La ira desatada sobre Venezuela

Cuaderno de bitácora, cuarto día del primer mes de 2026

Mi propósito para el primer cuaderno de este año era centrarme en nuestra nave nodriza, en las labores que se desarrollan, en los experimentos, en las observaciones de los cuerpos y fenómenos del universo, en lo asombroso de las leyes físicas que lo rigen, a escala macroscópica, atómica y subatómica; como estas se cumplen en aparente contradicción entre lo inmensamente grande, como nuestros cuerpos, como el planeta, como las galaxias, y lo inmensamente pequeño, como las moléculas, los átomos, los protones, neutrones y electrones, y aún más pequeño, las partículas como quarks, bosones y fotones. 

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América del sur desde el espacio ©123RF

Quería hablar de la evolución de este universo en el que vivimos; como de una singularidad (donde se concentraba toda la materia, todo el espacio, todo el tiempo, que hemos conocido y conoceremos) se produjo hace trece mil ochocientos millones de años, o eso se cree, el Big Bang, no como una explosión sino como una expansión de toda esa materia, ese espacio, ese tiempo, que a medida que se expanda se iba creando. No hizo falta que nadie provocara ese momento, simplemente surgió.

Quería hablar de cómo el universo en un primer segundo adquiere dimensiones colosales, cómo se producía la gravedad y las demás leyes que rigen la física. Como segundos, minutos, después de ese momento inicial este universo tiene ya miles de millones de kilómetros en todas las direcciones, y sigue creciendo. Hace tanto, tantísimo calor que se crean los primeros elementos, se producen las primeras reacciones nucleares que darán origen a los elementos más ligeros, hidrógeno y helio. En pocos minutos se ha generado casi el cien por cien de toda la materia que existirá. 

En sucesivas reacciones nucleares en las estrellas los átomos de hidrógeno y helio por fusión nuclear generan los elementos como litio, nitrógeno, carbono, oxígeno,… hasta llegar al hierro. El resto de elementos se producirán con las explosiones de las supernovas que darán origen a nuevas estrellas y planetas. 

En los planetas como el nuestro situados en el margen de habitabilidad, es decir, a la distancia adecuada de su estrella, es donde se pueden dar las condiciones de temperatura, radiación, agua líquida, que faciliten las condiciones para que la vida se pueda desarrollar. 

Quería hablar de lo maravilloso, sorprendente, bello, único en nuestro sistema, que es nuestro planeta. Cómo en esas condiciones de habitabilidad surgió la vida, espectacular en su diversidad y formas, por la combinación de los elementos atómicos, por reacciones químicas entre ellos, por impulsos eléctricos, una vida que tampoco necesitó que ningún ente encendiera la luz que la originaría.

Quería explicar cómo estamos aquí, cómo hemos evolucionado desde las primeras células hasta toda la biodiversidad que podemos contemplar en nuestro planeta, cómo todos los seres vivos venimos del mismo origen común. La evolución por selección natural y adaptación al medio trazó el camino que tomaron todos los seres vivos hasta hoy. Cómo surgió nuestra especie y cómo fue evolucionando hasta llegar a comprender el propio universo, al menos en parte. 

El conocimiento científico de nuestro universo, de nuestro planeta, de nuestra propia vida es un viaje apasionante.

Pero cómo hablar de ello cuando nos despertamos con la noticia de que el país más poderoso del mundo, al menos de momento, ha atacado a otro país soberano y ha secuestrado a su presidente. Con total impunidad ha vulnerado todas las leyes internacionales, está lanzando ataques a éste y a otros países y amenazando a medio mundo. 

Más allá de las simpatías o antipatías que se puedan sentir por el mandatario secuestrado. Más allá de cualquier consideración sobre la legitimidad de su régimen. Más allá de cualquier más allá está el respeto por la soberanía de los países, de sus instituciones, de su integridad territorial, del respeto por la vida de sus habitantes. Y todo eso ha sido violentado por el presidente de los Estados Unidos de América. Su gobierno no puede convertirse en el sheriff, sin que nadie le haya otorgado ninguna estrella de comisario policial, de las relaciones internacionales. Cómo este sheriff puede secuestrar a un presidente en activo y llevarlo en un barco por el mar Caribe hacia su territorio sin que se le impida tal fechoría. 

Hoy esta ilegalidad internacional se ha cometido contra Venezuela. Pero mañana puede ser  contra cualquier territorio de América que no sea del gusto del actual inquilino de la Casa Blanca o su Gobierno; otro día puede ser Canadá o Cuba y otro Groenlandia. La Comunidad Internacional, y por supuesto la Unión Europea, deben decir basta. 

Deben ser las instituciones internacionales como la ONU o como la Corte Internacional las únicas competentes en las decisiones, condenas, imposición de sanciones o intervenciones militares en aquellos países donde se vulneren los derechos humanos, no se respeten las leyes democráticas, la libre elección de sus dirigentes, deben ser estas instituciones, y no otras u otros países por muy fuertes que sean o se crean, quienes decidan, llegado el caso, cómo intervenir esos países. 

Hay que hacer un frente común contra estos gobernantes autoritarios que se toman la justicia por su mano, por animadversión o por intereses económicos que buscan los recursos naturales de esas naciones. Estos dirigentes están llevando al mundo al borde del colapso mundial.

Luis González Carrillo
Cordobés de nacimiento y comunero al vivir en estas tierras de Madrid desde su infancia. Funcionario de la administración local, redactor de miles de informes y comunicaciones que le han permitido ganar la concreción y claridad necesaria, eliminando todo lo accesorio, para componer poemas con la métrica japonesa del haiku, tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, habiendo editado dos libros con estas composiciones, Haikuario y En la frontera; esa misma experiencia, y sus lecturas, le han permitido comentar más de cien libros de novela y ensayo publicados en diversos medios locales. Desde hace dos años, además de seguir con el haiku, viene publicando de manera regular artículos bajo la denominación de Cuaderno de bitácora, en un claro homenaje a la serie Star Trek, consiguiendo un observatorio ideal para expresar sus opiniones sobre el presente, el pasado y el futuro de todo lo que acontece en el mundo natural, político, social o personal.

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