Al menos, doce personas han perecido por los incendios veraniegos en Argelia. Así lo aseguran las autoridades argelinas, tras los intensos fuegos que han asolado un número indeterminado de hectáreas en el norte y este del país, en lugares que se sitúan grosso modo entre las ciudades de Béjaïa (Bujía) y Tizi-Ouzou (capital de la región bereber de Cabilia).
El número de heridos, al menos 54, según la información oficial, así como la cantidad de afectados y víctimas de otro tipo no se ha especificado tampoco. La cifra oficial de muertos podría aumentar y ser mucho mayor.
El diario francés Le Monde afirma que «según un recuento independiente», los muertos por los brutales incendios podrían alcanzar la cifra de dos centenares. Cita, como ejemplo, la lista de fallecidos del ayuntamiento de la localidad de El Djemaa Beni Habibi (a 300 kilómetros al este de Argel) que alcanza la cifra de setenta.
Argel ha anulado todas las festividades culturales y deportivas, como señal de duelo, en todo el país.
El domingo 30 de agosto, en una declaración del presidente Abdelmadjid Tebboune (Abdelmayid Tebún), éste anunció una modificación del Código Penal que restauraría la pena de muerte contra los pirómanos.

Tebboune ha pedido al Gobierno que elabore el proyecto esta misma semana, para presentarlo seguidamente al parlamento (APN, Asamblea Popular Nacional), por vía urgente, con la voluntad de que apruebe como máximo a mediados de septiembre.
Argelia ha mantenido una moratoria sobre la pena capital desde hace más de dos décadas.
«Quien crea que la ley no será aplicada debe saber que la sociedad y la justicia le pedirán cuentas», ha dicho el presidente argelino. El diario El Watan califica el anuncio de Abdelmadjid Tebboune de «implacable».
Diversos medios se refieren a las condiciones de sequía, fuertes vientos y cambio climático como causa principal de los incendios.
Hace tres días, el primer ministro Sifi Ghrieb asistió al entierro de varias víctimas mortales en la wilaya (provincia) de Jijel, víctimas que eran miembros del cuerpo de bomberos y de los servicios de protección civil.
Entre las palabras del presidente argelino cabe entresacar la siguiente frase: «Nadie puede doblegar a Argelia», lo que podría interpretarse como una frase de advertencia a otro país.
En 2021, Argelia acusó a Marruecos de estar detrás de los fuertes incendios forestales que hubo en varios puntos del territorio argelino, también con decenas de víctimas mortales.
Casi en las mismas fechas que ahora, el Gobierno de Argelia acusó a la organización independentista bereber MAK (Movimiento por la Autodeterminación de Kabilia) de haber provocado varios incendios con la ayuda logística de Marruecos.
Entonces, Rabat ofreció su ayuda al país vecino para contribuir a apagar los fuegos, que surgieron en decenas de puntos. Argelia rechazó categóricamente aquel ofrecimiento.
En marzo de 2026, la justicia ha revisado un juicio anterior por el linchamiento, en condiciones bárbaras, del artista y cantante Djamel Bensmail, quien fue acusado por el gentío –sin pruebas– de ser uno de los pirómanos. Bensmail fue sacado a la fuerza de una comisaría. Y después, fue apuñalado y quemado cuando aún podía estar vivo, según los abogados de su familia.
Casi un centenar de personas fueron acusadas en su día de ese salvaje asesinato. Hace cinco años, las redes sociales también ardieron por todo ello en Argelia, con abundancia de discursos de odio antibereber (anticabil).
Aquellas gravísimas circunstancias, pueden haber contribuido ahora a la precipitación de las emociones y decisiones políticas actuales.

El conocido periodista Ali Boukhlef, que colabora con diversos medios internacionales, ha señalado en su cuenta de X (exTwitter) que tras asistir en su país a decenas de juicios contra militantes, hombres de negocios, dirigentes políticos y simples activistas, ha tenido siempre la impresión de ser testigo de procesos «expeditivos», en los que los jueces terminaron pronunciando penas muy duras, a veces basadas en simples indicios y pruebas insuficientes.
«En esas condiciones, ¿cómo se puede condenar a muerte a cualquiera?», ha escrito Boukhlef, quien ha expresado su rotunda oposición a la aplicación de la pena capital.
Mientras, en las redes sociales, abundan las preguntas sobre la capacidad del Estado para hacer frente a un drama de enorme amplitud, que ha arrasado varios pueblos. Hay varios detenidos como sospechosos de provocar los incendios.
Argelia ha mantenido una moratoria sobre la pena de muerte desde 1993, aunque los tribunales hayan seguido pronunciándola.
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