La Administración estadounidense asegura que eliminará inscripciones irregulares del Obamacare y recuperará 2200 millones de dólares. Las auditorías confirman vulnerabilidades en el sistema, pero especialistas reclaman transparencia para evitar que personas legítimamente aseguradas pierdan su cobertura por errores documentales.

Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) han anunciado la cancelación de unas 315.000 inscripciones en los mercados federales de la Ley de Cuidado de Salud Asequible. Esas pólizas proporcionan cobertura a más de 760.000 personas.
El vicepresidente JD Vance, quien dirige el grupo de trabajo de la Casa Blanca contra el fraude, sostiene que la medida impedirá que las subvenciones lleguen a beneficiarios inexistentes o sin derecho a recibirlas. Otras 419.000 inscripciones serán sometidas a comprobaciones adicionales.
El fraude existe, pero su dimensión sigue abierta
La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno federal consiguió cobertura subvencionada para casi todas las solicitudes ficticias que presentó durante una prueba de los controles. El propio organismo advirtió, sin embargo, que sus resultados eran ilustrativos y no podían extrapolarse al conjunto de los asegurados.
Especialistas en política sanitaria aceptan que las inscripciones fraudulentas deben anularse, pero cuestionan la falta de información sobre el procedimiento y el riesgo de incluir entre las bajas a beneficiarios legítimos. Richard E. Neal, demócrata de mayor rango de la Comisión de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, acusa al Gobierno de agravar las dificultades de acceso a la cobertura.
La decisión llega cuando los costes sanitarios y el precio de la vida condicionan las elecciones legislativas del 3 de noviembre. No existe todavía una encuesta que mida la reacción ante estas cancelaciones ni consta una resolución judicial que las haya suspendido.
La crónica completa del Observatorio Trump en Aquí Madrid examina las cifras oficiales, las auditorías y las garantías todavía pendientes.



