Donald Trump ha incorporado Alaska a su ofensiva final para conservar el control republicano del Senado. El presidente viaja este martes a Wasilla para apoyar al senador Dan Sullivan ante Mary Peltola, en una contienda que ha pasado de la ventaja estructural republicana al empate demoscópico cuando faltan tres semanas para las elecciones legislativas.

La visita resulta excepcional por la distancia y por el historial político del estado. Trump ganó Alaska por 13,1 puntos en 2024, los demócratas no conquistan allí un escaño del Senado desde 2008 y solo una vez, en 1964, el estado respaldó a un candidato presidencial demócrata.
La información original del Observatorio Trump publicada en Aquí Madrid reúne las principales encuestas estatales, su metodología y el contexto nacional de la campaña para las elecciones del 3 de noviembre.
La Casa Blanca refuerza a Sullivan
Dan Sullivan, senador desde enero de 2015, aspira a un tercer mandato. Su rival, Mary Peltola, fue representante de Alaska y la primera nativa del estado elegida para el Congreso. La candidata demócrata ha centrado su campaña en el coste de la vida y se presenta con el lema «Alaska primero».
Trump encabezará un acto en Wasilla, unos 70 kilómetros al norte de Anchorage, dentro de una gira occidental que continuará el miércoles por Arizona y Montana. El vicepresidente JD Vance, quien ya hizo campaña por Sullivan en Fairbanks, había anticipado la prioridad concedida por la Administración al estado.
El respaldo también ha adoptado una dimensión económica. Sullivan acompañó al presidente cuando este anunció una inversión surcoreana de 54.000 millones de dólares en un proyecto de gas natural licuado de Alaska. Corea del Sur ha precisado que el acuerdo y su valor definitivo todavía no están cerrados.
Al mismo tiempo, el encarecimiento de la energía y la inflación han debilitado la valoración de Trump. La guerra comercial con Canadá añade un factor local: el país comparte más de 2400 kilómetros de frontera con Alaska y figura entre sus principales socios comerciales, por lo que los aranceles y las represalias pueden trasladarse a los precios que pagan los consumidores.
Una ventaja de 1,4 puntos que no decide la elección
El promedio de RealClearPolling correspondiente a los sondeos efectuados entre el 14 de septiembre y el 10 de octubre coloca a Peltola en el 48,8 por ciento y a Sullivan en el 47,4 por ciento. La diferencia de 1,4 puntos describe una contienda reñida, pero no constituye una proyección del resultado.
La encuesta más reciente de InsiderAdvantage, efectuada los días 9 y 10 de octubre entre 1200 votantes probables, ofrece un 50 por ciento a Peltola y un 48 por ciento a Sullivan en la ronda final simulada. Su margen de error es de 2,83 puntos, superior a la distancia entre ambos.
Una medición anterior de co/efficient mostraba el orden contrario en la primera preferencia: Sullivan obtenía un 48 por ciento y Peltola un 46 por ciento. El estudio entrevistó del 14 al 17 de septiembre a 799 votantes probables y declaró un margen de error de 3,45 puntos. En esa muestra, Trump recibía un 45 por ciento de aprobación y un 51 por ciento de desaprobación.
Ninguna de las diferencias permite identificar un favorito estadístico. Tampoco existe una encuesta que mida de forma directa el efecto del viaje presidencial, por lo que la decisión de desplazarse a Alaska puede interpretarse como una señal de prioridad política, pero no como una prueba de que la intervención vaya a modificar el voto.
Dos candidatos con el mismo nombre y cuatro preferencias
La dificultad para interpretar las cifras aumenta por el sistema electoral. La División Electoral de Alaska establece que los cuatro candidatos mejor clasificados en la primaria abierta pasan a las elecciones generales. El votante puede ordenarlos y, si ninguno supera el 50 por ciento de los votos activos, se elimina al último y se transfieren sus papeletas a la siguiente preferencia marcada.
La papeleta incluye al senador Dan S. Sullivan; a Peltola; al también republicano Gerald L. Heikes, y a otro aspirante llamado Daniel J. Sullivan, un profesor jubilado sin relación con el titular del escaño. Este último ha rechazado las acusaciones de que su candidatura sea una maniobra para confundir al electorado.
La coincidencia obliga a distinguir entre las encuestas que preguntan por la primera opción y las que simulan las sucesivas rondas. Una ventaja inicial puede desaparecer cuando se redistribuyen las segundas o terceras preferencias; también puede haber papeletas agotadas si el votante no ha ordenado más candidatos.
Una defensa inesperada en un mapa desfavorable
El esfuerzo republicano en Alaska se integra en un escenario nacional adverso. El promedio del voto genérico de Track the Vote otorgaba el 12 de octubre una ventaja demócrata de 8,7 puntos. Ese indicador mide preferencia nacional por partido y no transforma automáticamente los votos en escaños.
La encuesta del Pew Research Center, elaborada del 28 de septiembre al 4 de octubre, situaba a los candidatos demócratas a la Cámara en el 44 por ciento entre los votantes registrados y a los republicanos en el 36 por ciento. En la misma investigación, un 30 por ciento de los adultos aprobaba la gestión presidencial y un 68 por ciento la desaprobaba.
El estudio reunió a 5062 adultos, incluidos 3917 votantes registrados, y atribuye a la muestra completa un margen de error de 1,6 puntos. El dato nacional ayuda a explicar la presión sobre el partido gubernamental, pero Alaska conserva una dinámica propia y un sistema de recuento que impide trasladar mecánicamente esa ventaja a la elección de su senador.
La principal conclusión no es que los demócratas hayan conquistado un estado republicano, sino que pueden disputarlo. Que Trump dedique una jornada de la recta final a recorrer cuatro husos horarios para defender a Sullivan confirma que Alaska ha dejado de ser un escaño que el partido pueda dar por asegurado.



