¿Estamos más informados o más saturados? El móvil se queda con varias horas de nuestra atención cada día

Nunca hubo tanta información disponible ni fue tan fácil acceder a ella. Una noticia puede llegar por una alerta, un buscador, un video, una red social o un mensaje antes incluso de que el usuario haya decidido informarse. El teléfono móvil está en el centro de ese cambio.

Redes-sociales-en-moviles-©123RF-900x516 ¿Estamos más informados o más saturados? El móvil se queda con varias horas de nuestra atención cada día

El Digital News Report 2026 del Reuters Institute resume bien la magnitud del fenómeno. Los medios compiten por una parte de las cuatro o cinco horas que las personas dedican cada día al smartphone. Al mismo tiempo, el informe detecta una paradoja. Hay más vías para seguir la actualidad, pero también crecen la ansiedad, el desinterés y la sensación de sobrecarga informativa.

El móvil concentra buena parte de nuestra vida digital

Las cifras de Ofcom permiten observar el fenómeno con más detalle. En Reino Unido, los adultos pasaron una media de cuatro horas y media diarias conectados durante 2025. El smartphone concentró el 77 por ciento de ese tiempo y los jóvenes de entre 18 y 24 años llegaron a utilizarlo durante una media de cinco horas y cinco minutos al día. Además, un adulto utilizó alrededor de 41 aplicaciones diferentes cada mes.

La escala es mundial. DataReportal estimaba a finales de 2025 unos 6.040 millones de usuarios de internet y 5.780 millones de usuarios móviles únicos. Los smartphones representaban además cerca del 87 por ciento de los teléfonos móviles en uso.

Todo eso convierte a la pantalla que llevamos en el bolsillo en un espacio donde conviven conversaciones, entretenimiento, trabajo y actualidad.

¿Pasar más tiempo conectados significa estar mejor informados?

No necesariamente. Tener acceso permanente facilita seguir una noticia en tiempo real, contrastar fuentes y buscar explicaciones adicionales, pero la cantidad de tiempo frente a una pantalla no mide cuánto se comprende. La diferencia está en qué contenidos se consumen, de dónde proceden y cuánto tiempo se dedica realmente a interpretarlos.

Las plataformas ya compiten de igual a igual con los medios

El cambio no afecta solamente al tiempo de uso. También ha cambiado el lugar donde encontramos las noticias.

Reuters Institute señala que, por primera vez en los 48 mercados analizados, las redes sociales y plataformas de video son utilizadas para informarse por el 54 por ciento de los encuestados. Las páginas web y aplicaciones propias de los medios quedan en el 51 por ciento.

El video gana todavía más terreno. El 77 por ciento de los participantes del estudio consume semanalmente noticias en video por internet. YouTube es utilizado para informarse por el 34 por ciento, Instagram por el 26 por ciento y TikTok por el 20 por ciento.

Pew Research Center encuentra un patrón similar en Estados Unidos. El 86 por ciento de los adultos afirma recibir noticias al menos ocasionalmente mediante dispositivos digitales y el 53 por ciento se informa alguna vez a través de redes sociales. Facebook y YouTube son allí las plataformas sociales más utilizadas regularmente para noticias.

Una pantalla para cada momento informativo

Esta transformación también ha ampliado las posibilidades para acceder al periodismo. Los celulares permiten consultar noticias en movilidad, escuchar un podcast, seguir una retransmisión o profundizar en una información desde prácticamente cualquier lugar. Su presencia constante explica en buena medida por qué los medios están adaptando titulares, videos y formatos a una audiencia cada vez más móvil.

Una tablet puede ocupar un espacio diferente. La mayor superficie de pantalla favorece la lectura de reportajes extensos, documentos, revistas digitales o contenidos audiovisuales cuando la movilidad sigue siendo importante pero no se necesita un computador tradicional.

La tecnología, por tanto, no determina por sí sola la calidad de la información. Puede ampliar el acceso y ofrecer más formatos, pero también obliga al usuario a elegir entre una oferta prácticamente ilimitada.

El problema aparece cuando informarse se convierte en evitar noticias

Reuters Institute encontró que el interés por las noticias ha caído 13 puntos porcentuales desde 2021. Un 25 por ciento de los encuestados forma ya parte de un grupo de consumidores casuales o pasivos, frente al 16 por ciento registrado cinco años antes.

La confianza también atraviesa un momento complicado. Solo el 37 por ciento declara confiar habitualmente en las noticias, el nivel global más bajo registrado por el estudio desde que comenzó a medir este indicador en 2015. A la vez, el 62 por ciento expresa preocupación por la información falsa que circula en internet.

¿La solución es mirar menos el móvil?

No necesariamente. El desafío parece estar menos en abandonar la tecnología que en recuperar intención sobre su uso. Elegir fuentes reconocibles, diferenciar información de opinión, comprobar el origen de contenidos virales y reservar tiempo para leer más allá de un titular puede ser más útil que intentar desconectarse por completo.

Estamos rodeados de más noticias que nunca, pero estar expuestos a ellas no equivale automáticamente a comprender mejor el mundo. En una pantalla capaz de ofrecer información sin descanso, la atención se ha convertido probablemente en el recurso más escaso.

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