¿Quien puede creer ya nada de lo que diga Donald Trump? Cada día se parece más a aquel personaje de ficción llamado Superagente 86 que era todo menos hábil, un manazas que olvidaba lo esencial o disimulaba lo que había dicho antes, un torpe que metía la pata cuando menos lo esperábamos.
Pero terminaba resolviendo sus asuntos, a pesar de su trayectoria y de su reducida credibilidad profesional. Dentro del mundo de los espías, en aquella caricatura de la CIA llamada CONTROL, Maxwell Smart (Max el Espabilado), el superagente idiota, terminaba resolviendo sus enredos y seguía adelante.

El espectador terminaba identificándose con aquel tipo que ya tenía un teléfono celular incrustado en la suela de sus zapatos. Se denominaba zapatófono. Era un objeto extravagante, aunque peligroso: marcando un número, a manera de código, el zapatófono se convertía en un arma de fuego.
Quizá podrían renovar la serie haciendo que CONTROL colaborara periódicamente con KAOS (caricatura de la soviética KGB). En aquellos tiempos (años 60 del siglo XX), veíamos al director general de CONTROL, a quien sólo daban el apelativo de El Jefe, pero mucho menos a su némesis de KAOS, que parecía una organización más oscura.
Hubo varios personajes distintos como dirigentes de KAOS. Al más significativo lo llamaron Mister Big: era una broma cruel de los guionistas (Mel Brooks y Buck Henry) porque lo encarnó el actor Michael Dunn que sufría enanismo.

En algún momento, el Jefe de KAOS amenaza con utilizar su máquina Inthermo para destruir la Estatua de la Libertad. Sin embargo, CONTROL logra salvarla porque el Superagente 86 consigue revertir el sentido de los rayos de Inthermo contra el buque desde el que opera Mister Big.
En 2026, Trump/Superagente 86 no revierte los rayos contra Putin/Mister Big sino que evita comentar las amenazas de éste de usar sus armas nucleares contra los aliados de Estados Unidos. Perdón, de CONTROL.
La periodista francesa Sylvie Kauffman se pregunta y nos recuerda que Donald Trump aseguró que «la guerra en Ucrania estaría solucionada ‘en veinticuatro horas’ (lo dijo el 28 de enero de 2023) y la de Irán apenas sería ‘una pequeña excursión’ de ‘algunas semanas (lo dijo 11 de marzo de 2026). ¿Quien puede creer aún a Donald Trump?», se pregunta Kauffman.
Más que el Superagente 86, Trump sigue siendo Superego 2026, un personaje más deshonesto que tonto. Intenta retener sus mayorías en el Congreso y el Senado estadounidenses en las elecciones del 3 de noviembre, aunque sea haciendo bajar los precios de las gasolineras estadounidenses a marchas forzadas.
Ahora pacta otra vez con el perverso Mister Big. El gasóleo ruso se venderá de repente más barato en las gasolineras de los Estados Unidos. Los automovilistas creerán que el Superagente 86 ha vuelto a hacer uno de sus equilibrismos milagrosos casualmente unas pocas semanas antes de unas elecciones parlamentarias en las que peligran las mayorías trumpistas tanto en el Congreso como en el Senado de Estados Unidos.
Mister Big no perderá esta oportunidad de ayudar al Superagente 86, que quizá no es su enemigo sino su colaborador más valioso. La proclamada «tregua energética» es un engaño más con apariencia de torpeza. Un engaño malicioso en el que las víctimas principales son los ucranianos sometidos a nuevos bombardeos cada vez más centrados en su capital.
Y entretanto ,un agente doble, financiador y amigo de la extrema derecha mundial así como también el hombre más rico del mundo, parece haber actuado en la sombra para que los ucranianos no recibieran hace dos días los preavisos correspondientes de los satélites Starlink antes de los últimos ataques rusos con misiles y drones.
Nuestro simpático Superagente reclama el fin de la presidencia de Volodímir Zelensky. Finge olvidar que Mister Big/Putin lleva más de dos décadas y media como Jefe de KAOS.
Mientras, la familia del llamado inquilino la Casa Blanca hace negocios a la sombra de cada una de las singulares piruetas del Superagente 86, que no puede ocultar su simpatía irresistible hacia KAOS. Quizá siente envidia y le gustaría más ser el inquilino del Kremlin para no tener que caminar con un zapatófono en el pie.
El bajo ejemplo de Mark Rutte, secretario general de la OTAN, y los episodios de pública autohumillación de ciertos líderes europeos –respecto a Ucrania o Groenlandia– no fueron útiles para nadie. No modificaron ni cambiaron nada los movimientos o acrobacias inesperadas del Superagente 86. Mucho menos las amenazas de Mister Big, siempre rígido e implacable.

En la vieja serie televisiva, el personaje que terminó siendo más simpático para mí fue la agente Agente 99 (interpretada por la actriz Barbara Feldon), quien se veía amenazada muchas veces por las estupideces y torpezas del Superagente 86. No sé si podemos identificarla con Zelensky o con todos nosotros, los europeos; pero en la serie renovada que propongo debería independizarse del Superagente 86 y empezar a actuar por su cuenta.
Con decisión y sin esperar a que KAOS/Mister Big y CONTROL/El Jefe pacten repartirse del todo, véte a saber qué… Groenlandia, por ejemplo.
Enlaces:
https://en.wikipedia.org/wiki/Get_Smart



