A pocas horas de las elecciones legislativas estadounidenses, un tribunal federal ha trazado una frontera que será decisiva después del cierre de las urnas: investigar una posible maniobra electoral no autoriza al Gobierno a paralizar una certificación ni a intentar reconstruir el sentido de votos que son secretos.
La nueva entrega del Observatorio Trump analiza la desestimación de la demanda con la que el Departamento de Justicia pretendía condicionar el resultado de la elección al Senado por Alaska.
Una acusación pendiente y un remedio imposible
El conflicto comenzó con la aparición en la papeleta de otro aspirante llamado Dan Sullivan, igual que el senador republicano que busca la reelección. Una investigación de The New York Times documentó contactos de operativos demócratas destinados a favorecer candidaturas homónimas.
La maniobra merece escrutinio. Puede resultar políticamente engañosa y continúa siendo objeto de una investigación penal. Sin embargo, hasta ahora no se ha acusado a nadie, no se ha demostrado que la candidata demócrata Mary Peltola dirigiera la operación y el Gobierno no ha identificado a electores que reconozcan haber votado por error.
La Administración de Donald Trump no se limitó a investigar esos hechos. El Departamento de Justicia pidió que Alaska no certificara una eventual victoria de Peltola si el margen podía atribuirse a los votos obtenidos por el segundo Sullivan.
La jueza federal Sharon L. Gleason rechazó esa pretensión. Según explicó Associated Press, el Gobierno no presentó un procedimiento capaz de identificar a los votantes confundidos sin quebrar el secreto de la papeleta. La sentencia aprecia además falta de legitimación y de un remedio judicial practicable.
Una resistencia que no es solamente demócrata
El caso muestra por qué conviene distinguir entre el Partido Demócrata y la oposición democrática en sentido amplio. Peltola y las organizaciones demócratas actúan como partes interesadas en el resultado. Además, deben responder políticamente por la actuación de los operativos vinculados a la captación de candidatos.
La defensa institucional de las elecciones es más amplia. El propio Estado de Alaska, gobernado por republicanos, se opuso a la demanda federal y defendió tanto sus competencias como el procedimiento de certificación. También intervinieron la Liga de Mujeres Votantes, Common Cause, la ACLU, la NAACP y varios electores.
La jueza no ha declarado legítima la posible maniobra partidista. Ha establecido que una sospecha sobre los promotores de una candidatura no permite investigar retrospectivamente la intención individual de cada votante ni sustituir las reglas electorales estatales cuando faltan dos días para la elección.
Una carrera demasiado estrecha para los atajos
La trascendencia política del litigio aumenta porque Alaska puede decidir el control del Senado. La última encuesta del Siena Research Institute y The New York Times sitúa a Peltola con un 48 por ciento y a Sullivan con un 46 por ciento. La diferencia está dentro de un margen de error de cinco puntos.
La misma serie de sondeos concede ventaja a los candidatos demócratas en otras seis contiendas senatoriales, aunque varias permanecen estadísticamente abiertas. El Partido Demócrata ha ensanchado el mapa competitivo, pero las encuestas no permiten anticipar quién controlará la Cámara alta.
El Departamento de Justicia ha recurrido la sentencia. Paralelamente, el FBI puede continuar investigando si la candidatura homónima escondió alguna conducta delictiva. Ambas vías deben permanecer separadas: una pesquisa penal exige pruebas sobre personas y hechos concretos; una impugnación electoral necesita demostrar un perjuicio susceptible de reparación.
Alaska ofrece así una primera guía para las controversias que probablemente aparecerán después del martes. Los tribunales pueden examinar irregularidades acreditadas, pero no deberían convertir acusaciones políticas en una autorización para reconstruir votos anónimos, suspender recuentos o condicionar certificaciones.
La crónica completa, con el balance judicial de la semana y los últimos datos demoscópicos, puede leerse en Aquí Madrid: «Elecciones en EEUU: Alaska frena el intento de investigar el voto secreto».


