La sensibilidad social y los antisistema

Si usted se ubica en las proximidades de esa generación, casi perdida, que hizo de la “sensibilidad social” una forma de vida o código de conducta y ha participado en alguna manifestación reivindicando o defendiendo algo contra los recortes, no se preocupe, usted ha sido encuadrado, fichado e incluido en el “grupo antisistema”.

Lucas León Simón

Si usted está afectado por una hipoteca, amenazado de desahuciado o, simplemente, simpatiza con la lucha de estas personas para defenderse de una ley medieval, arbitraria y desequilibrada en beneficio de la banca y los banqueros, tampoco se preocupe, usted ha sido englobado, absorbido o asimilado “al entorno de ETA”.

Si usted, con el disfraz de Mahatma Gandhi, ha realizado un pacífico, espiritual y sosegado “escrache”, no tenga la menor duda, las cámaras ocultas y secretas, los informadores policiales y los subdelegados del Gobierno y sus mamandurrias,  dicen de usted que es “nacismo, puro de oliva”.

Si, por el contrario, usted ha simpatizado con el “Movimiento del 15 M”  y entre batucadas, imaginativas pancartas y camisetas según el color de la respectiva marea, ha participado en cualquier revuelo, manifestación o marcheta, dese por fichado, usted está inscrito en las mentes y en los archivos del “orden” como “izquierdista radical”.

Sí, todo lo que no le cuadra a su ovejuna sumisión mental, a los dictados de su crisis- estafa, al imperio ciego y mudo de sus mercados, bancos y decretos son: antisistema, entorno de ETA, nacismo puro e izquierdismo radical.

Ellos son los demócratas, los defensores de la libertad, los que luchan contra el paro y la corrupción y los amantes de la ley y el orden prístino.  La televisión pública –sin que se vea el obispo correspondiente- ya habla, en horas de máxima audiencia, de rezar para combatir el paro y ofrece manuales de cómo vestir “decentemente” a las niñas.

El lobo de su manada les habla, cuando se acuerda, a través de un plasma inmaculado, vestido de presidente de los lobos cobrasobres de ese país sobrecogedor. Sólo les quedaba por arruinar y prostituir el lenguaje. Y después de esa demostración reduccionista y de la magistral pirueta del diferido simulado, lo han conseguido

¿Queda algo por hacer infecto, pestoso y falso en este país?

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