“España no extraditará a la ex-enfermera de Hugo Chávez ni a su esposo”

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El título de este artículo es el mismo de una nota que publicó recientemente un periódico digital de Venezuela. Lo copié textualmente, de allí que el sentido del entrecomillado sea obvio, y lo hice con la sana intención de, una vez más hablar sobre el uso y el mal uso del prefijo “ex”, que muchos dolores de cabeza le ha causado a redactores profesionales y otros no profesionales. 

Una incontable cantidad de periodistas y otras personas que utilizan la redacción como herramienta básica de trabajo, tienen dudas acerca de su uso e incurren frecuentemente en impropiedades, como ocurrió con el aludido medio de comunicación, que tiene el prestigio de ser uno de los más antiguos del país, además de contar con un selecto grupo de comunicadores sociales que se distinguen por la relativa facilidad con que manejan el lenguaje; pero: “Al mejor cazador se le va la liebre”.

El uso inadecuado de “ex” no es un problema exclusivo de un medio o de alguien en particular, sino más bien un vicio que es frecuente en varias esferas del saber. Muy pocas personas se han preocupado por saber que existen normas actualizadas, y por eso muy pocas son también las que han adquirido facilidad en el manejo del asunto. Hay unas que aún se guían por lo anticuado y hay otras que siempre incurren en error.

El empleo del prefijo ex ha ido evolucionando, pues recuerdo que antes se escribía con guion y pegado a la palabra a la que acompañaba: ex-director, ex-procurador, ex-esposa, etc. Luego la regla cambió y se estableció que debía escribirse separado y sin guion: ex ministro, ex presidente, ex concejal; pero desde 2010, con la entrada en vigencia de la nueva Ortografía de la Lengua Española, hubo una modificación a la que muchos redactores no han podido adaptarse.

Ahora, en el caso de la expresión “España no extraditará a la ex-enfermera de Chávez ni a su esposo”, hay dos impropiedades que conviene conocer en función de no caer nuevamente en error. Una es semántica y la otra es ortográfica. En primer lugar, la enfermería es una profesión, y como tal no se pierde, aun cuando se deje de ejercerla por una u otra razón. Es como si se  dijera exmédico, exabogado, exingeniero, experiodista, exarquitecto, etc.

Se sabe y se entiende que la señora Claudia Díaz, de quien se dice que reside en un lujoso apartamento en el centro de Madrid, valorado en 1,8 millones de euros, ya no trabaja como enfermera. Fue en el pasado reciente la encargada de cuidar la convalecencia de Hugo Chávez; pero aunque haya dejado de ejercer por la razón que fuese, siempre será enfermera, toda vez que las profesiones no caducan ni aun con la muerte.

Lo otro inapropiado en el enunciado que sirve de encabezamiento a este escrito, es que debió escribirse exenfermera y no ex-enfermera, de acuerdo con la norma vigente. Sobre esto último es conveniente saber que existen varios criterios para usar los prefijos con propiedad, incluido el “ex”, y que la Fundéu (Fundación del Español Urgente) los ha definido muy claramente.

Es importante saber que todos los prefijos se escriben pegados a la palabra que acompañan: antivalor, preventa, vicerrector, exnovia, exenfermera, excomandante, etc. La referida fundación acota que los prefijos se escribirán con guion y pegado cuando la palabra a la que acompañen comience con una mayúscula, acrónimo, siglas o número: anti-Alca, anti-Mussolini, pro-Obama, sub-21, super-8.

En el caso del prefijo ex, que es el que ha motivado este comentario, es necesario advertir que se escribe separado y sin guion cuando acompaña a palabras compuestas o a las que se comportan como una unidad: ex superintendente, ex vicepresidente, ex cuentadante, ex alto comisionado, ex primer relator, ex editor adjunto, etc.

Y ya que he mencionado a Hugo Chávez, es prudente comentar que la mayoría de los medios de comunicación del mundo, salvo contadas excepciones que se distinguen muy fácilmente, lo señalan como expresidente, lo cual, aunque la definición que del prefijo ex registra el DLE así lo sugiera, es inadecuado, pues él falleció en el ejercicio del poder. En todo caso, deberá hablarse de presidente fallecido u otra expresión análoga, en aras de llamar las cosas por su nombre.

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David Figueroa Díaz (Araure, Venezuela, 1964) se inició en el periodismo de opinión a los 17 años de edad, y más tarde se convirtió en un estudioso del lenguaje oral y escrito. Mantuvo una publicación semanal por más de veinte años en el diario Última Hora de Acarigua-Araure, estado Portuguesa, y a partir de 2018 en El Impulso de Barquisimeto, dedicada al análisis y corrección de los errores más frecuentes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. Es licenciado en Comunicación Social (Cum Laude) por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica) de Maracaibo; docente universitario, director de Comunicación e Información de la Alcaldía del municipio Guanarito. Es corredactor del Manual de Estilo de los Periodistas de la Dirección de Medios Públicos del Gobierno de Portuguesa; facilitador de talleres de ortografía y redacción periodística para medios impresos y digitales; miembro del Colegio Nacional de Periodistas seccional Portuguesa (CNP) y de la Asociación de Locutores y Operadores de Radio (Aloer).

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