La inteligencia y la sensibilidad animal se muestran en todas las especies.
Cefalópodos como sepias, pulpos y calamares, han intrigado a los científicos durante siglos porque pueden resolver problemas, formar recuerdos y ser sociables.
Ya Aristóteles describía en el libro cuarto de su Historia de los animales a las sepias de la laguna de Pirra, hoy bahía de Kalloni de la Isla de Lesbos, como la más astuta de los animales de cuerpo blando por su capacidad para camuflarse.
Y este 10 de octubre en New York Times, la periodista Alexa Robles-Gil afirmó que lo hacen mezclando millones de células llamadas cromatóforos con tal precisión, que dibujan en su piel una copia exacta del mundo marino que observan.
Otro enigma para los investigadores es la razón para que a los humanos nos encante tener mascotas; personas de todas las culturas crean vínculos con diversos animales pese al gasto y trabajo de alimentarlas, bañarlas, limpiarles dientes, cortarles uñas y rascarles las orejas.
La evidencia arqueológica más antigua sobre nuestra relación con las mascotas fue hallada en una tumba de catorce mil años de antigüedad en Alemania, donde un hombre, una mujer y su perro, fueron enterrados juntos.

«El gusto por cuidar de otras especies podría remontarse a nuestros orígenes como primates», indicó el 18 de agosto Taylor Mitchell Brown en otra nota de NYT, en la que afirma que a los monos también les gusta, y recordó a la gorila Koko que adoptó un gatito y a los chimpancés Ishe y Dembe, que en una reserva en Uganda sorprendieron a los investigadores al saltar de rama en rama para llegar a peinarle la cola a un chango.
Cyril Grueter, primatólogo de la Universidad de Oxford y autor principal del nuevo estudio sobre monos y mascotas, vio en el zoológico de Shanghái a una mona gibón acariciar con delicadeza a un ratoncito y supo de un macaco que no se separaba de una gallina y de una mona que cuidó y amamantó a una cría de tití.
Y ya les he contado del Lobo, un pastor alemán que se apropió un conejito que compré para un sobrino y lo llevaba en el hocico por todo el jardín, dormía abrazándolo y fue imposible quitárselo, porque aullaba desesperado.
Sin nada que ver con las mascotas, pero también sobre primates, es un reciente descubrimiento que indica priorizan la amistad sobre las golosinas, revelando capacidad para reprimir impulsos egoístas.
Esto, que podría indicar los orígenes de las normas humanas en torno a la amistad, se publicó en la revista Evolution and Human Behavior; donde se añade que los amigos se protegen, duermen juntos, andan de la mano, y se consuelan si muere una cría.
Los chimpancés se encelan cuando ven a un amigo peinando a otro y se negaron a participar en experimentos que pretendían robaran comida a sus amigos y si alguno lo hacía, el chimpancé víctima golpeaba el suelo con los puños, chillaba y se rascaba ansioso, pero lo perdonaba rápidamente.
Otro artículo sobre monos del NYT, escrito por Emily Antges y publicado este 28 de julio, detalla que monos silvestres de la Reserva Forestal de Taboga en Costa Rica se están familiarizando con la IA.
Los científicos colocaron a su alcance una pantalla táctil con un software de reconocimiento facial que permitirá calibrar su inteligencia y saber si el grado de ella, afecta su supervivencia.
Uno de esos monos capuchinos al que bautizaron Papi, el primero en toparse con la pantalla, pasó los dedos por ella y cuando un trozo de plátano seco cayó en una bandeja, aprendió que tocándola podía obtener rodajas de plátano deshidratado.
Lo mismo hicieron otros diez y hubo seis, menos listos; solo la mordían y le pegaban, pero como no pasaron los dedos sobre ella, no recibieron recompensa.
Viendo el resultado, les llevarán máquinas con tareas como tocar cuadrados verdes e ignorar los rojos, para evaluar sus niveles cognoscitivos y registrar el progreso de cada uno, porque podrán retomar actividades no terminadas en la sesión anterior.
Desgraciadamente el contacto con humanos no siempre es benéfico para los monos.
Scientific Reports informó que los doscientos monos del zoológico del Peñón de Gibraltar comen tierra, para aliviar los dolores de estómago que les causan las galletas de chocolate, grageas M&M’S, papas fritas y helados, que les dan los turistas.
Cambiando de animal, los delfines pertenecen a una de las especies más inteligentes y la revista Marine Mammal Biology señaló que los delfines australianos utilizan técnicas de caza enseñadas de generación en generación, como la de capturar peces cuando cansados de ser perseguidos, se refugian en conchas marinas.
Otro hallazgo de sensibilidad animal se conoció este 11 de octubre, cuando treinta flamencos encerrados en un baño del ZooWorld de Panama City Beach para protegerlos del huracán Isaias que recientemente azotó Florida, retozaron por el recinto y al mirarse en el espejo creyendo que lo que veían eran otros flamencos empezaron a «lucirse» de forma tan divertida, que su cuidadora Kylie Appleton grabó un video que han visto dos millones de personas.



