Hay cambios que llegan sin titulares y, aun así, afectan a millones de viajeros. La nueva autorización electrónica para entrar en el Reino Unido es uno de ellos. Desde el 2 de abril de 2025, los ciudadanos de España y del resto del espacio Schengen deben contar con una ETA aprobada antes de subir al avión. Conviene entender bien de qué se trata, porque el desconocimiento se paga caro justo en la puerta de embarque.
Qué es exactamente la ETA
ETA son las siglas de Electronic Travel Authorisation y no equivale a un visado en el sentido tradicional. Se parece más al ESTA estadounidense: un formulario que se rellena por internet, una tasa que se abona y un vínculo electrónico con el número de pasaporte. No hay que pisar un consulado ni enviar documentación en papel. La solicitud se hace desde casa y, en la mayoría de los casos, la respuesta llega en cuestión de minutos.

A quién afecta y desde cuándo
La obligación cubre cualquier estancia inferior a seis meses: turismo, visitas a familiares, viajes de negocios e incluso los tránsitos. Y aquí está el detalle que más sorprende: la ETA es necesaria aunque el viajero solo haga escala en Heathrow y no cruce formalmente la frontera. Muchos lo descubren en el propio aeropuerto, cuando ya no hay margen de maniobra.
Por norma, la decisión se comunica en un plazo de hasta tres días laborables, aunque en la práctica la mayoría de las solicitudes se aprueban en pocos minutos. Aun así, el Gobierno británico recomienda no dejarlo para el último momento. Si el vuelo sale un viernes por la tarde, lo prudente es presentar la solicitud, como muy tarde, el martes.
Precio y validez
La tasa es de dieciséis libras. El dato tiene su historia reciente: hasta el 9 de abril de 2025 costaba diez libras y después subió hasta la cifra actual. Una vez concedida, la autorización es válida durante dos años o hasta que caduque el pasaporte, lo que ocurra primero. Conviene recordar que la ETA queda ligada a un documento concreto: si se renueva el pasaporte antes del viaje, la autorización anterior deja de servir y hay que tramitar una nueva.
Un apunte para quienes viajan en familia: cada persona necesita su propia ETA, incluidos los bebés y los menores. Se pueden gestionar varias solicitudes desde una misma cuenta, pero cada autorización se paga y se vincula por separado. Lo más sensato es tramitarlas todas de una vez para que nadie se quede fuera.
Cómo se solicita y qué errores evitar
El trámite se hace a través de la aplicación oficial UK ETA o del portal del Gobierno británico. Hacen falta un pasaporte en vigor, una dirección de correo y una tarjeta de pago. Durante el proceso se pide fotografiar el documento y hacerse un breve selfie que asocia el rostro al pasaporte. Las preguntas son sencillas y se refieren a datos personales y a algunos antecedentes.
La principal trampa no está en el formulario, sino fuera de él. Circulan numerosas páginas que se hacen pasar por oficiales y cobran un sobreprecio por el mismo servicio. Merece la pena detenerse un segundo, comprobar la dirección web y recurrir solo a los canales reconocidos. Pagar de más no agiliza el trámite ni lo hace más seguro. Para identificarlas, viene bien una guía en inglés sobre las webs fraudulentas que imitan la ETA.
Una pieza de un cambio más amplio
La ETA no es un trámite aislado ni un capricho administrativo. Forma parte de la digitalización de las fronteras que varios países están aplicando casi al mismo tiempo. El Reino Unido quiere saber quién entra antes de que el viajero despegue, un enfoque muy parecido al que la Unión Europea prepara con su sistema de entradas y salidas y la futura autorización ETIAS. Para el ciudadano de a pie la consecuencia es sencilla: cada vez más desplazamientos que antes eran inmediatos exigen ahora un registro previo. Entender esa lógica ayuda a no vivirlo como un obstáculo de última hora, sino como una casilla más del equipaje digital que conviene marcar con tiempo.
Más allá del trámite: un Londres para curiosos
Una vez resuelto el papeleo, empieza lo interesante. Londres recompensa a quien llega con curiosidad: museos de acceso gratuito, teatros históricos, mercados y barrios que cambian de carácter en cada esquina. Para el viajero español que quiere exprimir el presupuesto, la oferta cultural sin entrada es enorme; esta guía para visitar gratis el British Museum es un buen punto de partida para planificar la primera mañana.

Conviene anticiparse
El sistema de entrada del Reino Unido se mueve más deprisa que antes, así que antes de viajar conviene revisar las reglas y los precios actualizados. Resuelta la ETA, solo queda la parte agradable: elegir exposiciones, reservar un musical y decidir en qué barrio perderse. Toda la información práctica sobre la autorización, los requisitos y los viajes al Reino Unido está disponible en https://etavisauk.es



