«El caso Abdallah» película documental de Pierre Carles

Preso político propalestino durante 41 años en Francia

«A pesar de la duración de la noche y de la oscuridad profunda… la luz brillará», 2019, Maurice, hermano de Ibrahim

Con cierto retraso acabo de ver un excelente documental, estrenado en Francia el pasado mes de abril, que ha sido excluido rápidamente de los circuitos comerciales de distribución. Se trata de El caso Abdallah (L’affaire Abdallah)[1] del cineasta y documentalista francés Pierre Carles.

El-caso-Abdalah-cartel «El caso Abdallah» película documental de Pierre Carles

Cuando se acerca el momento de las recompensas anuales al mejor cine francés del año en curso, quiero desde estas páginas romper una lanza por esta película instructiva que forma parte de lo que me gusta calificar de cine necesario. Un deber de memoria sobre un escándalo político y judicial que es un caso único en la Francia contemporánea.

La película de Pierre Carles reconstruye con rigor documental y pruebas irrefutables esa odisea penitenciaria de cuarenta años que concluyó el 25 de julio de 2025 con la liberación y expulsión al Líbano de Ibrahim Abdallah, donde ha sido triunfalmente acogido como héroe indiscutible de la causa palestina.

Con imágenes de archivo y testimonios de sus abogados, de periodistas, políticos y testigos de aquellos hechos, que reconocen tardíamente sus errores, la película muestra paso a paso el desarrollo de la detención y proceso de Abdallah, la mentirosa campaña de prensa en Francia que condujo a su condena a cadena perpetua y la injerencia de los EEUU para impedir que prosperaran las sucesivas solicitudes de libertad condicional al cabo de quince años de reclusión.

Ibrahim Abdallah militante libanés comunista de origen palestino, dirigente de la FARL (Fracción Armada Revolucionaria Libanesa, creada en 1979 en lucha contra la invasión del Líbano por Israel con el apoyo de los EEUU -entre 1975 y 1990-), fue detenido en 1984 en Lyon por la policía francesa.

Dos años antes, en 1982, un triple atentado selectivo contra un agente del Mossad (servicio secreto israelí) y contra dos agentes de la diplomacia norteamericana en Francia, había sido reivindicado por la FARL, como represalia tras la invasión del sur del Líbano por el ejército israelí, que provocó el desplazamiento de 40.000 palestinos y la muerte de cerca de 20.000 civiles, victimas del uso de bombas térmicas.

Cuando Ibrahim Abdallah fue detenido en Francia viajaba con un pasaporte argelino, y fue acusado en un primer momento por asociación de malhechores, uso de falsa documentación y porte ilícito de arma, siendo condenado a cuatro años de cárcel. Ninguna relación fue establecida entre el atentado de 1982 y la participación en él de Ibrahim Abdallah.

En 1986, en el contexto geopolítico de la guerra Irak-Irán, se produjeron en París una serie de graves atentados ciegos «islamistas» (los del barrio latino en Saint Michel y en la rue de Rennes fueron los más impresionantes) cuya autoría es hoy reconocida por la corriente iraní del Hezbollah.

Atentados que eran una represalia iraní contra el apoyo de Francia a Saddam Hussein en dicha guerra, durante la presidencia de Jacques Chirac y por el incumplimiento de indemnizaciones debidas a Irán en el marco del consorcio nuclear Eurodif.

Sin embargo, ante la ausencia de pistas para encontrar a los autores de esos atentados, los titulares del ministerio del Interior Charles Pasqua y Robert Pandraud -como reconocieron ellos mismos diez años después de los hechos- favorecieron sin prueba alguna la pista Abdallah como chivo expiatorio en un clima malsano de «amenaza terrorista».

Con el apoyo de una prensa mainstream de factura poco escrupulosa, con Le Monde, Liberation, Nouvel Observateur, y la TV pública entre otros muchos en cabeza, la amalgama entre los atentados «islamistas» del 86 y el de la FARL, designó al clan Abdallah[2] como el cerebro de todos esos atentados y a Ibrahim Abdallah como enemigo público número uno.

La película de Pierre Carles adquiere así en su desarrollo un doble interés: la reivindicación de la memoria histórica y de la inocencia judicial de Abdallah y el análisis crítico y documentado del papel de la prensa manipuladora de opinión y de la injerencia política estadounidense de los sucesivos presidentes, incluidos Obama y Trump, para impedir la libertad condicional del líder palestino libanés.

Un proceso político, cadena perpetua y venganza USA

Ibrahim Abdallah nunca reconoció su participación en los atentados de 1982 y ninguna prueba fue aportada al respecto, pero en 1987, en plena psicosis de atentados «islamistas» los EEUU se declararon parte civil y presentaron una querella judicial contra Abdallah, acusado de la totalidad de esa «ola terrorista».

Aunque Abdallah negó su participación en los atentados, transformó su defensa en proceso político al declararse solidario de la lucha del pueblo palestino y de los objetivos antiimperialistas de la FARL, negándose a contestar a las preguntas del tribunal basadas en falsas acusaciones o imprecisos testimonios.

Para colmo, el primer abogado designado de oficio por el gobierno de Paris para «defender» a Abdallah fue Jean Paul Mazurier (un abogado agente de los servicios secretos franceses) que hizo todo lo posible para perjudicar a su defendido, según hechos reconocidos por el propio Mazurier.

Conclusión, el tribunal penal le condenó a cadena perpetua. Mucho más de lo que esperaba incluso la acusación de la parte civil.

A partir de 2002, cuando llevaba ya dieciséis años en la cárcel, el nuevo abogado de Abdallah, el célebre Jacques Vergés, presentó la primera de las solicitudes de liberación condicional -tal como es costumbre o jurisprudencia en estos casos- pero la intervención de los EEUU hizo fracasar doce veces consecutivas esa tentativa de recurso jurídico. El caso Abdallah se convirtió así en una venganza de Estado.

En 2012 fue bajo la presidencia de François Hollande, con Laurent Fabius como primer ministro y Manuel Valls en el ministerio del Interior, cuando se rechazó por octava vez consecutiva la demanda de libertad condicional, que había sido aprobada por la ministra de justicia Cristiane Toubira.

El nefasto Valls fue quien bloqueó la expulsión al Líbano del dirigente palestino, condición sine qua non para su liberación.

La «ausencia de arrepentimiento en hechos atribuidos a su organización fue el delito de opinión con el que se argumentó el deseo de venganza política de los EEUU, esta vez expresado en una carta dirigida por Hillary Clinton a Laurent Fabius.

Las sucesivas manifestaciones ante los muros de la cárcel penitenciaria de Lannemezan en el sur de Francia y la actividad solidaria del Comité por la liberación de Abdallah, han permitido sin embargo a lo largo de los años el contacto del dirigente palestino con el mundo exterior.

Tras fallecer en 2014 Jacques Vergés, fue el abogado Jean Louis Chalanset quien aseguró su defensa, y quien obtuvo por fin en 2025 su liberación y expulsión al Libano.

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Abdallah, fotograma de su llegada a Beirut en 2025. Arriba, fotograma de una sesión del juicio en 1986

De las primeras imágenes con la visita de la diputada insumisa Rima Hassan a la cárcel y su conversación con Abdallah, hasta su llegada triunfal al Libano, Pierre Carles filma la odisea del más veterano preso político de Francia y su apoyo a la causa palestina frente al genocidio en curso en Gaza y Cisjordania.

«Es una vergüenza la indiferencia y el silencio» del mundo árabe y muy particularmente de Egipto, con una emocionante llamada a la población del mundo árabe a movilizarse para impedir el genocidio, Ibrahim Abdallah muestra que cuarenta años de cárcel no han doblegado su voluntad militante ni sus ideas políticas. «Nuestra libertad depende de los héroes de Gaza», declaró Abdallah a su llegada a Beirut.

El caso Abdallah es un documental a ver absolutamente, cuya calidad cinematográfica y humana merece ampliamente su reprogramación en las salas comerciales y no solo en los circuitos de arte y ensayo.

  1. L’affaire Abdallah se estrenó en Francia el 8 de abril de 2026
  2. El clan Abdallah, es una influyente familia libanesa de militantes comunistas en Beirut, miembros de la FARL, que siempre se opuso a actos de terrorismo ciego contra la población civil. De tendencia marxista, la FARL no tenía ninguna relación con el islamismo radical.
Julio Feo Zarandieta
Periodista profesional en Francia desde 1976. He trabajado durante 35 años como periodista (Responsable de edición y critico de cine) en el servicio en castellano de Radio Francia Internacional. Pero también como corresponsal en Paris de diversos diarios y semanarios españoles y critico en Cine Classics (canal plus). Jubilado desde el 2013, escribo ahora en Periodistas en español y en Aquí Madrid. Miembro del Sindicato Francés de la critica de cine y de Fipresci, he cubierto numerosos festivales de cine internacionales, muy especialmente Cannes y San Sebastián. Militante antifranquista en los años sesenta, resido en Francia desde 1974, fecha en que me acordaron el asilo político. Hoy en día tengo la doble nacionalidad hispano francesa.

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