La Fundéu indica que la expresión incendio virulento es válida para aludir a los fuegos devastadores o que se propagan con rapidez.

En los medios de comunicación no es raro encontrar esta expresión y otras similares, como en «Los incendios no podrán ser controlados en las próximas 24 horas debido a la virulencia de las llamas» o «Un virulento incendio forestal obliga a evacuar a 300 personas».

Tal como señala el Diccionario académico, virulento es ‘ponzoñoso, maligno, ocasionado por un virus, o que participa de la naturaleza de este’. Dado que ser maligno y propagarse o extenderse de forma exponencial es parte de la naturaleza de los virus, este adjetivo, así como el correspondiente sustantivo virulencia, puede aplicarse de modo figurado a los incendios, que a menudo reúnen estas dos características.

Se trata de un uso asentado recogido en el Diccionario combinatorio práctico del español contemporáneo, que indica que virulento también se suele aplicar a las tormentas, los aguaceros y los temporales. En consecuencia, los ejemplos anteriores pueden considerarse válidos.

Puede emplearse también violento cuando se quiere hablar de un incendio ‘que implica una fuerza e intensidad extraordinarias’, aunque en el caso concreto de este tipo de desastres suelen ser más habituales otros adjetivos como devastador, arrasador o catastrófico, tal como señala la última obra mencionada.

Virulento tiene, además, otro uso figurado, que sí está recogido en los diccionarios y que se aplica al estilo, a un escrito o a un discurso: ‘ardiente, sañudo, ponzoñoso o mordaz en sumo grado’.

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