“La Calisto”: obra maestra operística en el Teatro Real de Madrid

La sociedad veneciana del XVII era, en términos de entonces, de moral tan relajada que, en una ocasión, la Serenísima en pleno estuvo excomulgada durante diez años.

Por primera vez en el Teatro Real de Madrid y en España se representan en marzo de 2019 nueve funciones de la ópera La Calisto de Francesco Cavalli, obra de trama mitológica, con música hermosísima, escenografía suntuosa, con divertida y cañera guerra de sexos, un auténtico referente de la época de mayor auge de la ópera veneciana del siglo XVII.

CalistoEl director musical del Teatro Real, Ivor Bolton dirige  esta producción de Álvaro Torrente, antes para la Ópera Estatal de Baviera y Royal Opera House  londinense y ahora para el Teatro Real de Madrid. El director de escena es David Alden. Ambos son especialistas en óperas barrocas del siglo XVII; especialmente Bolton conoce como nadie a Francesco Cavalli.

La música estará interpretada  por seis instrumentistas de la Orquesta Barroca de Sevilla, en opinión de Ivor Bolton uno de los mejores conjuntos de música barroca de Europa; por el Monteverdi Continuo Ensemble, con algunos instrumentos habituales en el XVII veneciano, por ejemplo tres tiorbas, -instrumento sucesor del laúd, pero con mástil exageradamente largo y caja muy grande– por lo que su sonoridad es diferente a cualquier otro instrumento de cuerda; cuatro clavecines, -uno de ellos será tocado por Ivor Bolton los días que no ejerza de director musical- un arpa barroca, dos flautas de pico y dos cornettos. Un lirone o lira da gamba, -instrumento exclusivamente italiano de la época- y viola da gamba. Todos instrumentos utilizados en las óperas del XVII pero que en el XVIII cambiaron casi por completo. De la orquesta titular del Teatro Real solo participan dos trompetas naturales.

Este cuerpo orquestal estuvo pensado en su tiempo para un aforo de unas 450 personas, pero el aforo del Teatro Real es de 1700. Por lo que, como dice el director musical Ivor Bolton, ese ha sido el gran reto a resolver, que se ha logrado con éxito gracias a mantener fielmente la relación texto –instrumentos y  a buscar los directores, músicos y cantantes adecuados para conservar el sonido Cavalli tal como fue originalmente.

Calisto

La trama narrada por Ovidio en el Libro II de sus Metamorfosis, es una de la múltiples historias de nuestra mitología clásica en la que Júpiter es el tipo que seduce a base de trucos a toda mortal o diosa que se le pone por delante. Un tipo así hoy en día sería considerado un violador en serie. Los enfados de Juno, su esposa, con las seducidas, se resuelven con castigos tremendos. La ninfa Calisto, servidora de Diana, la muchacha seducida aquí, es transformada en osa y condenada a vagar por los bosques; pero Júpiter le hace la promesa de convertirla en constelación después de su muerte. Y cumple su palabra, todos conocemos la constelación Calisto u Osa Mayor . Otro personaje  importante en la ópera es Diana, hija de Júpiter, diosa de la caza y supuestamente casta. Júpiter, rechazado por Calisto se transforma en Diana para seducirla, por lo que nos encontramos con una relación lésbica entre Diana y Calisto. Diana, que no es tan casta como se la supone, tiene una relación con el bello pastor de la Arcadia Endimión, quien también intenta tenerla con el Júpiter transformado en Diana, un guiño a la homosexualidad, que en este caso no se consuma, porque Júpiter logra escapar. Diana reconoce que está loca por Endimión, pero para conservar su reputación de castidad, el pastor debe morir. Ella en compensación por perder la vida le promete seguir visitándole en sus sueños.

Los griegos –luego copiados por los romanos– eran tan inteligentes que se inventaron unos dioses a imagen y semejanza de todas las pasiones humanas y estaban presentes en todas sus acciones, batallas, amores, engaños, traiciones, en fin, que eran dignos representantes del género humano. Protegían a quienes estaban a bien con ellos, castigaban cruelmente a quienes pretendían actuar con independencia de ellos. Por eso siguen vigentes después de tantos siglos de haber desaparecido de la iconografía  deísta. Porque hoy seguimos encontrando a diario las mismas historias, aunque hayan cambiado los personajes.

Calisto Jupiter

Francesco Cavalli, compositor y empresario (1602-1676), está considerado como el padre de la ópera en Venecia y de su consolidación como género artístico y popular. Se sabe que llegó a llenar seis teatros venecianos a la vez. Un público hedonista, amigo de la diversión transgresora, conocedor de las truculentas historias mitológicas y amante de la buena música y de los disfraces llenos de fantasía, históricos en Venecia, acudían en masa a estos espectáculos. La sociedad veneciana del XVII era, en términos de entonces, de moral tan relajada que, en una ocasión, la Serenísima en pleno estuvo excomulgada durante diez años por el papa Paulo V, aunque hay que reconocer que fue más bien por asuntos políticos y económicos.

El lenguaje picante, desprejuiciado de La Calisto, así como las seducciones sexuales mediante engaños, podemos encontrarlo en todas las literaturas europeas desde los tiempos de Homero e incluso antes. En pleno siglo XV, las historias del amor cortés y su práctica en ciertas cortes europeas, que devenían en auténticas bacanales, fueron una de las fuentes de El Bosco para su Jardín de las delicias. La Grecia arcaica y clásica, cuna de su mitología, popularizó centenares de historias de seducciones hetero, lésbicas y efébicas. Nada de lo que sorprenderse, somos seres sexuados.

Además de la maravillosa composición musical de Cavalli para cada uno de los numerosos personajes de la ópera, el libreto de Giovanni Faustini, basado en una de las Metamorfosis de Ovidio, es uno de los más inteligentes de toda la historia de la ópera. Sorprenden sus guiños a la libertad de la mujer, en la Calisto que rechaza y reprocha a Júpiter, que siendo quien es, pretenda romper la virtud de una servidora de Diana, que ha decidido no saber nada de hombres, aunque más tarde Júpiter, tras seducirla, consiga su metamorfosis como rendida amante. Igual ocurre con Juno, defensora acérrima de la fidelidad conyugal. Y por supuesto con la decisión de la ninfa Linfea de “querer ser gozada”. Pero es una libre decisión y deseo suyo.

Parece que los peor tratados en la producción de Torrente son los hombres, empezando por Júpiter, presentado como un lechuguino abusador con poder. Mercurio como su cómplice y celestino. Casi los que salen mejor parados son Pan y su séquito, que para eso son sátiros.

Todo ello con un lenguaje extremadamente inteligente y actual, ya sea lírico, amoroso, lascivo, cínico, vengativo, entregado.  Y la conexión de textos y músicas extraordinaria. Destacaría los roles musicales de Calisto y Endimión, dentro de un conjunto de música bellísima, con una orquestación casi única.

La Calisto, auténtica obra maestra de la ópera veneciana del XVII,  cuenta con cantantes espléndidos, especializados en el repertorio barroco. Tuvimos ocasión de escuchar, en la presentación a medios, al excelente contratenor Xavier Sabata en el aria más hermosa de la obra, la del pastor Endimione, acompañado por las tiorbas de Fred Jacobs y Michael Freimuth. Algo diferente, delicioso.

Ayer, en un ensayo general a puerta cerrada, solo para medios, de nuevo Xavier Sabata tuvo una excelente labor actoral y su voz en su papel de pastor enamorado, estudioso de los astros, resultaron emocionantes. Sobre todo en las escenas que dan comienzo al acto II.

En el papel de Calisto estuvo en este especialísimo ensayo general, la soprano irlandesa Anna Devin, que estuvo sencillamente magistral, de principio a fin. Ella es la protagonista absoluta, sobre todo en los actos I y III, que son suyos.

En el papel de Júpiter estuvo el jovencísimo barítono austriaco Wolfgang Schweiger, excelente actor. Diana estuvo interpretada por la joven mezzosoprano Teresa Iervolino y Juno por otra joven mezzosoprano irlandesa, Rachel Kelly. Todos ellos excelentes cantantes y actores, todos ellos a la altura de una ópera prodigiosa, en la que también destacó una maravillosa escenografía, propia del Empíreo, presente en toda la trama. Iluminación de 10.

Hay muchas razones para disfrutar de esta obra maestra, La Calisto, quizá un estreno un poco tardío en España. En realidad no es un caso tan único. Cavalli se ha representado poco en el siglo XX y está repuntando felizmente en el XXI.

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