Donald Trump ha iniciado una ofensiva electoral de 32 días por estados de tradición republicana ante la posibilidad de que varias contiendas previstas como seguras se compliquen antes de las elecciones del 3 de noviembre.

El presidente comienza el recorrido en Texas y Oklahoma. Después viajará a Alabama, Ohio y Nebraska. El vicepresidente JD Vance participa en el despliegue con actos en Texas y Florida.
La elección de los destinos refleja un cambio de prioridades. La campaña republicana ya no se concentra únicamente en conquistar nuevos escaños, sino también en movilizar a votantes conservadores que muestran menos interés por unas elecciones en las que Trump no figura en las papeletas.
Texas mide la capacidad de movilización de Trump
La principal señal de alarma procede de Texas. Una encuesta de Marist sitúa al demócrata James Talarico con el 50 por ciento de los apoyos frente al 44 por ciento del republicano Ken Paxton en la elección al Senado.
El mismo estudio coloca la aprobación presidencial en el estado en el 43 por ciento. Un 39 por ciento de los votantes registrados afirma que su decisión para el Congreso estará motivada principalmente por el rechazo a Trump, mientras un 25 por ciento votará sobre todo para respaldarlo.
El coste de la vida ocupa un lugar central en la campaña. Vance ha reconocido el malestar por los precios, aunque responsabiliza a la anterior Administración de Joe Biden. Algunos candidatos republicanos intentan, al mismo tiempo, ampliar su mensaje más allá de la agenda presidencial.
No existe todavía una encuesta nacional que mida directamente el efecto de la gira. La última medición de Reuters/Ipsos sitúa la aprobación de Trump en el 32 por ciento y concede a los demócratas una ventaja de ocho puntos en la intención de voto al Congreso.
La información completa, los datos estatales y el calendario de la campaña pueden consultarse en el análisis del Observatorio Trump sobre la movilización republicana publicado por Aquí Madrid.



