La primera edición de un nuevo índice internacional de Fundalib sitúa a Estados Unidos en el puesto cuarenta y nueve de 51 países, con 53,35 puntos. México y Turquía son los únicos clasificados con riesgo alto, mientras España permanece en el nivel de riesgo muy bajo, aunque ocupa la posición veinticinco.
Estados Unidos presenta el mayor riesgo de retroceso democrático entre los siete países incluidos en la categoría moderada del Índice de Riesgo de Retroceso Democrático 2026. El estudio, publicado este 31 de agosto por la Fundación para el Avance de la Libertad, evalúa la vulnerabilidad de 51 sistemas políticos ante un posible deterioro futuro.
El país obtiene 53,35 puntos sobre cien y ocupa el puesto cuarenta y nueve, ordenado de menor a mayor riesgo. Solo México, con 69,90 puntos, y Turquía, con 70,60, presentan resultados peores y entran en la categoría de riesgo alto.
Los autores del informe, los politólogos Juan Pina y Victor Vasilescu, subrayan que la puntuación no mide únicamente la calidad actual de una democracia ni equivale a una probabilidad matemática de colapso. El índice trata de identificar las condiciones políticas, institucionales, sociales, económicas y de seguridad que pueden facilitar un deterioro adicional.
Polarización y presión ejecutiva en Estados Unidos
El informe atribuye el resultado estadounidense a una combinación de polarización, presión antipluralista desde el poder ejecutivo y conflicto constitucional. También considera una señal de alerta el intento de impedir la transferencia presidencial de 2021.
Estados Unidos alcanza 49,02 puntos en el área de amenazas políticas antidemocráticas; 43,20 en erosión y autocratización; 39,74 en desestabilización política y social; 27,35 en insuficiencia de la resiliencia institucional, y 18,55 en factores agudos de seguridad, conflicto y tensión económica.
Pese a estos resultados, los autores asignan al país una perspectiva estable. Argumentan que existen factores contrapuestos y que las instituciones conservan capacidad para limitar algunas iniciativas del poder ejecutivo.
El diagnóstico coincide con un debate político y judicial abierto en torno a las reglas electorales y al alcance de las competencias presidenciales. Periodistas en Español informó recientemente de la decisión del Tribunal Supremo sobre las restricciones al voto por correo promovidas por Donald Trump antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
La libertad de prensa, dentro de la resiliencia institucional
El índice incorpora la libertad de los medios de comunicación y de la sociedad civil como uno de los cuatro indicadores destinados a medir la capacidad institucional de cada país para contener abusos de poder.
Este indicador analiza, entre otros elementos, la censura, la autocensura, las presiones sobre periodistas, la legislación restrictiva, el acoso a los profesionales de la información, la independencia editorial y la diversidad de fuentes informativas.
Sin embargo, el IRRD no constituye una clasificación específica sobre libertad de prensa. Este factor representa el quince por ciento del área de resiliencia institucional, que a su vez aporta el veinte por ciento de la puntuación total.
La metodología también examina la independencia judicial, los contrapesos al poder ejecutivo y la integridad de las elecciones. En otras áreas incluye la fuerza de los movimientos antipluralistas, la trayectoria democrática reciente, la polarización, la violencia política, los intentos de toma inconstitucional del poder y las crisis económicas o de seguridad.
España permanece en el nivel de riesgo muy bajo
España obtiene 19,03 puntos y ocupa el puesto veinticinco. Se encuentra dentro de la categoría de riesgo muy bajo, aunque próxima al límite de veinte puntos establecido para pasar al nivel de riesgo bajo.
El estudio presenta España como una democracia consolidada, con salvaguardias institucionales y una incidencia reducida de la violencia política. Los autores identifican la polarización y el crecimiento de fuerzas que califican como populistas como sus principales vulnerabilidades, pero consideran que los datos disponibles no muestran una erosión sistémica amplia.
La mayor puntuación parcial española corresponde a la desestabilización política y social, con 23,49 puntos. Le siguen la resiliencia institucional, con 19,97, y la erosión democrática, con 13,60. La perspectiva asignada al país es estable.
España y el Reino Unido cierran el grupo de veintiséis países con riesgo muy bajo. Austria abre la categoría de riesgo bajo con 20,24 puntos.
Hungría mejora, pero arrastra el deterioro institucional
Siete países aparecen en riesgo moderado: Indonesia, Eslovaquia, Perú, Hungría, Argentina, Tailandia y Estados Unidos.
Hungría ocupa el puesto cuarenta y seis, con 46,04 puntos. El informe le atribuye una perspectiva positiva después del cambio político producido tras las elecciones de abril. Péter Magyar asumió el cargo de primer ministro el 9 de mayo de 2026, después de que el partido Tisza obtuviera una mayoría de dos tercios.
Los autores consideran que el cambio de Gobierno ha reducido la presión inmediata sobre el poder ejecutivo, aunque advierten de que persisten los efectos del debilitamiento institucional y la polarización acumulados durante la etapa de Viktor Orbán.
Ese deterioro había afectado, entre otros ámbitos, a la independencia de los medios. Periodistas en Español documentó cómo el control político y financiero fue reduciendo el pluralismo informativo en Hungría.
México y Turquía, los dos casos de riesgo alto
México presenta, según el índice, uno de los perfiles de riesgo más amplios. El informe combina el debilitamiento institucional, la violencia política, el conflicto organizado y una fuerte polarización. El país obtiene 69,90 puntos, aunque mantiene una perspectiva estable.
Turquía cierra la clasificación con 70,60 puntos y perspectiva negativa. El estudio señala la debilidad institucional acumulada, la represión política, la polarización y las restricciones que afectan a la competencia democrática.
En el extremo contrario, Noruega registra el menor riesgo, con 5,97 puntos. Le siguen Dinamarca, con 6,64, y Taiwán, con 6,75. En total, 42 de los 51 países analizados se encuentran en las categorías de riesgo muy bajo o bajo. Ninguno alcanza el nivel de riesgo muy alto.
Un índice compuesto con 990 variables
El IRRD reúne 990 variables y dieciocho indicadores distribuidos en cinco áreas con idéntica ponderación. La muestra comprende miembros y candidatos de la OCDE, Estados de la Unión Europea y otras democracias plenas seleccionadas mediante una clasificación externa.
La puntuación principal aplica un factor corrector de 1,5 para ampliar las diferencias entre los países. Los resultados dependen, por tanto, de la selección de fuentes, de los criterios para clasificar a los actores políticos y de las ponderaciones adoptadas por los autores.
El documento declara además un uso limitado de herramientas de inteligencia artificial. ChatGPT Plus se empleó para extraer o calcular algunos valores a partir de las fuentes seleccionadas; Gemini, para ordenar datos y efectuar comprobaciones aleatorias, y DeepL, para determinadas traducciones.
Juan Pina, coautor y secretario general de la fundación, sostiene que «es urgente una reflexión profunda en las democracias avanzadas» y reclama medidas destinadas a reforzar sus instituciones.



