Miguel Ángel Pérez Triano anunció este lunes que deja la Delegación del Gobierno en Ceuta, sus cargos en el PSOE de Ceuta y la política. Atribuyó la decisión al coste familiar de una «campaña de acoso constante». La crónica del Observatorio Ceuta en Aquí Madrid detalla la renuncia y las cuestiones que deja abiertas.

Qué se avisó, a quién y cuándo
Pérez Triano sostuvo que la Delegación transmitió durante semanas informes y comunicaciones diarias y pidió medidas y refuerzos. Ángel Víctor Torres, autoridad funcional de la respuesta estatal, afirmó que nadie avisó de que llegarían 70.000, 80.000 o 90.000 personas.
Las formulaciones no se excluyen por sí mismas. Una alude a la movilización y la presión migratoria; la otra, a la dimensión excepcional de la entrada. La comprobación exige conocer el contenido y recorrido de cada comunicación.
La disputa ya había provocado la salida de Gonzalo Sanz, entonces jefe de gabinete. Sanz afirmó que trasladó a Pérez Triano el aviso recibido del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) el 29 de julio. El delegado sostuvo que desconocía aquellos mensajes y la conversación con el servicio de inteligencia.
Tres testimonios esta semana
El presidente de Ceuta, Juan Vivas, declarará como testigo el 30 de septiembre ante la Audiencia Nacional. Gonzalo Sanz y el jefe de la Policía Local comparecerán el 1 de octubre. Ninguno figura investigado en esas citaciones.
Las declaraciones no fijan responsabilidades por sí solas. Servirán para contrastar los testimonios con mensajes, informes y decisiones administrativas. La salida de Pérez Triano añade presión política, pero no sustituye esa reconstrucción documental. Su sucesor tampoco estaba confirmado oficialmente al cierre.



