Big Data para periodistas del siglo XXI

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Xavier Piccinini[1]

La información deja de ser poder si uno es incapaz de procesarla en forma de historia para ofrecer un mensaje claro y unívoco. En la era de la datocracia, donde cada día se genera más información que en el resto de la historia de la humanidad y las instituciones públicas y privadas confían en el Open Data en un ejercicio de transparencia y buen gobierno hacia el ciudadano, los inversores y demás actores, resulta más necesaria que nunca la figura del periodista de datos.

Comunicación, archivo 123RF, lightwise

Se trata de un profesional polivalente, que conserva el olfato tradicional para detectar historias sensibles de ser noticiables y para dominar el lenguaje de forma eficiente, pero que a la vez se maneja con bases de datos que pueden ocupar cientos de hojas Excel y trabaja en equipo con programadores y diseñadores para convertir números en infográficos, mapas y textos inteligibles.

En tanto que los datos se han convertido en la principal fuente de información, pero también de infoxicación, en la época del Big Data, el periodista tiene que ser un corresponsal de los datos incisivo si quiere seguir ejerciendo su tradicional labor de descifrador de la actualidad. Tanto si trabaja en periodismo económico, social o político, su objetivo seguirá siendo contar historias exclusivas que aporten un valor añadido y que arrojen luz sobre una problemática concreta, ya sea el aumento de hospitalizaciones derivadas de la polución en una ciudad, la distribución de la renta en un territorio o la participación de menores de edad en procesos judiciales, por poner solo algunos ejemplos.

Hoy nos centraremos en el periodismo económico y sus fuentes de información. ¿Cómo puede un periodista hacer de arqueólogo entre tantos millones de datos para salir airoso con una buena historia bajo el brazo? Las herramientas de Big Data que se sirven de bases de datos dinámicas son un perfecto aliado para escarbar entre la información. Su funcionamiento persigue la rapidez y flexibilidad en la gestión de los datos, algo que puede marcar la diferencia a la hora de generar contenidos relevantes y atractivos sobre economía.

Lo cierto es que, actualmente, las fuentes existentes para recopilar datos son inagotables. El recurso de referencia es, sin lugar a dudas, el Instituto Nacional de Estadística. Consumos energéticos, precios industriales, cifras de negocios y procedimientos concursales son solo algunos de los índices que ofrece el INE. Detrás de su interpretación puede esconderse una buena historia esperando ser contada.

Otras fuentes fidedignas en las que obtener datos son el Registro Mercantil y el BORME, la Comisión Nacional del Mercado de Valores y el directorio del Consejo Superior de Cámara de Comercio, Industria y Navegación para obtener información de empresas; la base de datos SABI para conocer el balance de más de dos millones de compañías españolas, o Google Finance, para encontrar las últimas noticias referentes a una sociedad.

Otras fuentes que pueden documentar reportajes de relevancia pública son el ICEX (sobre exportación e inversiones); los informes económicos de la patronal CEOE y de asociaciones profesionales; la web del Banco de España para información relacionada con los tipos de interés, mercado de deuda pública o evolución económica, y la de Bolsas y Mercados Españoles para información relativa a los mercados de valores.

Otra herramienta imprescindible para analizar indicadores de desarrollo económico y pronósticos a nivel internacional es la página web del Banco Mundial. También hay que tener en cuenta las tablas de datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, o los datos públicos, clasificados por temáticas, que recoge el portal de la Unión Europea de Open Data.

Las opciones son casi infinitas. Tanto que pueden resultar abrumadoras. Por eso, cuando se trata de escribir sobre el mundo de la empresa y la industria, es recomendable utilizar bases de datos dinámicas que se nutren de todas estas y otras fuentes de información, se actualizan en tiempo real y permiten al periodista una gran flexibilidad a la hora de aplicar filtros geográficos, de facturación, de fecha de creación, de datos financieros, número de empleados, nombramientos, noticias aparecidas en la red, etc.

Con su sistema de filtros y la presentación gráfica de resultados, bases de datos dinámicas como Corporama pueden ayudar al periodista en el arduo trabajo de organizar los datos sobre empresas y le permiten personalizar la información que desea obtener para enfocar, de esta manera, un reportaje periodístico novedoso, que no se base en estudios o informes cerrados. Como resultado, la labor de investigación independiente se puede ver beneficiada.

Otro punto a favor de las bases de datos dinámicas para periodistas es que permiten observar tendencias empresariales a nivel macro (como por ejemplo qué ciudades son más dinámicas en la creación de compañías de un determinado sector) o, por el contrario, poner un zoom de teleobjetivo hasta detectar cuáles son las últimas noticias relacionadas con una empresa en concreto. Esta información, que se basa en miles de fuentes pero queda reflejada en una sola pantalla, agiliza sobremanera la labor de documentación del periodista antes de redactar una pieza o de realizar una entrevista al CEO de una compañía.

Como recomendación final para el periodista económico de datos, podemos destacar la necesidad de utilizar los datos como una fuente de información más y, por lo tanto, contrastarlos antes de darlos por válidos. Asimismo, los periodistas del siglo XXI tienen el reto de interpretar y presentar estos datos de una forma entendedora, analizando los resultados para que dejen de ser simples cifras, y apoyándose en infográficos. Si aprendemos a interpretar los datos, estaremos más cerca de comprender el mundo que nos rodea.

  1. Xavier Piccinini es Country Manager de DoubleTrade Spain. 

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