The Inner Child: primer CD de Antonio Oyarzábal

La Quinta de Mahler abrió su temporada hacia 2018 con la presentación en Madrid de la primera grabación discográfica del pianista Antonio Oyarzábal (Bilbao, 1989), The Inner Child (el niño interior) editada en el sello Orpheus

Oyarzabal-The-inner-childEn el acto, que tuvo lugar el 26 de aseptiembre de 2017, Oyarzabal estuvo acompañado por la presentadora Eva Sandoval (Radio Clásica), y por Juan Lucas, director de la revista Scherzo, Oyarzábal explicó a los asistentes la génesis y desarrollo de este álbum introspectivo dedicado en primer lugar a su propia infancia, con músicas de Schumann, Debussy, Mompou y Ravel, y después a todo el que quiera compartirlo.

En efecto, estos cuatro autores tienen en común el haber dedicado composiciones a la infancia, lo cual no quiere decir que dichas composiciones sean para niños sino que todas ellas tienen como referente ese mundo tan misterioso y del que tanto depende el desarrollo de nuestra vida de adultos que es la infancia.

Por otra parte, estas composiciones en su mayoría muy cortas, aunque agrupadas en bloques por autores, tienen la virtud de adaptarse al gusto musical  e interpretativo de Antonio Oyarzábal, quien se declara amante de las piezas cortas en las que tanto gusta recrearse y ejercer sobre ellas su admirable virtuosismo. La prueba, el pequeño recital con que obsequió a cuantos acudimos a la presentación de su CD.

Sin embargo, este reconocido solista no desdeña tocar como acompañante de cantantes ni tampoco hacerlo en una orquesta de cámara, que todas estas tres facetas abarca.

¿Qué hay detrás de la elección de unas obras determinadas al confeccionar el programa de un disco?  Rescatar a su niño interior, como el título indica, y ofrecérselo a cuantos quieran acceder a él. El niño que fue, sí, pero también el que es, para ayudarle a entender y a compartir.

Y conectar con la infancia es poner al día los recuerdos y las vivencias no comprendidas y que sólo ahora cuajan en la mente y en el corazón adulto. Para ello, rastrea en sus influencias no sólo musicales sino también literarias y pictóricas a la hora de reconstruir aquel mundo, envuelto en una nebulosa al crecer…

El joven pianista reconoce que hubo cinco mujeres en los inicios de su vocación, entre las que cita en primer lugar a la monja Cecilia Keller, una figura esencial en su jardín de infancia, seguida de las profesoras del Conservatorio superior e inferior de Bilbao Virginia López Castedo y Marta Zabaleta.

Antonio Oyarzábal, quien actualmente reside en Londres, sólo tuvo palabras de agradecimiento para todas las personas que acudieron a la presentación de su CD y que llenaron completamente la sala de LQM en Madrid en este primer día de La Quinta. Y de Madrid, a Bilbao, a presentarlo en la Sociedad Bilbaína.

En la presentación, tuvimos la suerte de oírle tocar en riguroso directo algunos temas de los que componen The Inner Child. Con especial emoción fueron oídas las canciones de Mompou, tan bellas como sencillas y aún por descubrir del todo para el gran público. Ravel también fue una sorpresa para algunos y tampoco desmerecieron, por más conocidas, las piezas cortas y primorosas de las que son maestros Schumann y Debussy.

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Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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