Nudismo para indecisos, un éxito que promete volver

Lo primero que hay que decir es que Nudismo para indecisos es una función divertida, ágil, versátil, actual e inagotable, eterna, que ahonda sin piedad en las relaciones de pareja y que, sin embargo, cualquiera de los espectadores podría haber escrito y suscrito.

cartel-nudismo-para-indecisos Nudismo para indecisos, un éxito que promete volverY lo segundo, es que envidio a Delfín por esta función que ojalá hubiera escrito yo misma. Porque es redonda, perfecta y te lleva con cada palabra a un mayor atrevimiento, a una mayor comprensión de lo que te pasó. Porque sí, porque es real como la vida misma aunque haya salido entera de la imaginación de Delfín Estévez.

Y es que lo que allí pasa lo hemos dicho tantas veces o hemos deseado decirlo, que por qué no nos subimos todos al escenario y participamos, al menos como coristas, en la obra, repitiendo de vez en cuando alguna frase profética y/o asertiva para darle la razón en todo a su autor.

Imagínense a alguien tan atrevido, «tan normal», que en la primera cita le dice a su pareja exactamente lo que quiere y que lo quiere ya, no sea que se le pase el querer. Imagínense por el contrario a otro tan correcto y educado que, lejos de decirle a su pareja lo que quiere, se ve a sí mismo pasar la noche junto a ella comentando encantado la película que han visto juntos, cosa que no le apetece nada, un rollo de película además. ¿Cuál creen que tendrá más éxito? Los resultados, en ambos casos,… Pero es mejor que los descubran cuando vuelva a la cartelera la función, que volverá.

Nudismo para indecisos nos invita a asomarnos a la intimidad de unos personajes peculiares, unos seres convencidos de que hoy, por fin, ha llegado el gran día… ese día en el que por fin van a decirle al mundo lo que quieren y lo que necesitan.

Las relaciones humanas de pareja se ven aquí desenmascaradas en sus detalles íntimos, ahí donde la sinceridad (qué rimbombante palabra) puede hacer el mayor daño. Nos gusta engañarnos y que nos engañen, pero invocamos a la diosa sinceridad cuando el juego ya no nos satisface y queremos convertirlo en cenizas. Como que la sinceridad, ese desnudarse del alma, sólo pudiera estar en los exabruptos y todo lo anterior fuera únicamente disimulo, engaño y fingimiento. ¿Engaño de quién? ¿De la naturaleza, en tal caso que, como en el sueño dichoso, nos ha hecho ver hermoso a un burro?

Pero no sólo relaciones de pareja, también hay un maestro que sueña con perder de vista a sus alumnos, un político asustado por la velocidad con que cambia el mundo… Nudismo para indecisos es una historia de historias donde hay hasta una veintena de personajes dispuestos a dar el paso definitivo hacia la desnudez, hacia lo que siempre quisieron ser y nunca se atrevieron a intentar. Y tanta es su fuerza, tal su entusiasmo en medio de la confusión, que hasta al técnico de sonido y al iluminador hacen salir a escena, porque de lo contrario, ¡es que no se aclaran! Ni que decir tiene que los 6 actores del cartel se han de multiplicar, dividir y sumar esfuerzos, Todo antes que restar, que eso ya lo hace sin que nadie se lo pida, la sinceridad.

A punto de cumplir quince años en el panorama del teatro independiente, la compañía Teatro del Otro Día nos presenta su noveno trabajo, una comedia que reafirma su interés por seguir navegando en las contradicciones del ser humano, el quiero y no puedo, los deseos que mueren precisamente al lograrse.

  • Autor y dirección: Delfín Estévez
  • Intérpretes: José M. Padilla, Delfín Estévez, Oscar Silva, Estrella Montejo, Félix Toribio, Rebeca Arias
  • Compañía: Teatro del Otro Día. Espacio: Teatro Sala Azarte (San Marcos, Madrid). Fecha: 27 de abril de 2014 (último día, por ahora).
Nunci de León
Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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