En español: decir crisis humanitaria es una impropiedad

Como es sabido, los medios de comunicación social ejercen un enorme poder inductivo, lo cual implica que todo lo que en ellos se diga o se escriba, mal o bien, tiende a arraigarse en vocabulario de los usuarios. Es por eso que esa bondad no debe usarse de manera muy libérrima, pues pudiera ser igualmente provechosa que dañina.

ONU-Venezuela-crisis-humanitaria En español: decir crisis humanitaria es una impropiedadA ello se aúna el prestigio del aún gozan los medios de difusión, lo cual hace que muchas personas piensen y digan  que, si lo publican los medios, es porque es correcto. Por descuido y en el peor de los casos, por desconocimiento, muchas palabras y expresiones se han convertido en vicios casi indesarraigables, pese a las campañas que han emprendido personas e instituciones en favor de corregir las impropiedades.

En Venezuela se ha vuelto una suerte de comodín la palabra aperturar, usada en sustitución del verbo abrir. En las instituciones bancarias los empleados, como si la mencionada palabra fuese una creación lingüística de la que pudieran  sentirse orgullosos, pareciera que les molestara cuando alguien dice: “Vengo a  abrir una cuenta”. Con cierta dosis de arrogancia le advierten que “no es abrir sino aperturar”, lo cual no es cierto, pues con aperturar no se dice nada diferente de lo que se pueda expresar con el verbo abrir, que es el  adecuado, legítimo. En ese país también se ha puesto de moda la frase crisis humanitaria, y es de lo que hoy voy a hablarles, en aras de disipar las dudas.

Cuando ocurre una catástrofe natural o provocada, las consecuencias por lo general son fatales, hasta convertirse en crisis. Los terremotos más recientes de Haití, Chile y México, han sido devastadores y han ameritado la ayuda internacional. Los noticieros de las grandes cadenas de televisión  y de radio, así como los medios impresos, sin reparar en la imprecisión, hablan de “catástrofes humanitarias”, lo cual no es posible desde el punto de vista semántico. Motivado por la situación que hoy día vive Venezuela, se habla de crisis humanitaria, tanto en los medios internos, como en los que desde el exterior reciben reportes de lo que acontece en ese país sudamericano.

Si bien es cierto que el deterioro del poder adquisitivo del venezolano, la escasez de alimentos, medicamentos y dinero en efectivo han incidido en la disminución de la calidad de vida hasta tornarse en crisis, no es cierto, desde el punto de vista del hecho en sí, que haya crisis humanitaria. Puede que exista caos o crisis en salud, en la alimentación, en el suministro de medicamentos, en seguridad o en cualquier otro sector; pero añadirle el adjetivo humanitario constituye una impropiedad que todo el que se precie de comunicador social debe evitar, en virtud de llamar las cosas por su nombre. Si se revisa el DLE, se encontrará que crisis es: “Cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados”. Es además “situación mala o difícil”.

Por otro lado, humanitario y su correspondiente femenino, es: “Que mira o se refiere al bien del género humano”; “Benigno, caritativo, benéfico”; “Que tiene como finalidad aliviar los efectos que causan la guerra u otras calamidades en las personas que las padecen”.

Como habrán podido notar, todas las acepciones son contrarias a crisis, por lo que no podrá hablarse de crisis humanitaria sin que se incurra en impropiedad.

Hay quienes para justificar el uso de la referida expresión, advierten de que se trata de una frase elíptica, equivalente a decir “crisis o situación que amerita la ayuda humanitaria. No me parece que sea una frase elíptica, sino  un vicio de uso extendido, que debería evitarse. Ahora, que Venezuela necesite ayuda humanitaria, eso es otra cosa; pero eso es un asunto de índole política que no acostumbro ventilar en esta ventana de divulgación periodística.

En Venezuela hay crisis, y eso nadie lo puede negar; pero humanitaria no es posible desde el punto de vista del hecho en sí. Lo malo de todo eso es que la ONU acuñó la expresión como válida; pero aun con la gran influencia que pueda ejercer ese organismo hemisférico, hablar de crisis humanitaria es simplemente un contrasentido dígalo quien lo diga.



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David Figueroa Díaz
David Figueroa Díaz (Araure, Venezuela, 1964) se inició en el periodismo de opinión a los 17 años de edad, y más tarde se convirtió en un estudioso del lenguaje oral y escrito. Mantuvo una publicación semanal por más de veinte años en el diario Última Hora de Acarigua-Araure, estado Portuguesa, y a partir de 2018 en El Impulso de Barquisimeto, dedicada al análisis y corrección de los errores más frecuentes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. Es licenciado en Comunicación Social (Cum Laude) por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica) de Maracaibo; docente universitario, director de Comunicación e Información de la Alcaldía del municipio Guanarito. Es corredactor del Manual de Estilo de los Periodistas de la Dirección de Medios Públicos del Gobierno de Portuguesa; facilitador de talleres de ortografía y redacción periodística para medios impresos y digitales; miembro del Colegio Nacional de Periodistas seccional Portuguesa (CNP) y de la Asociación de Locutores y Operadores de Radio (Aloer).

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