Tras haber ganado el premio al mejor guion en el último festival de Cannes, llega ahora a las pantallas comerciales en Francia Nuestra salvación, segundo y brillante largometraje de ficción del cineasta francés Emmanuel Marre.

Autor de numerosos cortometrajes y de un mediometraje (D’un chateau l’autre 2018), Marre se dio a conocer en el festival de Cannes con su primer largometraje Rien à foutre 2021, realizado al alimón con Julie Lacostre, seleccionado y premiado en la Semana de la Crítica.
Notre salut[1] se inspira en la correspondencia epistolar que el cineasta encontró, cartas a su esposa de su bisabuelo Henri Marre, funcionario del gobierno colaboracionista de Vichy durante la segunda guerra mundial.
Es importante señalar que, si hay muchas películas en el cine francés sobre la resistencia y la ocupación alemana, son muchas menos las que se detienen en analizar el funcionamiento interno de esa colaboración voluntaria con el enemigo.
Un pasado vergonzoso que la historia oficial prefiere olvidar y que hoy la derecha extrema y la extrema derecha intentan rehabilitar. Recordemos que Pétain[2] fue condenado a muerte por alta traición al acabar la guerra, que después le conmutaron por cadena perpetua.
Arropado por su corte de partidos fascistas y reaccionarios, el régimen de Pétain colaboró con el ejército invasor en todos los aspectos, pero sobre todo cooperando en la organización del genocidio de la población judía, en la represión y explotación de los inmigrantes y en la organización del STO, servicio de trabajo obligatorio instalado por los nazis, que afectó a cientos de miles de trabajadores franceses.
El régimen de Vichy reprimió toda oposición de izquierdas y sindical, incautando además, como muestra la película, los locales y edificios ocupados por las centrales obreras y adelantándose con su servilismo a las órdenes dictadas por Berlín.
Numerosos detalles muestran en esta ficción la cobardía, el cinismo y la hipocresía de esos funcionarios, sus discusiones, su neolenguaje vacío y demagógico, o sus fiestas ridiculizadas con una genial secuencia musical, en la que la música escogida no corresponde a la que se escuchaba en esa época.
El uso de la música en esa secuencia, como en las imágenes de archivo de la época con las manifestaciones para acoger a Pétain, aportan una nota de burlona ironía a esa «adhesión popular».
Marre centra su guion en el personaje de su abuelo, interesándose sobre todo en mostrar el rostro cotidiano, intimo, mediocre, gris, cínico, cobarde y arribista de ese microcosmos que pulula en torno al mariscal Pétain y que se muestra indiferente al horror.
Retrato de un funcionario ultraderechista que se siente traicionado cuando en 1942 los nazis invaden militarmente todo el país asumiendo directamente la administración del gobierno de Vichy, sin respetar «la preferencia nacional» cacareada por Pétain.
La historia con minúscula de Henri Marre va ilustrando el desarrollo de la Historia con mayúscula que conduce de la ocupación alemana a la liberación, con la debacle y el pánico de los fascistas franceses que habían colaborado con el régimen nazi. En su esmerada reconstitución de la época, la película muestra los matices de los diversos niveles de cooperación o colaboración con el nazismo, sin caer nunca en la caricatura.
La relación epistolar relatada por una voz en off, es el hilo que va hilvanando la ficción centrada en el autor de ese libro de propaganda del régimen de Pétain, («Nuestra salvación» que da título a la película) con el que espera hacer carrera al llegar a la mal llamada «zona libre»[3].
Esas cartas que relatan la intimidad de su relación matrimonial, se van desarrollando paralelamente a la historia propiamente dicha en una hábil y original puesta en escena.
Un ingeniero que ha dilapidado la fortuna familiar en varios negocios fracasados y viaja a Vichy dispuesto a todo para entrar en un ministerio, proponiendo en su opúsculo todo un programa para mejor reorganizar la administración francesa tras la derrota militar, bajo una óptica neofascista al servicio de ese régimen que proclamaba la divisa «Orden, patria y trabajo», declarando fuera de la ley a la resistencia antifascista.

Una excelente interpretación contenida, sobria, repleta de matices la del actor francés Swann Arlaud, omnipresente a lo largo de toda la película. Un brillante actor del cine y del teatro francés que al comienzo de su carrera figuraba más bien de actor secundario o de reparto, y que se ha impuesto poco a poco como protagónico.
En su prolífica filmografía destaquemos entre sus películas más recientes: Petit paysan (César del mejor actor en 2018), L’établi 2023, La condition, y L’inconnu de la grande arche en 2025.
Ignoro las referencias cinematográficas de Emmanuel Marre, pero su película me ha hecho pensar por su tema, sobre todo en El conformista (1970) de Bernardo Bertolucci, aunque Marre no busca dar explicaciones psicológicas al comportamiento de su protagonista, del que intuimos una evidente frustración egocéntrica y narcisista en su introversión.
Al visitar tan oscuro pasado de su bisabuelo paterno, Emmanuel Marre logra una íntima radiografía de uno de esos arribistas que pululan en todas las dictaduras. Su original lectura de ese instante de la historia de la colaboración resuena con total actualidad en esta Francia rancia del siglo veintiuno que se ve de nuevo acosada y tentada por el fascismo.
La xenofobia y el racismo de la ultraderecha en Francia ha remplazado hoy aquí a los ‘judío-bolcheviques’ por los ‘islamo-izquierdistas’, mientras que los israelitas antaño víctimas se han convertido hoy en verdugos de un atroz genocidio en Palestina y aliados de esa ultraderecha que amenaza una vez más al planeta tierra.
No sé si la Historia se repite, pero en todo caso rima en consonante.
Notre salut de Emmanuel Marre es una muy buena sorpresa en la producción 2026 del cine francés y cabe esperar que figurará entre las nominadas a los premios de la Academia de los Cesar y otros galardones.
- Notre salut de Emmanuel Marre se estrena en Francia el 30 de septiembre de 2026
- El presidente Emmanuel Macron rindió homenaje a Pétain en 2018 por su acción de «gran soldado» durante la primera guerra mundial (1914-1918), para ganarse los elogios de la ultraderecha, minimizando así su alta traición en 1939 y su ulterior condena.
- Tras la invasión por el ejército nazi alemán, Francia quedó dividida en dos partes separadas por la línea de demarcación. La zona ocupada y la «zona libre» administrada por el mariscal Pétain que había aceptado todas las condiciones impuestas por el invasor.



