El ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, es el señalado en una investigación periodística del diario The Washington Post por informar a Rusia sobre conversaciones confidenciales de la Unión Europea.
El propio ministro húngaro ha admitido contactos con Moscú, siendo una de las piezas más visibles del Gobierno del ultraderechista Viktor Orbán, que se enfrenta a elecciones el domingo 12 de abril que pueden acabar con su poder. Asegura que habla con muchos actores geopolíticos sobre temas de interés para la industria y la seguridad que afectan a Hungría, incluido el Kremlin.
Durante largo tiempo Szijjártó había informado en tiempo real a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, sobre asuntos sensibles debatidos con otros ministros europeos. No en vano, recibió en 2021, en Moscú, la Orden de la Amistad de manos de Lavrov, por su labor «en el desarrollo de las relaciones húngaro-rusas».

La Comisión Europea propuso el pasado 10 de febrero someter al actual presidente de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), Arkady Dvorkovich a la prohibición de visado y a la congelación de sus activos en la vigésima ronda de sanciones contra Rusia.
Pero resulta que el citado ministro es el amigo útil que tiene Dvorkovich y que ha bloqueado dichas sanciones de la Unión Europea. Ambos se conocieron en 2024 durante la Olimpiada de Ajedrez de Budapest.
Hungría presionó para que Dvorkovich y otras «figuras del deporte» quedaran exentas de las citadas sanciones, en medio del veto generalizado de Budapest contra Rusia y la financiación a Ucrania. Ahora se ha nombrado también que presionó para eliminar del listado a la hermana del multimillonario Alisher Usmanov.
En relación con estos hechos, la Federación Ucraniana de Ajedrez (FSU), declaró que no le sorprende que Szijjártó estuviera intentando eliminar a Dvorkovich del borrador de la citada ‘lista negra’, ya que el presidente de la FIDE era un activo muy valioso para la diplomacia rusa.
“Esto es muy vergonzoso. Hungría se ha convertido en un satélite de Rusia”, declaró el vicepresidente de la FSU, Volodimir Kovalchuk, quien ya ha propuesto que una vez que concluya la guerra, la siguiente Olimpiada de Ajedrez debería celebrarse en Ucrania.
Kovalchuk aconsejó a los diplomáticos de la UE y a los aficionados al ajedrez que tuvieran cuidado con la manipulación rusa. En todo caso, el mundo del ajedrez decidirá en septiembre en Samarcanda, Uzbekistán, en las próximas elecciones a la presidencia de FIDE.
La decisión de la FIDE de no suspender a la Federación Rusa de Ajedrez (FRS, siglas en ruso) «permite de hecho que continúe operando dentro de territorios que pertenecen a Ucrania y que los incorpore a su estructura», lo que constituye una «facilitación de una ocupación militar ilegal», alertó la Unión Europea de Ajedrez (ECU).
La afirmación rusa de que los ucranianos ocupados cambiaron su bandera de ajedrez con «consentimiento» era sumamente engañosa. “A la gente de los territorios ocupados se le obliga a obtener la ciudadanía rusa… Que la FIDE diga públicamente que los jugadores ucranianos ‘consienten’ voluntariamente en representar ahora a Rusia es realmente indignante”.
Un exmiembro de la directiva de FIDE expresó de forma anónima: «Todavía tengo muchos contactos dentro de la FIDE, no todos están contentos con la forma en que Dvorkovich está arrastrando a la federación internacional y al ajedrez al embrollo político de Rusia».
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov incluido en la lista negra de la UE y compañero de Dvorkovich en la junta directiva de la Federación Rusa de Ajedrez celebró, por ejemplo, el regreso de la «bandera y el himno» de Rusia a FIDE.
Dvorkovich, de 53 años, comenzó su carrera como asesor del Kremlin y fue viceprimer ministro bajo Vladimir Putin de 2012 a 2018. Aunque fue sancionado al igual que la propia Federación Rusa de Ajedrez por la comisión de Ética de FIDE, impugnó, y cambió a miembros de la citada comisión, evitando las sanciones internas.

FIDE, además de su presidente, su abogado y director jurídico, Aleksandr Martynov (quien se burló de la guerra de Ucrania), su jefa de prensa y relaciones públicas, Anna Volkova, cuenta aproximadamente con dos tercios de sus administradores que trabajan en el día a día en la federación internacional procedentes de Rusia, y ninguno de ellos «se atreve a oponerse a los intereses rusos… mientras vive y trabaja en el régimen del presidente ruso Vladimir Putin».
Recordemos el listado de los hombres de Dvorkovich y Putin en FIDE: el asistente Konstantin Kiselev; el presidente de la federación rusa, Andrei Filatov en el Consejo de Zona (3.8.); en el Consejo Consultivo, Vladimir Kramnik; entre los asesores, Berik Bakgaev, funcionario ruso que estuvo en el Ministerio de Exteriores ruso 1991-97 y asistente del anterior presidente, Kirsán Ilyumzhinov; el asesor técnico Vladimir Kukaev y el asesor financiero Alexander Volzhin.
En cuanto a las comisiones de FIDE, también forman parte diferentes rusos, entre otros, en la comisión de Historia el director del Museo de Ajedrez de Moscú, Dimitri Oleinikov o en la de Educación, Nina Bodenchuk, empleada de la federación rusa.
Demanda ante FIDE
El pasado 14 de diciembre de 2025, la Asamblea General de la FIDE celebró una sesión vía digital, durante la cual aprobó dos resoluciones sobre la participación de los jugadores de ajedrez rusos y bielorrusos en competiciones internacionales.
Los jóvenes rusos ya pueden usar sus símbolos nacionales, bandera e himno y lo ejercieron rápidamente, en el Campeonato Mundial rápido y blitz, sub-9 a sub-17 en Antalya (Turquía), que concluyó el 21 de diciembre.
Cinco federaciones nacionales de ajedrez, Ucrania, Inglaterra, Noruega, Estonia y Alemania presentaron una denuncia en el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) impugnando la medida. Se han sumado a esta decisión Finlandia, Irlanda y Suecia.
Volkova ante la demanda del TAS contra la FIDE lo desdeña como una cuestión «procedimental» ignorando el fuerte sentimiento europeo en contra de permitir el regreso de los jugadores rusos mientras dure la invasión rusa de Ucrania.

No hubo autorización expresa del COI, sino solo una interpretación de FIDE al respecto con su asesor legal, el ruso Martynov, como sucedió previamente en la celebración del campeonato femenino por equipos celebrado en Linares, en noviembre de 2025, donde Rusia gano bajo el eufemismo equipo FIDE (team FIDE).
El abogado suizo Claude Romaní, de la firma legal suiza Libra Law, que en su día representó al Comité Olímpico de Rusia desde al menos 2019, fue quien emitió un dictamen de siete páginas justificando que habría sido «discriminatorio y desproporcionado» no permitir el regreso de los jugadores rusos.
El interés de Peskov y Putin por el ajedrez es visto como parte de una estrategia más amplia, dentro de la diplomacia rusa y la guerra de Ucrania, que pretende encubrir crímenes de guerra, utilizando el deporte.
El embajador de Kiev en Bruselas, Vsevolod Chentsov se pronunció sobre Dvorkovich: «Creo que fue un error desde el principio elegir a una persona así para un puesto tan alto, porque compromete a las organizaciones, y la prohibición de visados de la UE debería haberse producido mucho antes».
“Los grandes deportes deberían quedar libres de representantes rusos hasta que Rusia cambie su comportamiento”, declaró el embajador.



