En su origen, este largometraje de ficción está inspirado en un hecho real, que fue objeto de un documental realizado por las dos mismas cineastas Pauline Brunner y Marion Verlé en 2019[1], la historia de la joven Alexia de 32 años, empleada de la limpieza en un hotel, que descubre su pasión por un concurso internacional de sirenas como forma de escapar a su condición social y laboral.

Pero lo que era un documental para la televisión sobre esa original y verídica historia individual, se ha transformado ahora en la ficción en una entrañable fabula sobre la emancipación y la libertad.
Una historia repleta de ingenua ternura y de humanidad con una buena dosis de caustico humor. Si el mensaje puede parecer muy sencillo: ‘seguid hasta el final lo que habéis soñado’, el guion sabe ir más allá de ese postulado construyendo una fuerte relación de amistad y solidaridad entre sus personajes protagónicos, en un contexto social bien preciso y realista.
Poco importa en la ficción a mi juicio que la historia se base o no en un hecho real o imaginado, aunque a los distribuidores les gusta siempre insistir en esas cosas. Lo importante en la ficción es que te lo creas o no, que sea convincente y coherente el relato según los propios códigos que el autor te propone. Los italianos dicen «si no è vero è ben trovat». Sin embargo, al apoyarse el guion en un trabajo previo documental, permite evidentemente dar mayor consistencia y autenticidad a cada detalle.
Cabe destacar también el excelente trabajo técnico de filmación de las escenas submarinas, y la preparación de la actriz Aloise Sauvage en su entrenamiento para nadar con su pesada cola de sirena en apnea bajo el agua, lo que otorga a la narración su tono poético y su riqueza visual.
Mis Mermaid se transforma así en una simpática y generosa historia de perdedores, un relato de emancipación de una joven trabajadora treintañera en la ciudad normanda de Fecamp, un relato de lucha individual para escapar a un destino trazado por su origen social, pero también una historia de amistad que se escribe con una A mucho más mayúscula que la de sus amores frustrados.
Sus tres protagonistas son personajes que podrían salir de una comedia italiana, de una comedia estilo Yolande Moreau, o de esas comedias belgas más causticas de Jean Libon e Yves Hinant. Un relato repleto de ternura y de humanidad que muestra bien el contraste entre la dura realidad social en la costa normanda y ese mundo de tele realidad, artificial y repleto de lentejuelas con el que sueña Fanny, que es aquí un concurso internacional de sirenas en la ciudad de Bilbao.

La protagonista Fanny (Aloise Sauvage) es en la ficción una joven trabajadora del servicio de limpieza en una fábrica primero y luego en un complejo hotelero, recién divorciada, aplastada por las deudas y la precariedad laboral que sueña con una vida mejor. Una mezcla de voluntaria Rosetta (celebre personaje de los Dardenne) con una ingenua soñadora peleada con la vida y en ruptura con sus padres.
Aloise Sauvage es una artista francesa multifacética, en la música y la canción, el rap, en el cine, la danza y el circo. Se dio a conocer en el cine sobre todo por su papel en 120 latidos por minuto de Robin Campillo en 2017.
Su mejor amiga, Paupiette, es una veterana obrera sexagenaria (a cargo de Annie Mercier), que se empeña en ayudar a Fanny en su empecinada obsesión por transformarse en sirena y acudir a ese concurso. Un personaje que como Fanny busca también su libertad, escapando a la voluntad de su hijo. Annie Mercier es una veterana actriz de teatro y cine en Francia, a menudo relegada en el cine y la televisión a esos papeles secundarios de madre, vecina, amiga o abuela que dan solidez al conjunto del reparto.
El tercer personaje de esta comedia es Tintín (interpretado por Thomas VDB) un pescador marginal y contestatario al que le han retirado su licencia y que va a ayudarlas en esa singular aventura, como una especie de Don Quijote marítimo. Thomas VDB es un conocido actor y periodista musical, humorista y cronista en Radio Nova.
Un logrado casting de actores confirmados pero poco conocidos de un amplio público, o poco habituales como protagonistas en el cine francés, al que se añade también la actriz Alison Wheeler en el papel de Anemone, la estrella de ese concurso de sirenas. Mis Marmeid es pues una ópera prima prometedora que vale la pena ver, una de esas utopías en las que nos gustaría creer, más allá de ser una de esas excepciones que confirman la regla.
Las dos cineastas que firman al alimón la realización de esta película son ya veteranas en el oficio, aunque es su primera incursión en un largometraje de ficción.
Marion Verlé guionista y cineasta, se inició en el mundo de la radio, es autora de varios documentales, entre ellos sobre un circo ambulante, y sobre la nostalgia de la antigua RDA en Alemania del este.
Pauline Brunner actriz, guionista y cineasta ha trabajado como directora de animación en proyectos de series de televisión y musicales. Ha codirigido una serie de TV sobre el hándicap contado para un público infantil, y presta su voz a menudo en el doblaje de dibujos animados.
- Enlace con documental de 2017
- Mis Mermeid. Se estrena en Francia el 1 de julio de 2026



