WWF promueve una dieta sana contra el cambio climático

WWF (World Wildlife Found: Asociación para la Defensa de la Naturaleza con sede en España y a la que todos conocemos por tener en su enseña un oso panda), ha convocado en Madrid un acto para dar a conocer las claves de una dieta equilibrada y sostenible, algo que no sólo mejoraría nuestra salud sino que, al mismo tiempo, serviría para combatir el cambio climático.

livewellApoyándose en el proyecto europeo Livewell, y en sus propias investigaciones sobre la dieta mediterránea, con la ayuda de expertos ha presentado el Menú Livewell. Y lo hace en vísperas de las fiestas navideñas a fin de ayudarnos a combatir los excesos pantagruélicos que las suelen acmpañar sin impedirnos por ello disfrutar de la buena comida.

Prueba de esto último es que el Menú Livewell permite elegir entre varios platos suculentos para cada momento del banquete, que se desglosa como mandan los cánones en aperitivo, primero, segundo, postres, licores, sin que falten el mejor y más auténtico jamón ibérico, el cordero de Castilla, ni la merluza de pincho, siempre y cuando sean certificados y esta última, además, MSC (pesca sostenible). No nos piden que renunciemos a nada para confeccionar este menú saludable, sabroso y lleno de añoranzas, pero insistieron mucho en que consumiéramos productos certificados.

Ahora bien, sugieren, por ejemplo, que la carne sea guarnición y no fundamento de un plato. Menos cantidad, lo cual, en estos tiempos de severos cálculos servirá, además, para equilibrar el presupuesto.

Y si como ellos dicen resulta que un trozo de carne ha consumido ya miles y miles de litros de agua en su proceso de formarse antes de llegar al plato, no hay duda que las legumbres y las verduras se llevarán la palma y ocuparán el sitio que deje libre la carne, siendo mucho más aconsejables y saludables, también para el planeta.

Todo esto, según los expertos, ya va implícito en la dieta mediterránea, y hasta en el sentido común diría cualquiera, pero como lo vamos olvidando con las prisas y las modas, hay que insistir de nuevo a través de actos como éste, celebrado en un local del centro de Madrid, un loft lleno de luz y calor solar llamado Creation off limits, en la calle Escuadra 11.

Allí WWF ha hecho pública la fórmula para que nuestro menú diario se convierta en una poderosa herramienta de lucha contra el cambio climático, demostrando con este evento que pequeños cambios en nuestra dieta pueden generar un descenso del 25% en las emisiones de CO2.

En el acto han participado, con breves intervenciones de cinco minutos, el médico José Luis Palma, de la Fundación Española del Corazón: Menos carne, más salud para nuestro corazón; Martina Miserachs, por la Fundación Española de Dietistas y Nutricionistas: Lo sostenible es saludable; Paz Serra, de CECU: No al cubo, que hay que ver lo que tiramos, no al desperdicio de alimentos; Enrique García, de OCU: Alimentos procesados vs alimentos naturales; Víctor Gonzálvez (Sociedad Española de Agricultura Ecológica): ¿Por qué elegir productos ecológicos; Laura Rodríguez (MSC): Pescado certificado para la salud de los mares; la médico Ana de Cos (Hospital Universitario La Paz): Los cambios que necesitan las dietas españolas; Eva Hernández y Celsa Peiteado (WWF): Un menú para celebrar la Navidad sin comerse el planeta.

Entre todos han compuesto un fresco de buenas actuaciones que apelan al sentido común y que, apenas sin esfuerzo, supondrían una gran mejora en nuestra salud y en la sostenibilidad del planeta. Un planeta tan esquilmado que de seguir así, requerirá la colaboración de otros dos más (que a ver de dónde los sacamos) para alimentar a la pobración mundial, cada día en aumento y con la pirámide hecha unos zorros.

Durante el acto, una cocinera especializada en gastronomía ecológica, coaching y arquitecta interiorista Vanessa Losada, hizo una demostración en directo de la preparación de pequeños platos que siguen las recomendaciones de la dieta LIVEWELL.

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Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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