Mal uso de “ha”, “a” y “ah” ¡No significan lo mismo!

En este artículo, el último por 2018, vuelvo sobre un tema que he abordado muchas veces en mis publicaciones impresas, digitales, en talleres, charlas y en conversaciones informales sobre lenguaje oral y escrito. De hecho formó parte de mi primer escrito de esta índole  hace más de veinte años. He querido volver sobre él por la frecuencia con la que muchos redactores incurren en impropiedad al no saber distinguir el uso de “ha” (verbo conjugado), “a” (preposición) y de “ah” (interjección)”. 

Antes agradezco la generosidad de Periodistas-es.com, de España, en la persona de su editor Rafael Jiménez Claudín, quien generosamente me permitió ser parte de ese importante medio digital desde febrero del año que está por culminar. Gracias a ese apoyo, mis aportes son aprovechados por más personas en varios países, especialmente por aquellas que emplean la redacción de textos como herramienta básica de trabajo. 

Esa deferencia me impulsa a seguir adelante en el noble oficio de procurar un mejor uso de nuestra lengua materna. Para todo ese gran equipo, mis deseos porque el venidero año esté pleno de realizaciones personales y profesionales. ¡Un abrazo, Rafael, extensivo a todo tu equipo!

Quienes incurren en el mal uso de “ha”, “a” y “ah”, generalmente son personas poseedoras de una escritura medianamente aceptable; pero no han tenido el cuidado de preocuparse por saber que las tres formas (“ha”, “a”, “ah”) tienen usos y significados diferentes. Las redes sociales, sin excepción, están plagadas de ese despropósito, al parecer, cada día más arraigado, pese al esfuerzo de los que nos preocupamos por el buen decir y mejor escribir.

Es necesario recalcar que “ha” es una conjugación del verbo haber; “a” es una preposición, y “ah” una interjección. Las tres, como lo dije antes, poseen diferentes funciones sintácticas, de modo que confundirlas podría dar pie a equivocaciones, cuestionables cuando son usadas por personas a las que siempre se las ha estimado como buenas redactoras. Son palabras homófonas, es decir, suenan igual, pero no significan lo mismo. 

Para evitar usos inadecuados, es necesario tener presente que “ha” es la conjugación del verbo haber en tercera persona del singular de presente de modo indicativo, y se usa como auxiliar para conjugar verbos en tercera persona del singular de pretérito perfecto compuesto del indicativo. Con un infinitivo precedido de la preposición “de”, se usa para indicar deber, conveniencia o necesidad de algo: “El doctor ha tenido que salir temprano”; “Juan me ha llamado para preguntarme tu número”; “Felipe ha de pasar por los niños en la escuela”; “Él ha de hacer la tarea o atenerse a las consecuencias”.

Se debe tener presente que  “a”, aunque parezca una nimiedad y muchos consideren innecesaria la aclaración, es la primera letra del alfabeto español y de otras lenguas romance, y es también una preposición. Como tal, puede introducir complementos, indicar dirección, lugar, situación o modo de una acción. Asimismo, dependiendo de su sentido, puede ser equivalente a otras preposiciones, como ante, con, hacia, hasta, junto a, para, por, según.

Cuando, y he aquí el meollo del asunto, en una oración el sonido representado con “a” está precedido por un verbo en infinitivo o en forma de pronombre, se usa sin h: “Te prometo que voy a intentar (lo)”; “Sé que no le va a gustar”. Si delante de ese mismo sonido está una palabra terminada en “ado” o en “ido”, se usa “h”: Él ha trabajado fuertemente”, “Ella ha venido varias veces”, etc.

Para usar con propiedad la partícula “ah”, es necesario saber que esta es una interjección; se puede emplear para denotar pesar, admiración o sorpresa. Asimismo, puede usarse para interrogar: “¡Ah! Ahora entiendo lo que me quieres decir”; “¡Ah, qué afortunado ese chico!”; “¡Ah, y yo que pensaba que te gustaba tanto como tú a mí!”, “No piensas comerte la torta, ¿ah?”.

Vale acotar que una interjección es una “palabra o expresión que, pronunciada en tono exclamativo, expresa por sí sola un estado de ánimo o capta la atención del oyente; se escribe entre signos de admiración”.

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David Figueroa Díaz (Araure, Venezuela, 1964) se inició en el periodismo de opinión a los 17 años de edad, y más tarde se convirtió en un estudioso del lenguaje oral y escrito. Mantuvo una publicación semanal por más de veinte años en el diario Última Hora de Acarigua-Araure, estado Portuguesa, y a partir de 2018 en El Impulso de Barquisimeto, dedicada al análisis y corrección de los errores más frecuentes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. Es licenciado en Comunicación Social (Cum Laude) por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica) de Maracaibo; docente universitario, director de Comunicación e Información de la Alcaldía del municipio Guanarito. Es corredactor del Manual de Estilo de los Periodistas de la Dirección de Medios Públicos del Gobierno de Portuguesa; facilitador de talleres de ortografía y redacción periodística para medios impresos y digitales; miembro del Colegio Nacional de Periodistas seccional Portuguesa (CNP) y de la Asociación de Locutores y Operadores de Radio (Aloer).

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