Ríos de literatura

En defensa de las humanidades

El-rio-de-la-literatura_ArielEl catedrático e investigador Francisco Rodríguez Adrados utiliza la metáfora del río (“El río de la literatura” Ed. Ariel) para llevar a cabo un apasionante viaje por los orígenes de la literatura.

Este río, del que nos hace partícipes, se inicia en el nacimiento de la literatura como expresión oral y llega hasta 1616, el año de la muerte de Miguel de Cervantes y William Shakespeare. La otra frontera convencional que se marca el autor de “El río de la literatura” es la del territorio: Egipto, India y Oriente medio, Europa y las prolongaciones de ésta hacia el Este (Rusia y Siberia) y el Oeste (el otro lado del Atlántico). Rodríguez Adrados pretende estudiar en este ensayo “cómo los sistemas de la Literatura en una época o país se desplazan en otro país y otra época, los géneros nacen y mueren, se transmutan, surgen otros en relación con el cambio de los tiempos” (p.372).

En las últimas páginas del libro, en la línea de algunas de sus anteriores obras (“Humanidades y enseñanza”. Taurus, 2001), en dos interesantísimos Apéndices que cierran la obra (“Cultura humanística y cultura televisiva” y “Literatura y crisis de las Humanidades”), Rodríguez Adrados critica el retroceso que actualmente sufren las Humanidades en el sistema educativo, sometido a lo que denomina un grave proceso de desculturización, y al hecho de que la lectura y el conocimiento apenas formen parte de la educación actual. Critica que hoy la cultura se identifique con la diversión. Como ejemplo, señala que en la actualidad los hombres de la cultura son los actores de cine y de teatro y no los autores de las obras que éstos representan. Para el autor de “El río de la Literatura” la invasión de la imagen en la enseñanza ha alcanzado niveles alarmantes porque aunque la cultura visual es parte de la cultura, pasado un límite hace que se reduzca la importancia de la palabra. En las revistas, en la televisión y en el cine, la palabra ha ido perdiendo terreno frente a la imagen y en ese sentido lamenta que el Estado se haya convertido en una especie de “empresario de cabaret” que se ayuda de ese cabaret para hacer su propia propaganda. Hoy, como decía Tierno Galván, en las cortes españolas no se pueden hacer alusiones literarias porque los diputados no las entenderían.

DONDE EMPEZÓ TODO

“El rio de la Literatura” se ocupa en profundidad de las literaturas de Grecia y Roma, de las que Rodríguez Adrados es un reconocido especialista e investigador. Se estudian aquí los orígenes y las influencias de los mitos y los ritos de las literaturas orales de Egipto, Mesopotamia y Asia Menor en los autores griegos, una influencia importante pero no decisiva, porque Grecia supuso un punto de inflexión en la Historia de la humanidad, un salto hacia otro nivel, también en literatura. Rodríguez Adrados apunta influencias de “Gilgamés” en la “Iliada” y la “Odisea” de Homero (y hasta en los “Nibelungos”, la “Chanson de Roland” y “Mio Cid”), pero en la “Odisea” y la “Ilíada”, dos obras que califica de perfectas, hay ya algo nuevo, moderno, que las diferencia de las anteriores: los individuos humanos que se transparentan detrás de cada uno de los héroes son personas de carne y hueso que sufren y gozan. En Grecia los autores comenzaron ya a firmar sus obras, a diferencia de las egipcias (“El libro de los muertos”) y sumerias (“Gilgamés”), siempre anónimas, y cobraron forma los grandes géneros literarios, como la épica (apuntada ya en la literatura asiria y anatolia) y la literatura sapiencial indoeuropea del “Mahabharata” y el “Ramayana”. Nacieron, entre otros géneros, el teatro, la Historia crítica, la Literatura filosófica y la Novela. Junto a la obra de Homero destaca el autor de este ensayo, ya en la primera época, la de Hesiodo (en su “Teogonía” y en “Los trabajos y los días”) sobre los orígenes del mundo y el nacimiento de los dioses y la mitología. También estudia la obra de los filósofos post y presocráticos y la de los historiadores, así como la retórica y la oratoria.

Roma continuó la expansión de la cultura nacida en Grecia (los primeros poetas en latín escrito eran griegos, como Livio Andrónico, un prisionero de guerra en Tarento) y la primera literatura latina escrita era una literatura helenística escrita en latín. Pero en todo caso era ya una nueva literatura, como se demuestra en la “Eneida”, la gran epopeya de Virgilio. Con Roma, la Historia conoció un gran paso con Julio César, Tucídides y Tito Livio, y la poesía dio los grandes frutos de Virgilio, Horacio y Ovidio.

Después llegaron las literaturas cristianas de las Epístolas y los Evangelios, concebidos éstos en origen como instrumentos de proselitismo, de conversión. Tanto los sinópticos, los aceptados en el canon, como los posteriores a éstos: los de Pedro y Tomás sobre todo. En la literatura cristiana brillaron también a gran altura géneros como las Homilías, los Sermones y las Apologías.

En la Edad Media, a partir del 1100 aparecen grandes obras en las literaturas de Francia (“Chanson de Roland”), Castilla (“Mio Cid”), e Italia (“Decameron”), todas ellas de influencia germánica. Y sobre todo las novelas, primero las de amor cortés, del siglo XII, que se recitaban en los salones caballerescos, y más tarde las de aventuras (en España el “Libro del caballero Zifar” en 1300 y la “Cárcel de amor” de Diego Sampedro, y sobre todo “Amadís”). Y una nueva época nace con “La Divina comedia” y “El Laberinto de la Fortuna”. El río de la Literatura atraviesa luego el siglo XV, el siglo de la peste, la alegría y el amor desbocados, entre una Edad Media que muere y la apertura hacia el Renacimiento, una época de la que es principal testimonio “La Celestina” de Fernando de Rojas. Y así hasta el siglo XVI, el siglo del Humanismo y el de la explosión del Protestantismo, la época en la que aparecen dos grandes genios de la literatura, Miguel de Cervantes y William Shakespeare, “goznes entre la tradición del río de la Literatura hasta comienzos del XVII y su continuación hasta hoy” (p.545), época en la que aparece un hombre nuevo, creador de un género literario nuevo: la novela moderna.

  • TÍTULO. “El río de la Literatura: de Sumeria y Homero a Shakespeare y Cervantes”
  • AUTOR. Francisco Rodríguez Adrados
  • EDITORIAL. Ariel
  • 616 Páginas
  • 29.90 Euros
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Ilustración de Xulio Formoso

EL RIO QUE NOS LLEVA

Si el libro de Rodríguez Adrados termina en el siglo XVI, el volumen coordinado por el profesor Jordi Llovet “Lecciones de Literatura Universal” (Ed. Cátedra) continúa su curso hasta la actualidad, convirtiéndose en uno de los manuales imprescindibles para los aficionados y estudiosos de la historia de la literatura en Europa, en unos años en los que los estudios de literatura han desaparecido casi por completo en las enseñanzas medias y universitarias. Este estudio comienza en el siglo XII, cuando nacieron en Europa las literaturas expresadas en los ámbitos lingüísticos de los idiomas utilizados por los escritores. En la introducción a este voluminoso estudio (ciento siete lecciones que ocupan casi 1200 páginas), Llovet señala que los métodos de historización de la literatura, generalmente la han incluido en el ámbito más general de la historia, olvidando que la propia literatura constituye un elemento de la historia que no siempre puede ser entendido como reflejo de una “Historia” exterior sino como agente de la misma, a veces con verdadero carácter anticipativo. Por eso se presentan aquí a los grandes autores de la literatura europea y a los americanos de tradición europea “sencillamente uno tras otro, sin mayores pretensiones”, salvo en aquellos casos en que un estilo prima por encima de la singularidad. De este modo, Llovet reafirma la sentencia de Barthes de que la historia literaria no es sino la historia de las obras literarias”. Así pues, en este volumen, los grandes autores de la historia de la literatura se presentan en un orden cronológico, y se justifican porque han sido celebrados en algún momento de esa historia o convertidos en canónicos a lo largo del tiempo. Cada uno de ellos es tratado por verdaderos especialistas en su obra y en su figura. Sin tratar de ser exhaustivos, citaremos a Francisco Rico (“Petrarca”), Carlos Alvar (“Villon”), José Manuel Blecua (“Lope de Vega”), José María Valverde (“Shakespeare”), Pere Gimferrer (“Racine”), Félix de Azúa (“Diderot”), Eugenio Trias (“Goethe”), Rafael Argullol (“Leopardi”), Fernando Savater (“Stevenson”), Marcelo Cohen (“Lost Generation”), Basilio Losada (“Pessoa”)… Este estudio incluye además a escritores que no son exclusivamente literatos, en el sentido actual del término, sino pensadores (Montaigne, Ortega y Gasett) o filólogos.

Desde la edición de la “Historia de la Literatura Universal” de Martín de Riquer y José María Valverde, no se ha vuelto a editar en España una obra tan completa como estas “Lecciones de Historia Universal”. Es por ello por lo que hay que valorar que el prólogo de este volumen esté firmado por el propio Martín de Riquer, quien coincide con Rodríguez Adrados en subrayar el origen oral de la literatura desde los cantos populares, las epopeyas, las tragedias de Sófocles o los dramas de Shakespeare, que se proyectan hoy en el teatro o en las canciones de moda, independientemente de su mérito artístico o de su carácter pasajero.

lecciones-literatura-universal_CatedraTÍTULO. “Lecciones de Literatura Univesal”

AUTOR. Jordi Llovet (Ed.)

EDITORIAL. Cátedra

1173. Págs.

 

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Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural Asignaturas: Información Cultural, Comunicación e Información Audiovisual y Fotografía informativa. Autor de "Qué es la fotografía" (Lunwerg), Periodismo Cultural (Síntesis. Madrid 2006), Cultura y TV. Una relación de conflicto (Gedisa. Barcelona, 2003) La mirada en el cristal. La información en TV (Fragua. Madrid, 2003) Perversiones televisivas (IORTV. Madrid, 1997). Investigación “La presencia de la cultura en los telediarios de la televisión pública de ámbito nacional durante el año 2006” (revista Sistema, enero 2008).

2 Comentarios

  1. Me gusta el art. para los que aman la literatura. Maravillosas las ilustraciones de Xulio Formoso con la magia de sus rayitas.

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