«El hoy occiso» y otras palabras del lenguaje policial venezolano

Es encomiable que los periodistas empleen términos y expresiones que permitan el desarrollo y enriquecimiento de la lengua materna, además de que con ello demuestran su preocupación por usarla de la mejor manera, como debe hacerlo todo aquel que se precie de comunicador social. Pero a veces esa preocupación es exagerada, y por eso incurren en el uso de un lenguaje rebuscado, que se convierte en un mero prurito exhibicionista que raya en lo ridículo.

En el caso de los redactores de sucesos, ocurre que muchos utilizan las mismas palabras y expresiones todo el tiempo, a veces con muchos errores, lo cual evidencia que no han tomado en cuenta la función que deben cumplir ante la sociedad en la que les corresponde desempeñar su rol de comunicadores sociales.

Ese es el caso de Venezuela, en donde, con contadas y honrosas excepciones que se distinguen muy fácilmente, hay periodistas que, aun cuando son poseedores de una vasta experiencia, no se preocupan ni se han preocupado por leer para instruirse y para mejorar su escritura. Hay quienes se graduaron hace treinta años; pero eso no implica que tengan treinta años de experiencia, sino el primer año repetido treinta veces.

De eso he escrito en varias oportunidades, y hoy vuelvo sobre el tema, no con alusiones personales, sino como una forma de llamar la atención de aquellos que ejercen el noble oficio de informar, sobre todo los de las nuevas promociones, a quienes es más fácil persuadir de la importancia de escribir y hablar bien, habida cuenta de que un periodista es un educador a distancia, que debe poseer un bagaje de conocimientos, sin que esto implique ser un sabelotodo.

Es muy frecuente el sustantivo ‘occiso’ en el lenguaje policial, lo cual no tendría nada de malo, siempre que se lo usase de manera adecuada; pero ocurre que una considerable cantidad de redactores ignora que este término debe emplearse para señalar que alguien fue asesinado o falleció de forma violenta, lo que implica que occiso no es sinónimo de muerto.

La frase «el hoy occiso» se ha vuelto una especie de comodín para dar cuenta de toda clase de muertes, sin reparar en las circunstancias en que esas ocurren. Eso evidencia un lenguaje pobre y una falta de interés por instruirse para llamar las cosas por su nombre. Para ellos, todo muerto es un occiso, y todo occiso es un muerto.

De ese mismo tenor es el verbo ‘abatir’, que se ha convertido en el preferido de los cronistas de sucesos para relatar hechos en los que ha habido enfrentamientos entre policías y antisociales.

No sé si en otros países de habla hispana ocurra algo similar; pero en Venezuela, por ejemplo, es común leer u oír que «el delincuente cayó abatido cuando intentaba hurtar un vehículo en el estacionamiento (parqueadero) del centro comercial». De buenas a primeras, cualquier lector descuidado no notará que hay algo impropio, y es que caer lleva implícita la noción de abatir y viceversa.

Abatir es, entre otras cosas, colocar en forma horizontal lo que estaba vertical. En el caso de que la Policía o cualquier organismo armado le dé muerte a algún antisocial, de forma figurada podrá decirse que fue batido, tomando en cuenta de que este se encuentre de pie, como pudiera ocurrir. Se dirá entonces que fue abatido, y no que cayó abatido. Cabe acotar que abatir no es sinónimo de asesinar, como pudieran pensar algunos redactores.

Otra palabra de uso muy reiterativo es ‘sujeto’, utilizado de manera inmisericorde para señalar a las personas que incurren en acciones en contra de la ley, sobre todo aquellas que cometen hurtos, robos, violaciones; que trafican drogas o cometen otros delitos. Se les llama sujetos en el título de la nota, en lead, en el cuerpo de la información y hasta en el pie de foto (fotoleyenda), como si no tuviesen nombres.

El uso de sujeto estaría justificado siempre que se desconozca la identidad de los señalados; pero si ese no es el caso, sería una falta de conocimiento, profesionalismo y una falta de respeto, pues aunque hayan cometido un delito, se les debe tratar sin ofensas ni acusaciones, pues para estas últimas están los tribunales de justicia. Es una mala costumbre que se ha arraigado, y aunque sea difícil desterrarla, nunca estará demás decir algo, so pena de nadar contra la corriente.

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David Figueroa Díaz (Araure, Venezuela, 1964) se inició en el periodismo de opinión a los 17 años de edad, y más tarde se convirtió en un estudioso del lenguaje oral y escrito. Mantuvo una publicación semanal por más de veinte años en el diario Última Hora de Acarigua-Araure, estado Portuguesa, y a partir de 2018 en El Impulso de Barquisimeto, dedicada al análisis y corrección de los errores más frecuentes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. Es licenciado en Comunicación Social (Cum Laude) por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica) de Maracaibo; docente universitario, director de Comunicación e Información de la Alcaldía del municipio Guanarito. Es corredactor del Manual de Estilo de los Periodistas de la Dirección de Medios Públicos del Gobierno de Portuguesa; facilitador de talleres de ortografía y redacción periodística para medios impresos y digitales; miembro del Colegio Nacional de Periodistas seccional Portuguesa (CNP) y de la Asociación de Locutores y Operadores de Radio (Aloer).

6 Comentarios

  1. Estimado David, reflexionaba un poco más sobre el uso de «abatido» (de abatir) con la connotación de «asesinado» en los reportes periodísticos venezolanos sobre sucesos, y creo que es posible que el origen del uso de abatido (y el redundante «caer abatido») se deba a la pretensión de suavizar el hecho de que, en los enfrentamientos, policías pueden cobrar la vida de criminales. Al revisar el significado registrado de «asesinar», esta acción se describe como «Matar a alguien con alevosía, ensañamiento o por una recompensa». Y aquí veo un posible problema: se supone que en principio los policías no actúan movidos por estos sentimientos o razones sino por «el deber» para el cual están dispuestos por ley y los enfrentamientos se supone que ocurren por resistencia violenta de los criminales, entonces los policías por una lado pueden actuar en legítima defensa propia, de terceros o para hacer cumplir la ley. Si un delicuente resulta muerto por acción de un policía bajo las circunstacias descritas, no podría decirse que el occiso fue asesinado, pues la alevosía o la saña no están presentes en la actuación policial, aunque en el calor de los eventos algo de esto pudiera surgir.

    No soy experto en asuntos legales, pero mi sentido común me dice que el asesinato después de una acción policial lo pueden establecer investigaciones internas sobre el desempeño policial o juicios que se deriven de la presunción de procesos de ajusticiamiento o exceso policial; pero inicialmente, la muerte de un criminal durante un tiroteo, no puede ser reportada periodísticamente como un asesinato, es quizás por esto que se ha apelado al uso de expresiones menos valorativas como el de «abatimiento», «abatido», o erróneamente «caer abatido», en fin. Creo que los reporteros de sucesos pueden ampliar la jerga de sucesos con opciones como «matar» simplemente, «ultimar» o giros como «cobrar la vida» y quizás otros, cuyo significado no tienen necesariamente la valoración de que lo ocurrido ha sido «con intención» dañina.

  2. Estimado David, de acuerdo al DILE abatir es una palabra polisémica, se tienen once acepciones y la que viene al caso, en materia de sucesos como los explicados por esta columna, es la acepción cuatro. Esta reza «Hacer caer sin vida a una persona o animal». Más claro no canta un gallo, «caer abatido» es una redundancia innecesaria, se puede reemplazar por «Cayó sin vida» o quizás «Cayó ultimado».

    La acepción de marras si se usa con personas parece que implica muerte necesariamente, quizás por ello se emplea como sinónimo de asesinar. Las otras acepciones que tienen la noción de caer se refieren a cosas pero cabe la duda de que pueda aplicarse a personas. ¿Entonces qué pasa si un delicuente (o un policía, eso también es posible en la refriega) cae herido sin perder la vida? ¿Es correcto usar «abatido»?

  3. Como es consuetudo en el periodista de marras, nos deleita con sus aleccionadores artículos, con los que aprendemos a usar mejor nuestro idioma castellano.
    Enhorabuena licenciado.

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