entre Mauritania y el Sahara, provocando la muerte de dos civiles.

Mauritania ya había sufrido previamente las consecuencias del conflicto bélico al igual que Argelia, cuando tres civiles argelinos perdieron la vida el pasado 1 de noviembre de 2021.

Por último, mencionar que la represión en los territorios saharauis controlados por Marruecos permanece en todos los aspectos y, por supuesto, sin testigos, ahí está la reciente expulsión de periodistas españoles que querían acceder al territorio.


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Periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, rama Periodismo con cursos de doctorado, estudios sobre Marruecos contemporáneo y el Sáhara Occidental. Más de 30 años de periodismo, la mayoría en prensa escrita, ha trabajado a ambas orillas del Estrecho de Gibraltar, casi 13 años en el extinto diario El Faro Información, en Algeciras, donde empezó de redactor y del que fue su último director y en Tánger dos años en un diario digital. Además ha participado en la mayoría de los Congresos de Periodistas del Estrecho desde el inicial en 1993 hasta el último en 2019. Gran aficionado al ajedrez y amante de Portugal. Ha publicado un libro, ‘Artículos periodísticos. Apuntes para la historia de la prensa de Algeciras’.

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