Un juez federal ordenó el jueves a la Administración de Donald Trump notificar con treinta días de antelación cualquier cambio físico relevante en el Kennedy Center, «incluida cualquier demolición» del edificio principal, según PBS News. La medida llega horas después de que Trump fuera fotografiado observando un cartel con las palabras «Kennedy Center DEMOLISHED».

El juez Christopher Cooper dictó la orden dos días después de bloquear un intento de la junta directiva —presidida por Trump— de inscribir su nombre en la fachada, y reiteró que ningún cambio de ese tipo puede producirse «sin el visto bueno del Congreso». El cierre del edificio, atribuido oficialmente a «riesgos para la seguridad» por deterioro estructural, se produjo apenas dos días después de esa derrota judicial.
La representante demócrata Joyce Beatty, miembro de oficio de la junta, pidió sin éxito una vista de urgencia alegando que el cierre «temporal» era «un pretexto» para clausurar el centro de forma permanente. El Congreso ya destinó 257 millones de dólares a las reparaciones, pero Trump condiciona su ejecución a mantener su nombre en el edificio.
El episodio suma a la campaña hacia las midterms del 3 de noviembre un frente cultural distinto de los habituales: el choque entre el poder presidencial y los límites que le imponen los tribunales y el propio Congreso.
Según Silver Bulletin, la aprobación neta de Trump se sitúa en -19.5 a 16 de septiembre y la ventaja demócrata en la papeleta genérica se mantiene estable en 6,6 puntos.
La entrada del Observatorio puede leerse completa en Aquí Madrid:
- Un juez impide a Trump demoler el Kennedy Center sin aviso previo
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