La selección española ha logrado su segundo Mundial de fútbol hace unos días. Con el país aún extasiado por el brillante triunfo, hemos echado un vistazo a las posibles consecuencias que el triunfo veraniego puede tener en la sociedad española actual.

Algunas de esas consecuencias serán idénticas, o casi, a las que vimos después del triunfo de 2010, aunque hay matices que invitan a pensar en algunas variaciones.
Por lo pronto, en la actualidad la sociedad española está mucho más polarizada, en el aspecto deportivo tanto como en el político, y los mensajes de figuras mediáticas ya han ido a lo largo de la competición en clave de su equipo favorito.
Por ejemplo, muchos nombres relacionados con el madridismo, atacaron a España tras el empate contra Cabo Verde por la presencia de jugadores del Barcelona, aunque luego, en las victorias, las referencias a esa mayoría culé desaparecían misteriosamente, salvo para criticar en casos puntuales.
Especialmente a un Lamine Yamal que representa lo que muchas de esas figuras, la mayoría centralistas, más antagonizan.
El sector más barcelonista, por el contrario, ha sacado, y saca, pecho por la abrumadora presencia de jugadores del Barça en la selección, incluso más de lo que lo hicieron en 2010. En ambos casos, el club catalán fue el más representado, con ocho jugadores en cada uno de los mundiales ganados por la selección española.
Cabe esperar, por lo tanto, que la fase de ‘enamoramiento’, o ‘luna de miel’, como se llama en círculos de psicología, no exista o sea sensiblemente menor que hace dieciséis años, ya que el punto de partida es distinto y de menor unidad.
Los grandes eventos deportivos, y en especial los grandes éxitos, suelen tener un efecto llamada para que jóvenes empiecen a practicar el deporte en cuestión. Ese efecto se difumina en el tiempo, a menudo rápidamente, si las instituciones no aportan instrumentos para sostenerlo y ayudar a los jóvenes a practicar el ejercicio físico que desean llevar a cabo. Aunque ese tipo de efecto se aprecia más en deportes más minoritarios y no tanto en el fútbol, ya de por sí seguido y practicado por millones de personas.
Sí hay un sector que se puede beneficiar tremendamente del triunfo en Norteamérica, se trata del fútbol femenino. Hay que recordar que en 2010 el fútbol femenino estaba en un estado tremendamente embrionario, muy alejado de la imagen que dan hoy, especialmente, un Barça Femení y una selección femenina que también es la actual campeona de mundo, defenderá su corona el próximo verano.
En el estado actual del fútbol femenino, ya con referentes, pero aún con un enorme margen de crecimiento, parece sensato pensar que el Mundial masculino puede ayudar enormemente a su desarrollo.
Además, el apoyo mostrado por muchos jugadores de la selección, como Rodri y Borja Iglesias, a las estrellas españolas del fútbol femenino, como Alexia Putellas o Aitana Bonmatí, también ha ayudado a la promoción del balompié femenino en el país. Seguramente, en su desarrollo puede estar el gran éxito a largo plazo del Mundial ganado en este 2026.



