La Administración de Donald Trump distribuirá durante octubre un pago único de 90 dólares a 20,8 millones de beneficiarios de Medicare. La medida, anunciada a menos de un mes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, se presenta como una compensación parcial por el aumento de las primas sanitarias.

El reintegro no llegará a todos los afiliados. Podrán recibirlo quienes residan en Estados Unidos, pertenezcan a la Parte B del Medicare Original y no cuenten ya con ayuda de Medicaid para pagar la prima. También quedarán fuera las personas con ingresos elevados sujetas a un recargo mensual.
La exclusión más importante afecta a los beneficiarios inscritos en Medicare Advantage. Estos planes privados concentran actualmente a más de la mitad de la población atendida por el programa federal.
Un fondo destinado a mejorar Medicare
Los CMS financiarán los pagos mediante el Medicare Improvement Fund, creado por el Congreso en 2008 para introducir mejoras en las partes A y B del programa. El desembolso potencial ronda los 1872 millones de dólares.
La mayoría de los ingresos mediante transferencia bancaria está prevista alrededor del 8 de octubre. Los cheques en papel se enviarán posteriormente y deberán llegar antes de que termine el mes. Los beneficiarios no tendrán que presentar ninguna solicitud.
El momento elegido incorpora el pago al debate electoral sobre el coste de la vida. Una encuesta de AP-NORC elaborada a finales de septiembre situó en el 17 por ciento la aprobación de la gestión de Trump en esta materia y en el 26 por ciento la valoración de su política económica.
No se ha publicado todavía ninguna encuesta que mida específicamente la aceptación del reintegro de Medicare ni su posible efecto sobre el voto. Tampoco consta por ahora una impugnación judicial contra el empleo del fondo para efectuar estos pagos.


