En el proceso de formación de nuevas palabras existe un conjunto de mecanismos morfológicos que permiten la creación de nuevos vocablos a partir de algunos ya existentes. En español es posible crearlos por derivación, composición y parasíntesis.
Muchos términos que se utilizan a diario, serían fáciles de definir, es decir, de saber qué significan, siempre que se les preste la debida atención. Por esa razón las personas que escriben y utilizan con regularidad las redes sociales, deberían tener presente esos elementos, en función de tener claro el significado, que muchas veces salta a la vista y no es necesario tener grandes conocimientos de morfología lingüística. Si se tiene claro lo que es un prefijo o un sufijo, no habrá problemas.
Entonces, es necesario señalar que hay palabras compuestas, derivadas y parasintéticas, de las que por ahora no voy a ahondar. En el caso del término posgrado, que forma parte del título de este escrito, cabe acotarles que es una palabra derivada y compuesta por derivación prefijal: prefijo pos (o post), que significa «después de» o «posterior a», junto con grado, que alude a nivel o título o académico.
El tema de hoy no es la estructura de las palabras; pero estimé conveniente hacer esta introducción para despejar muchas dudas en torno de la grafía y uso del mencionado vocablo que, dicho sea de paso, puede escribirse postgrado o posgrado, en razón de gusto. Yo prefiero la segunda forma, que es la españolizada y preferida de la RAE.
Hago hincapié en las dos formas de escribirse, porque en muchas ocasiones he tenido que lidiar con «sabidillos del idioma», que se empecinan en asegurar que lo correcto es postgrado, lo cual demuestra que están desactualizados en cuanto a la lexicalización de palabras y la actualización ortográfica. ¡Les recomiendo que, si no están seguros de algo, no le busquen tres patas a gato!
En mi época de estudiante de bachillerato oía decir que los estudios de posgrado podían cursarse luego de que el graduado había ejercido su profesión por un lapso de dos años. Nunca me preocupé por asegurarme de que eso fuese cierto; pero de lo que sí no tengo dudas, es de que en los actuales momentos eso no se cumple, pues conozco personas que muy poco tiempo después de culminar el pregrado, han comenzado en el siguiente nivel.
Tengo entendido que existe especialización, maestría y doctorado. En cuanto al doctorado, no tengo dudas de que es el último preeminente grado en una facultad; pero no sé cuál es el orden entre especialización y maestría. Espero que alguien, con el debido conocimiento, me aclare el asunto.
En muchas ocasiones he oído frases como: «Voy a cursar una especialización (o una maestría) y luego un posgrado», lo cual demuestra que no hay claridad en cuanto a lo que es este último, por lo cual es prudente advertirles que todo lo que va después del pregrado, es posgrado, como lo sugiere el prefijo pos.
Por eso en el segundo párrafo desglosé el vocablo posgrado, en función de que pueda ser despejada la duda. ¿Cuál es el problema? ¡Llamar posgrado solo al doctorado!
En una ocasión le comenté el caso a un amigo abogado ya fallecido, muy ligado al periodismo y excelente cronista. Me dijo que eso ocurre porque así está establecido. No me indicó dónde está plasmado ni quién lo hizo; pero de ser cierto, es un asunto que debe ser revisado, dado que se ha convertido en un mal que ha hecho metástasis en muchas áreas del saber. En cuanto a la denominación que debe dársele a la persona que cursa un posgrado, también hay dudas y equívocos. ¡Les diré por qué!
No existe un sustantivo que defina al que cursa una especialización; pero podrá llamársele «especialista en formación, «posgraduando» o simplemente «estudiante de posgrado o especialización». Si es una maestría o un doctorado se le llamará maestrando y doctorando, respectivamente, en concordancia con educando.
Algunas personas, sin ningún argumento sólido, me han asegurado que en el caso de la maestría, se debe usar maestrante; pero ocurre que un maestrante es «un caballero que forma parte de una maestranza, una sociedad nobiliaria de equitación». No se han percatado de que la RAE sugiere el uso de maestrando, por lo cual me parece inútil seguir insistiendo en maestrante.
En resumen, estimo necesario que se entienda de una vez por todas, que todo lo que va después del pregrado, es posgrado, desde el punto de vista académico, sin importar si es especialización, maestría o doctorado.
En cuanto al caso de las personas que se arrogan (no se abrogan) el título de doctor, puedo decirles que es un tema un tanto controversial; no obstante lo cual, no tengo dudas de que a quienes les corresponde esa denominación, es a los que han obtenido el último preeminente grado en una facultad. Lo demás es deshonestidad y charlatanería, aunque se pongan bravos cuando no los llamen doctores.



