Es de no creerse que la presidenta Claudia Sheinbaum recorra muy oronda el país para presumir «honestidad y resultados» en su segundo año de gobierno, gira que culminó este pasado domingo en el zócalo.

Presume sus logros, pero falla en lo principal el bienestar y la seguridad de los mexicanos.
Según la consulta Intercensal de 2025 del Inegi, en más de dos millones de hogares hay hambre porque no hay con qué comprar comida, porque mal diseño de sus programas de alimentación que consumen más de un billón de pesos.
Presume sus adelantos en salud, sabiendo que no hay medicinas, instrumentos, médicos, ni atención digna y humana y que en una clínica del Instituto del Seguro Social (IMSS) en Durango murieron cinco recién nacidos por una bacteria atribuida a falta de limpieza y medicinas contaminadas.
Lo que obligó al director de esa institución Zoé Robledo, quien no ha dado una en los siete años que lleva como tal, a pedir perdón a los padres de los bebés por el mal trato; pero pese a ser el jefe del instituto, no pudo decirles de qué murieron sus hijos; solo prometió «una investigación seria».
Presume sabiendo, que en la clínica del IMSS en Baja California dos recién nacidas fueron entregadas a madres que no eran las suyas; se pidió también perdón a los padres y tampoco se informó la razón para el error ni el tiempo que las bebés estuvieron con familias ajenas.
Y que en el estado de Morelos la clínica 1 del IMSS cerró el área de Angiología, Cirugía Maxilofacial, Endocrinología, Dermatología, Gastroenterología, Oftalmología, Urología, Medicina Física, Nefrología y Traumatología por falta de doctores y la situación es crítica para miles de pacientes que desde más de seis meses no han sido atendidos.
Sheinbaum presume transparencia, pero al estilo de las mafias pacta favores mutuos con quien sea, para lograr sus propósitos.
Presume que sus funcionarios son honestos y tal vez los cree suertudos, porque atribuyen sus repentinas riquezas a que heredaron millones, compran terrenos a precios de ganga, les regalan departamentos y autos de altísimo precio y dicen tener esposas millonarias.
Sheinbaum presume de humanista, pero al opositor exgobernador de California Ernesto Ruffo, de 74 años, lo llevaron a cumplir prisión domiciliaria a su casa distante casi tres mil kilómetros, inmóvil y esposado de manos y pies durante cuarenta horas en un carro de la Guardia Nacional.
Presume a su fiscalía, pese a que tiene decenas de investigaciones de horrendos crímenes pendientes y a que su titular, Ernestina Godoy, ha sido incapaz de encontrar para citarlo a declarar al ex secretario de la Marina, Rafael Ojeda; cuyos sobrinos, los almirantes Fernando y Manuel Roberto Farías Laguna, encabezan la red de contrabando de petróleo ilegal, huachicol, que robó al país decenas de miles de millones de pesos.
Y a que entre los muchos osos que esa fiscalía ha cometido, está el anuncio hecho el jueves 17 de septiembre por su delegación en Guanajuato de un «histórico y colosal megadecomiso de 59 millones de litros de combustible ilícito, huachicol, tras una investigación de semanas que comenzó por el seguimiento a una pipa», pero a los pocos días las empresas involucradas la desmintieron aclararando que operaban desde hacía nueve años y mostrando los permisos federales, estatales y municipales en regla.
Tan ridículo fue todo que una semana después, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch y Sheinbaum calificaron el anuncio de irresponsable y destituyeron al delegado de la FGR en Guanajuato, responsable del fiasco.
Otro de sus principales funcionarios, Ulises Lara, desapareció un millón de dólares antes de ser despedido y es acusado de extorsión por varios empresarios.
Sheinbaum presume que la delincuencia ha bajado, pero la inseguridad y violencia obligó a más de un 1.600.000 mil mexicanos, a cambiar residencia.
Presume defender la soberanía nacional, pero su dicho no se corresponde con lo que sucede; los narcos mandan y aterrorizan a la población en miles de municipios.
Y lo reitera a cada rato, sobre todo a partir del discurso de Trump en la ONU del 22 de septiembre acusando a México de ser el epicentro del crimen organizado; olvidando que su principal obligación es dar a los mexicanos seguridad para vivir sin miedo y no quedar bien con EEUU.
Presume persecución a los narcos, pero protege a costa del país, a amigos y colaboradores narco políticos.
Presume que la economía «va muy bien», pero apenas creció 1,4 el segundo semestre.
Presume a Pemex, empresa estatal donde ha colocado directores ladrones que la esquilmaron y no funcionaría sin subsidios millonarios que se escatiman a educación y salud.
Y como por eso nada alcanza, volvió a endeudar al país de tal modo que la deuda pública actualmente supera ya la mitad de la producción total del país: 54 por ciento del PIB.
Sheinbaum presume que no censura, pero en su gobierno han acosado y asesinado periodistas y ella está contra la libertad de expresión al ordenar aprobar leyes que la impiden al grado de castigar con cárcel, hasta el envío de memes políticos.



