En español: secta, término ofensivo

Con el paso del tiempo, el sentido de las palabras cambia, a veces de manera radical. Una de ellas es secta, originariamente en latín ‘partido, escuela filosófica, línea de conducta a seguir’ (Claves). Hoy, referida a grupos religiosos pacíficos que nada tienen de ‘sectas destructivas’, es un término ofensivo.

Menonitas, Miguel Bergasa
Menonitas, Miguel Bergasa

De las tres definiciones que de la palabra secta ofrece el DRAE prevalece la tercera: “conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que el hablante considera falsa”, frente a las dos primeras: “conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica” y “doctrina religiosa o ideológica que se diferencia e independiza de otra”

Más ofensiva es, si cabe, la aplicación del adjetivo sectario a los miembros de las comunidades menonitas, los seguidores del reformador radical Menno Simmons, uno de los grupos religiosos que, como se recordará, mayor resistencia pacífica opusieron a la guerra de Vietnam: “que profesa y sigue una secta”, “secuaz, fanático e intransigente, de un partido o de una idea” (DRAE).

Así, los menonitas (una sola n en español) son presentados como ‘secta’ en algunas informaciones, cuando este grupo religioso evangélico con una apreciable implantación urbana más allá de los grupos étnicos rurales en las Américas nada tiene de sectario.

A los primeros asentamientos menonitas en Canadá, Estados Unidos y Argentina siguieron otros en todo el Continente: Belice, México, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, Perú, Chile, Colombia, Venezuela, Ecuador, Guatemala, Costa Rica, Panamá, El Salvador, Cuba, Nicaragua, Honduras, República Dominicana, Haití, Jamaica, Guyana, Puerto Rico, Trinidad y Tobago, y Bahamas.

En realidad, los grupos étnicos no pasan de ser mera anécdota entre los dos millones de fieles con que cuentan las comunidades menonitas en sus asentamientos, en su mayoría urbanos, no solo en las Américas, sino también en Europa, África, Asia, Australia y el Pacífico.

En España, los menonitas, integrados en la Federación Protestante FEREDE -que huelga decir que no acoge a ‘sectas’, sino a iglesias y entidades evangélicas-, tienen 13 iglesias, todas ellas urbanas, en Barcelona, Cornellá de Llobregat, Burgos, Madrid, Hoyo de Manzanares, San Sebastián de los Reyes, La Laguna, Añaza (Tenerife) y Vigo. El número de miembros (jóvenes y adultos) bautizados es de 436 y la asistencia media a los cultos dominicales, de 621 personas.

Sectas evangélicas

José de Segovia * 

Pocos instrumentos hay tan arrojadizos como el término ‘secta’. Cuando llamas a alguien ‘secta’, de hecho estás usando el peor calificativo que se pueda dar a cualquier entidad o grupo religioso. La expresión tiene todas las connotaciones del abuso, autoritarismo y manipulación que caracteriza lo peor en el fenómeno religioso. Es un vocablo tan lleno de carga emocional, que a estas alturas nadie puede pretender que sea un término puramente neutro. Todo lo contrario, supone una calificación claramente negativa que sólo se puede entender desde un ontexto teológico o psicológico, con el que se juzgan ciertas creencias o actitudes, desde un punto de vista ideológico.

* Libro de Estilo Protestante, Alianza Evangélica Española / Protestante Digital / Andamio, Madrid, 2009, págs. 97-98:

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Enlaces:

Espaciofoto presenta ‘Menonitas’ de Miguel Bergasa

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Fallece en diciembre de 2014, siendo editor adjunto de Periodistas en Español. Periodista, fotógrafo, profesor y consultor de medios. En la profesión desde 1966. Perteneció a las redacciones de 'Gaceta ilustrada', 'Cuadernos para el Diálogo", 'El Periódico" y 'Tiempo'. En 1982 funda FOTO, revista que edita y dirige hasta 2009 (287 números). Fue vocal por el sector de la Fotografía en la Comisión Redactora del Anteproyecto de Ley de Propiedad Intelectual de 1987. Profesor de Fotografía de la Universidad Nebrija (1997-2001). Desde 2000, vinculado a la Escuela Superior de Publicidad. Autor de 'Fotografía Creativa', guía didáctica de un curso en una plataforma 2.0 (282 págs., Maren, Madrid, 2010). Su exposición fotográfica antológica 'Manuel López 1966-2006' va camino de 40 itinerancias por España y América.

2 Comentarios

  1. Y ojo, que a través de la historia, el uso del calificativo secta depende de quien lo usa y se considera fuera de él. Para el imperio romano y sus autoridades, los seguidores de Jesús en los principios cristianos eran una secta. Posteriormente, cuando la religión católica fue predominando en el imperio, se calificó desde allí de sectas a los otros grupos religiosos y eso continuó. Incluso más allá del ámbito religioso propiamente tal, pues además de darle tal calificativo a los grupos de fe no católicos, también se incluyó (y parece que hasta hoy se le incluye) a la institución francmasónica y similares, u otras como los clubes espiritistas, en fin.
    En Chile hoy el término secta es inmensamente peyorativo y descalificador, en gran medida por el uso mediático; se habla de sectas satánicas para arriba y para abajo. Se utiliza ampliamente -hasta el cansancio- para vincularlo a la existencia de personas o grupos que desarrollan acciones que parecen religiosas o espirituales, pero que, en realidad, son seres afectados por patologías psíquicas, delirios mesiánicos y otras, y que más que cárcel y las «penas del infierno», necesitan tratamiento psiquiátrico.
    Sin embargo, los medios de comunicación le dan amplia tribuna a teólogos y «expertos» en sectas, que en realidad más que aclarar incrementan lo supersticioso y generan una reacción pública de «auto de fe» (impulsando y justificando lo represivo al máximo), hacia seres humanos que en realidad están bajo el sufrimiento de enfermedades de la mente, en su gran mayoría, y que requieren más bien de otra respuesta social. Reacción que se extiende hacia todo lo que llegue a denominar secta.
    Pero nunca he visto ni oído a «expertos», hablar con igual crítica y experticia de otros asuntos como los abusos sexuales y acosos provenientes de personas investidas de hábitos y autoridad religiosa.

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