Barbarie, discursos, guerra y propaganda en el siglo XXI

«La barbarie no llega en una ola de inmigrantes, sino que crece en el corazón mismo de nuestra civilización», escribió hace pocos meses Marta Peirano en el diario El País.

En esa misma línea, al pronunciar el que ha sido y será su último discurso en la tribuna de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha descrito nuestro tiempo como «una nueva edad de la barbarie».

Contra Donald Trump, aunque sin citarlo por su nombre, Macron ha defendido el derecho internacional y la imprescindible multilateralidad de las relaciones internacionales.

Anotémoslo en su haber, dicho sea de paso, a pesar de que no podemos olvidar un buen número de ambigüedades, contradicciones y tibiezas del actual ocupante del palacio del Elíseo en la política mundial.

Tampoco sus políticas sociales en su propio país, que han dado alas al crecimiento de los bárbaros en Francia y al hecho –constatable en repetidos sondeos– de que aproximadamente dos de cada tres franceses consideran que el balance final de sus dos mandatos será negativo. Decepción generalizada y auge de la extrema derecha se dan la mano también en Francia.

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Primera página del diario Le Monde fechada el 24 de septiembre de 2026.

Pero en esa última intervención ante la ONU, Macron se ha reivindicado. Parece recuperar una determinada capacidad de estadista. Y según Le Monde, una cierta vehemencia, utilizando un lenguaje asumible: « Muchos describen la vuelta efectiva del imperialismo, de la arrogancia, del retorno a la fuerza sin reglas ni contención. Un mundo donde en el fondo [lo que vemos ] es la concentración del poder por la que algunos creen llegar a quebrar el orden internacional para ampliar sus fronteras; donde otros asumen que pueden pisotear la soberanía de los pueblos que desean disponer de sí mismos, mientras piensan que pueden decidir el porvenir del planeta, tanto si se habla del clima como de la inteligencia artificial».

Cabe preguntarse de qué valen esas palabras ante un Donald Trump que ha mantenido una relación con Macron, en la que los elogios mutuos y los desprecios unilaterales se alternaron periódicamente.

Quizá las palabras de Macron carecen de peso en Washington. Y sin embargo, quizá sea importante que las mencionemos contra los habituales términos serviles de un tal Javier Milei,  por ejemplo, o del ya caido Viktor Orbán o para romper las risas sin gracia de ese tipo llamado Nigel Farage.

Las palabras importan siempre. «¿Qué credibilidad nos queda si nos mantenemos inactivos en Gaza? », añadió Macron. La respuesta la está sugiriendo él mismo: ninguna, puesto que la supuesta paz del dúo Trump/Netanyahu ni siquiera ha abierto el camino a un mínimo de ayuda humanitaria para los palestinos. Esos líderes han optado por la crueldad y la barbarie.

Es importante ­–lo sigue siendo– que el presidente de Francia defienda el derecho internacional en la misma ONU, en Nueva York, en la sede de las Naciones Unidas.

Macron declaró su oposición a la guerra contra Irán. Condenó asimismo la campaña de los colonos y de las autoridades israelíes en Cisjordania, que pretende impedir para siempre una verdadera paz y el reconocimiento de dos Estados en Palestina, para añadir:

«Y sólo un Líbano soberano podrá desarmar a Hezbollah». Sobre Rusia, el presidente francés preconizó «una doble moratoria», de Kiev y Moscú, que evite la destrucción de infraestructuras civiles.

Palabras y hechos

Los Estados Unidos no han ganado la guerra contra Irán. Lejos de eso: los iraníes han causado daños graves en las bases americanas, según ha mostrado el reportero Jonah Kaplan estos días en su cadena, CBS News, mientras se calcula que Washington ha gastado ya unos 38.000 millones de dólares en el conflicto.

Jonah Kaplan se ha referido específicamente a la « capacidad de destrucción que pueden alcanzar las fuerzas de Irán», que se mantendría aún, y a «los límites de las capacidades americanas. https://x.com/CBSNews/status/2100050062319796509?s=20

Donald Trump sabe que su arsenal de misiles se ha reducido sensiblemente y que no hay posibilidad de recuperarlo de pronto y por arte de magia. Así, ha tenido incluso que rechazar la demanda de ayuda urgente por parte de aliados fundamentales para su país como Arabia Saudí y Jordania, según afirma el profesor Pieter Lagrou (Universidad Libre de Bruselas).

En general, la máquina de la propaganda trumpista ha logrado (casi) enterrar varios desastres para las fuerzas estadounidenses: « Ahora que imágenes y testimonios circulan mostrando la destrucción total de sus bases, se puede explicar el problema logístico de su flota. La destrucción de su centro neurálgico en Juffair (Bahrein) tuvo lugar en febrero, pero la noticia no se ha sabido hasta agosto, cuando [sus propias tropas] hicieron públicas sus condiciones deplorables a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln  convirtiéndose en primera noticia de los diarios», declara Lagrou.

Quienes estaban a bordo del USS Abraham Lincoln no habían comido decentemente –sobre todo alimentos frescos– en semanas. La explicación evidente se encuentra en el impacto real que han tenido los ataques iraníes –muy destructivos– contra los medios logísticos de los norteamericanos en el Golfo y Oriente Medio.

Tiempo de lecciones para las superpotencias: el armamento artesanal inventado por civiles de Ucrania o por los hutis en la península Arábiga llega a doblegar la maquinaria militar rusa o a la estadounidense, que se muestra incapaz de evitar que los hutis avancen y ocupen puntos clave del estrecho de Bab el-Mandeb.

Y mientras Macron hace un discurso antitrumpista (sin mencionar a Trump nunca), los saudíes se dan cuenta de que Washington no puede defenderles del todo. A pesar de sus bases y las compras masivas de material militar a los Estados Unidos por parte de Riad.

Cabe pensar que la prolongación de los conflictos  citados ilustra la capacidad de resiliencia de los países agredidos (Irán o Ucrania), así como el debilitamiento paulatino, evidente, de la fuerza de las potencias agresoras.

Los saudíes o los emiratos están constatándolo a su pesar y empiezan a buscar otros caminos (véase el reencuentro del eje Turquía-Arabia Saudí-Pakistán). Conocen la resiliencia y resistencia cultural e histórica de Irán; de los persas, mayoritarios entre los iraníes. Saben lo que Trump y su administración ignoran.

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El autor de este artículo en una calle de Teherán en marzo de 1980.

El profesor Lagrou es concluyente: « Un enemigo más débil no dispone de defensas antiaéreas eficaces, pero puede contraatacar con armas sencillas y poco costosas. Resulta imosible destruir todas las reservas y rampas de lanzamiento de drones y misiles de un enemigo considerado débil, tanto para Israel, como para los Estados Unidos o para Rusia. Irán y Ucrania han logrado saturar y desbordar las defensas antiaéreas de sus poderosos atacantes. Dispositivos artesanales que cuestan doce mil euros interceptan misiles Patriot que cuestan tres millones. En ese sentido, persistir no es una estrategia que pueda durar [para los agresores]».

Además, los iraníes cuentan con las imágenes de satélites ajenos (rusos y chinos). La superioridad estratégica aplastante de los dos o tres primeros días, de Israel y de los Estados Unidos, se quiebra cuando la guerra se prolonga y los bárbaros descubren que sus enemigos no son dioses. También que sus aliados europeos o de los países árabes empiezan a dejar volar libremente su crítica de la barbarie.  

Por otro lado, países como Irán o Cuba –independientemente de la crítica que podamos plantear contra sus regímenes autoritarios– llevan décadas diseñando estrategias que mezclan la resiliencia interna, la represión interior y las contradicciones inevitables de la geopolítica. Es un error de cálculo ilusionarse pensando que caerán mañana mismo. Sus mecanismos de represión interna siguen funcionando, se adaptan día a día, mientras se abren a los nuevos vientos para sobrevivir.

¿Cree Donald Trump que su invento de ese engendro llamado Board of Peace, al que se han sometido unos pocos países, y  que pretende sustituir a la ONU (nada menos) o los llamados acuerdos de Abraham tienen el futuro asegurado? No faltan los elementos que lo contradicen.

Los hechos prueban que el único aliado estable que le queda a Washington en Oriente Medio es el Israel enloquecido de Benjamin Netanyahu.

Es imposible predecir el futuro estratégico, pero vemos como la fabricación artesana de armas locales por parte de hutis y similares, consigue hacer retroceder a los poderosos impulsores de la la vieja guerra de las galaxias. Y entretanto en la ONU, el presidente saliente de Francia se atreve ya a describir a sus aliados históricos como impulsores de la barbarie.

En el año 9 d.C., las tribus germanas (los salvajes hutis de aquel tiempo) lograron detener para siempre el avance de las legiones de Roma, tras aniquilar a tres de ellas en la batalla de los bosques de Teotoburgo. Ahora el fantasma de Trump parece pasearse como Augusto en su palacio cuando gritaba Quintili Vare, legiones redde! Se refería al jefe militar que le había convencido de que la brutalidad de sus métodos acabaría con los bárbaros.

 Quizá los Publio Quinctilio Varo de nuestros días se llamen hoy Benjamin Netanyahu o Peter Hegseth, el Secretario de Defensa (o Guerra) a quienes Augusto-Trump echa ahora en cara sus retrocesos: « Devuélveme mis legiones!», gritaba Augusto.

Hasta Macron pronuncia discursos que señalan la barbarie de las legiones del emperador… Quizá la barbarie está dispersa en la nueva geopolítica. Se diluye en la represión contra el pueblo iraní, aunque también en medio de los avances de la resistencia de sus mujeres. Entre la ola antimigratoria y la represión interna de los contendientes de esa guerra con brazos de gigantesco pulpo que quiere ahogarnos a todos, empezando por los gazatíes.

Nada está escrito aún. Los bárbaros nos desbordan con apariencia diversa y es difícil saber donde se esconden en los nuevos bosques de las fronteras del imperio.

Lo que sí parece claro es que el emperador empieza a echar de menos sus legiones derrotadas y no tardará en buscar el fantasma de otro Publio Quinctilio Varo a quien hacer responsable.

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Foto sin fecha ni autor conocido que muestra un avión militar estadounidense dañado por los misiles iraníes en la Base Aérea Príncipe Sultán (Arabia Saudí). Fotografía publicada por CBS News.

Todo el mundo –no sólo Washington– parece haber olvidado las lecciones de la guerra de Vietnam, cuando la determinación política del viejo Ho Chi Minh, junto al sacrificio y la inteligencia militar rural y artesanal de los vietnamitas, crearon también múltiples armas sencillas, improvisadas y poco costosas, que hicieron frente y derrotaron a la mayor máquina de guerra del siglo XX.

De modo que ya veremos quienes describe la historia futura como los nuevos bárbaros. Dependerá también del resultado bélico.  Y quizá los vientos nos acercan ya al fin del poder desmesurado, aplastante, que se instaló hace décadas cerca de la colina del Capitolio.

Xi Jinping acaba de aterrizar en la Base Aérea de Saint Andrews (Maryland, EEEUU), mientras repasa la historia de sus propios bárbaros y cómo los contuvo el Imperio Celestial. 

Algunas fuentes:

https://www.elysee.fr/emmanuel-macron/2026/09/22/81-session-de-lassemblee-generale-des-nations-unies-a-new-york-deuxieme-journee

https://www.lemonde.fr/international/article/2026/09/23/a-l-assemblee-generale-de-l-onu-emmanuel-macron-prend-le-contrepied-de-donald-trump_6780583_3210.html

https://www.cbsnews.com/news/new-photos-damage-u-s-kuwait-saudi-arabia-iran-drone-missile-attacks

https://www.thefp.com/p/francis-fukuyama-why-iran-wont-surrender?utm_source=cbs_news&utm_campaign=cbs_news_recirculation&utm_content=bottom_page

https://elpais.com/opinion/2026-01-26/cuando-empieza-la-barbarie.html

https://www.lalibre.be/debats/opinions/2026/09/23/nous-sommes-a-un-tournant-geopolitique-cest-la-fin-du-siecle-americain-4WJMJSALUNFZNDUL5YIDMTIT3A

https://www.bbc.com/news/articles/cqgmrk7187lzo

https://www.theguardian.com/us-news/2026/sep/23/trump-xi-jinping-china-us-state-visit

Paco Audije
Periodista. Fue colaborador del diario Hoy (Extremadura, España) en 1975/76. Trabajó en el Departamento Extranjero del Banco Hispano Americano (1972-1980). Hasta 1984, colaboró en varias publicaciones de información general. En Televisión Española (1984-2008), siete años como corresponsal en Francia. Cubrió la actualidad en diversos países europeos, así como varios conflictos internacionales (Argelia, Albania, Kosovo, India e Irlanda del Norte, sobre todo). En la Federación Internacional de Periodistas ha sido miembro del Presidium del Congreso de la FIP/IFJ (Moscú, 2007); Secretario General Adjunto (Bruselas, 2008-2010); consejero del Comité Director de la Federación Europea de Periodistas FEP/EFJ (2013-2016); y del Comité Ejecutivo de la FIP/IFJ (2010-2013 y 2016-2022). Doce años corresponsal del diario francófono belga "La Libre Belgique" (2010-2022). Presidente de la asociación Europa en Suma (2026).

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