Un movimiento estudiantil de chavales de catorce años que expresa un «ras le bol» o hartazgo general ante la política anti social de Emmanuel Macron y de sus sucesivos gobiernos, que empezó a mediados de septiembre en los municipios periféricos más abandonados y desfavorecidos de la enseñanza pública, como Creteil o Saint Denis, entre otros, se ha extendido ahora a toda Francia.

En lo que se refiere a la educación nacional y la enseñanza pública, los recortes, falta de recursos y precariedad económica en la población estudiantil son la única y verdadera causa de esta rebelión de la juventud.
Desde su llegada al poder Macron ha respondido siempre con la violencia policial a todas las reivindicaciones de la población, de la «ley trabajo» a los «chalecos amarillos», de las movilizaciones por una jubilación digna a las manifestaciones por los derechos humanos contra el genocidio en Palestina, a la represión y criminalización del movimiento ecologista y sindical.
Hoy es contra nuestros hijos y contra nuestros nietos que Macron lanza una violenta e inadmisible represión policial, manipulando la información como es costumbre en estos casos con la propaganda de una pretendida violencia estudiantil.
Cientos de liceos cerrados y en huelga. Cerca de 600 liceos según Mediapart. 735 según Le Monde este viernes.
Mas de dos mil personas detenidas en las manifestaciones estudiantiles, y a veces al margen de las manifestaciones, con denuncias de racismo y malos tratos en las comisarías.
La represión policial es brutal e injustificada. Su objetivo amedrentar a los jóvenes e impedir la extensión nacional de la protesta que se anuncia ya para el 6 de octubre. La movilización se extiende a la enseñanza superior, una treintena de facultades parcialmente bloqueadas se unieron este jueves al movimiento de protesta.

La prensa y la radio televisión de extrema derecha, como Cnews, instalada masivamente con la autorización de Macron, no duda en acusar a la izquierda parlamentaria y a los «hermanos musulmanes» de «estar detrás» de la movilización estudiantil.
El delirio es total. El gobierno y la derecha han dado luz verde a la violencia policial y a sus constantes provocaciones y se sirven como es costumbre de las imágenes de varios cubos de basura incendiados, o de ciertos incendios de dudoso origen, para justificar lo inaceptable. Las imágenes de la agresión de un grupo de encapuchados contra un policía han sido el buen pretexto para declarar la guerra al conjunto del movimiento estudiantil.
Pensando una vez más en lo que decía Helder Camara sobre la violencia, quiero dirigirme a los padres de familia y a los colegas de la prensa para que combatan la desinformación y la propaganda que es siempre el preludio de un régimen fascista. La represión policial no puede ser en democracia la respuesta a las justas reivindicaciones de la juventud estudiantil.
Dónde está la violencia: ¿En un cubo de basura incendiado, o en la desmesurada acción de un policía estrangulando a una estudiante, o mutilando a un joven con un tiro de pelota de goma en plena cara que lo ha dejado ciego? ¿En la violencia de esos robocops armados hasta los dientes o en la justa indignación de una juventud y una escuela pública abandonada por los poderes públicos?
Oigo en televisión y radio a los perros guardianes de este gobierno autoritario e ilegitimo (si nos referimos a las últimas elecciones legislativas) mientras pasan imágenes de incendios varios, preguntar a sus invitados de izquierdas que se solidarizan con los estudiantes: «¿Pero, ustedes condenan la violencia?», refiriéndose siempre a la secuencia de un policía agredido por encapuchados.
Pues claro, me digo yo, hay que condenar toda violencia, pero sobre todo la violencia injustificada y desmesurada de la policía contra el conjunto del movimiento estudiantil. Hay que condenar sí, la violencia institucional y clasista que conduce a la exclusión de los jóvenes en los municipios más pobres, negándoles la ayuda estatal en la escuela pública.
¿Que reclaman los estudiantes?
Pues bien, que se haga realidad eso de la «igualdad de oportunidades», que se dote a la enseñanza pública en todos los liceos del país de los medios necesarios para la equidad en la educación. Que haya profesores para todas las clases y asignaturas, que los liceos tengan el material necesario para poder trasmitir la enseñanza en condiciones decentes.
Es violento en efecto disminuir el presupuesto de la educación nacional mientras se acentúa la desigualdad con otros liceos privados o públicos privilegiados. Es violento e injusto el dispositivo clasista de selección denominado Parcousup[1], como también la suspensión de ayudas para la vivienda que afecta a los estudiantes universitarios.
Los estudiantes reclaman medios para seguir estudiando, pero el gobierno envía a su policía antidisturbios, cuyo sindicato mayoritario es hoy de ultraderecha. No es fuego ni violencia todo lo que brilla en sus pantallas de televisión. Pues las otras imágenes, las de la violencia policial, las podrán ver en internet y no en la prensa mainstream.

Los partidos y organizaciones de izquierda han respondido unánimes en un llamamiento contra la represión policial del movimiento estudiantil. Hay que saludar la intervención de los diputados insumisos y del alcalde de la ciudad de Saint Denis para proteger a los estudiantes, si bien la reacción de los sindicatos ha sido bastante tardía. Una manifestación nacional ha sido convocada por las organizaciones sindicales para el 6 de octubre en solidaridad con los estudiantes. Es urgente que la sociedad civil se movilice para proteger a los jóvenes de esa violencia policial que arrastra al país en el abismo fascista.
¿Hasta cuándo va a tolerar Francia la impunidad de la represión desmesurada que amenaza el Estado de derecho? Veo con alivio la enérgica reacción de colectivos de abogados y del sindicato de la magistratura. No dejemos que Macron ponga al país en manos de la ultraderecha neofascista.
- Parcoursup es la plataforma oficial de internet en Francia que centraliza las solicitudes de preinscripción para el primer año de educación superior.


