Elecciones presidenciales en Francia: Macron, Le Pen, Zemmour y Pecresse por el voto de la derecha

Connivencia de la derecha y de la extrema derecha

Valerie Pecresse (actualmente presidenta de la región Ile de France) ha resultado ser la ganadora entre los cinco aspirantes de la elección primaria en el partido exgaullista (LR, los republicanos) de la derecha tradicional, El sarkozista Eric Cioti también finalista ha sido eliminado en la segunda vuelta. Valerie Pecresse será en consecuencia la candidata común del LR a la presidencia.

Foto de archivo de Macron y Pecresse
Foto de archivo de Macron y Pecresse

Los militantes de LR, muy divididos entre posiciones ultra derechistas y posiciones más respetuosas de la legalidad republicana. Han optado finalmente con cierta lógica por Valerie Pecresse, más apta para marcar diferencias con respecto a la extrema derecha, permitir la supervivencia del partido y ofrecer una alternativa derechista al desastroso mandato presidencial de Macron, que no será sino un cambio en la continuidad.

Si miran mas de cerca verán que la aparente alternativa Pecresse es un espejismo, y que sus posiciones son idénticas a las de Macron en lo económico, como gran admiradora de Margaret Thatcher y de Angela Merkel. En cuanto a la inmigración y la seguridad sigue el camino de la extrema derecha xenófoba y la que fue ministro de Sarkozy y de Fillon no esconde sus posiciones hostiles al matrimonio homosexual, como buena parte de sus partidarios en el partido LR.

SI a eso añadimos sus anuncios sobre la gestión liberticida de la pandemia, pocas son las diferencias entre Macron y Pecresse, salvo que ella representa a esa vieja guardia LR, apoyos de Sarkozy (expresidente) y de Fillon (exprimer ministro) que busca una revancha para acceder de nuevo al poder frente al fracasado movimiento LREM.

La elección primaria ganada por Valerie Pecresse se ha caracterizado por una especie de subasta publica de medidas centradas en la seguridad, y la amalgama entre delincuencia, terrorismo e inmigración. Un tema desarrollado ampliamente por los dos candidatos neofascistas: Eric Zemour y Marine Le Pen.

La designación de Pecresse como candidata LR a la presidencia prueba sin embargo el fracaso de la estrategia de Macron de dividir y romper al LR, partido que aunque debilitado parece resistir mejor a la erosión política que el propio y fantasmagórico movimiento macronista LREM (La república en marcha).

La propia candidatura del periodista y polemista Zemmour forma parte de esa doble tentativa de dividir tanto al Partido LR como al Frente nacional de Le Pen, tentativa que a juzgar por los omnipresentes comentaristas oficiales parece estar fracasando.

En el confuso e hipócrita panorama de una elección presidencial lanzada extraoficialmente al galope por un presidente de la república candidato aun «no declarado» a su propia sucesión, la derecha y la extrema derecha francesa presentan en consecuencia cuatro candidatos importantes: el propio Macron, presidente de los ultra ricos y de la finanza internacional, Valerie Pecresse con un programa neoliberal idéntico al de Macron en todos los ámbitos, Eric Zemmour y Marine Le Pen, quienes defienden también con uñas y dientes la quinta república presidencialista, con posiciones económicas derechistas y con amenazas xenófobas y racistas contra la inmigración, los extranjeros y en particular la comunidad musulmana.

Mientras el poderoso grupo de prensa Bolloré ha apostado por sostener la candidatura del ultraderechista Eric Zemmour, con apoyos financieros millonarios, pero sin ninguna estructura partidaria ni militante, el resto de los grandes medios informativos fieles a la corte presidencial siguen apostando sin real convicción por el actual presidente, pero dispuestos a cambiar de favorito conservador o derechista a medida que nos acercamos del momento decisivo de la elección.

Los desplazamientos y declaraciones del candidato Eric Zemmour han provocado numerosas manifestaciones antifascistas, y su campaña apoyada por una prensa millonaria, sin carisma ni programa, está perdiendo intensidad con el paso de los días.

Por su parte Marine Le Pen y su RN (Unión Nacional) ex Frente Nacional que comparte el mismo electorado que Zemmour, se muestra muy discreta, esperando probablemente que ese fabricado globo acabe desinflándose. 

La libertad de la prensa y la libertad de expresión amenazadas

Si nos guiamos por el análisis que Gramsci hacia en su época sobre la necesidad de ganar primero la batalla de las ideas, hay motivos de inquietud muy serios en esta Francia del siglo veintiuno, en donde hemos asistido en estos últimos años a una derechización y banalización de las ideas xenófobas en el debate publico.

Las ideas racistas de Le Pen (padre) otrora minoritarias y fuera de la ley en la Francia republicana, han ido ganando terreno, no solo en las fuerzas políticas tradicionales: LR, LREM y Partido Socialista, sino también y sobre todo en los grandes medios informativos. Unos y otros han repetido hasta el hartazgo aquella lamentable frase de Michel Rocard: «Francia no puede acoger toda la miseria del mundo», que sirve hoy de pretexto a todas las políticas xenófobas contra los flujos migratorios.

La concentración en manos de un puñado de ultra millonarios de los grandes medios informativos, prensa escrita y audiovisual, han provocado aquí un panorama desolador en la limitación de la libertad de expresión periodística, relegada hoy en buena parte a los medios informativos independientes que sobreviven en internet.

Esta deriva de la quinta república y su ofensiva para controlar y amordazar la libertad de la prensa, empezó ya con Sarkozy y ha continuado con Hollande y Macron, provocando verdaderas hemorragias en las redacciones desde el servicio publico audiovisual, Radio France y France televisión, las radios privadas como Europe 1 o RTL, o el conjunto de la prensa escrita…

La derechización de la línea editorial, y de la opción de los temas tratados en la información en los grandes medios informativos alcanza limites obscenos y antidemocráticos. La gran misa informativa televisiva de las ocho de la noche en las cadenas publicas y privadas se ha convertido en un ejercicio de desinformación, con omnipresencia de sucesos, de esos que antes trataban periódicos como «Detective» en Francia, o «el Caso» en España. Todo lo que resulte espectacular y emocionante, aunque sea inexacto, tiene cabida en ese ejercicio en detrimento de la información y de la investigación periodística, tanto en lo nacional como internacional.

La llegada de Cnews en el panorama audiovisual, y de las cadenas de desinformación continua, con sus editorialistas ultraderechistas, es una evidente tentativa de «americanizar» los medios informativos en Francia, a la manera de Fox news en los Estados unidos, sin respeto alguno de la deontología de la profesión periodística y de las reglas democráticas de un estado de derecho.

Numerosos son los periodistas franceses que han emigrado a Internet para poder continuar su trabajo sin someterse al poder financiero y publicitario que impone la línea editorial y censura la información.

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Periodista profesional en Francia desde 1976. Miembro del Sindicato Francés de la crítica de cine y de FIPRESCI, he cubierto desde 1979 sin interrupción los festivales de Cannes y de San Sebastián, así como otros festivales internacionales. En San Sebastián presento desde 2008, los “Desayunos horizontes” en la sección Horizontes Latinos.

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