“¿Qué diablos hace Woody Allen como invitado sorpresa en esta pesadilla?” –se preguntaba el diario Le Parisien cuando la película Paris-Manhattan se estrenó en Francia, en el verano de 2012- Mejor, resolvía, “volver a ver su Manhattan, sin París”.

Alice, la protagonista, es joven, guapa, soltera, pertenece a una rica familia judía y es farmacéutica en el negocio heredado de su padre. Fan de Woody Allen con la habitación presidida por un gran poster del realizador estadounidense, como las adolescentes, resiste las presiones familiares para que encuentre pareja. Aunque en principio quien le gusta es el marido de su hermana (pareja super convencional y super snob, bastante bling-bling, como toda la familia por otra parte) la aparición de un instalador de alarmas hace que salten algunos pálidos chispazos en su monótona existencia.



