“Tres tristes tigres” sin censura a 50 años de su publicación

Seix Barral publica una edición conmemorativa con los textos que la censura suprimió en el original y un artículo de Guillermo Cabrera Infante sobre las relaciones del libro con la censura

El Premio Biblioteca Breve de Seix Barral ya era uno de los más prestigiosos en la década de los sesenta del siglo XX. Lo ganaron, entre otros, Luis Goytisolo, Vargas Llosa, Caballero Bonald y García Hortelano. Guillermo Cabrera Infante lo obtuvo en 1964 con “Tres tristes tigres” pero tuvo que esperar tres años, hasta 1967, para ver editada la novela.

Se cumplen ahora, pues, 50 años desde que “Tres tristes tigres” vio la luz por primera vez en una España donde la censura suprimió parte de sus textos originales, que no se restauraron hasta 1990.

Xulio Formoso: Guillermo Cabrera Infante
Xulio Formoso: Guillermo Cabrera Infante
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Cabrera Infante escribió “Lo que este libro debe al censor”, un texto que incluyó como prólogo a la primera edición íntegra (publicada en Venezuela en 1990) y que ahora forma parte de una edición conmemorativa que Seix Barral acaba de publicar.

En él escribe algunas de sus experiencias: “cada vez que yo ponía tetas, palabra aceptada por la Academia y su diccionario, mi obseso censor la eliminaba y ponía senos… a veces las sustituía por puntos suspensivos”… “otra obsesión censual del burócrata eran los militares y Dios. En ese orden”.

Además de aquel prólogo de Cabrera Infante, también se incluyen en esta edición reproducciones de los documentos en los que la censura comentaba algunos pasajes de “Tres tristes tigres” y de “Vista del amanecer en el trópico”, como se titulaba el original (años más tarde Cabrera Infante publicaría con este título otra de sus novelas). Algunos ejemplos: “El contenido de todas esas narraciones es pornográfico a veces, irrespetuoso otras, procaz siempre”… “tendencia marxista esencial en la intención del autor”… “continuas alusiones y descripciones eróticas que llegan con bastante frecuencia a lo pornográfico”… “existen párrafos que por su pornografía, irreligiosidad, antimilitarismo que deben ser suprimidos así como el capítulo dedicado a Trostsky”.

Una obra de arte de la literatura hispana

“Tres tristes tigres” es una novela experimental en la que la ciudad de la Habana, que protagonizaría también casi todas sus posteriores narraciones, es el escenario en el que se entrecruzan historias fascinantes protagonizadas por personajes desmesurados.

Arsenio Cué, un actor de televisión, culto y anárquico, recorre en un descapotable, acompañado de su amigo Silvestre, la Habana nocturna, la del lujo y el turismo caro, hasta agotar un itinerario de sexo y alcohol en cabarés, night clubs, casinos, terrazas, bares, restaurantes (No es la Nueva Jerusalén, mi viejito, es Somorra. O si lo prefieres, Godoma)… Codac, un fotógrafo de artistas del espectáculo, frágil y escuchimizado, se enamora de La Estrella, una cantante negra, gorda, gigantesca, que canta boleros como nadie y que tuvo una corta vida de éxito… Cuba Venegas, nombre artístico de Gloria Pérez, que salta de la miseria y la ignorancia a la fama y al dinero fácil que dan el espectáculo y la prostitución… Y las falsas rubias Livia Roz y Mirtila, y las lesbianas Beba y Magalena, y Vivian Smith-Coronado y Laura Díaz…

Una pléyade de personajes que configuran un retrato en color, también en blanco y negro, de La Habana de los últimos años de Batista. También aquí está el cine pespunteando los diálogos: fue una lucha de villano de Stroheim con heroína de Griffith… La velocidad transforma el tiempo en espacio; el cine transforma el espacio en tiempo, las citas cultas, y sobre todo la utilización del idioma (Cabrera Infante lo llama idioma cubano) como juego de palabras y sonidos (aquí también de números e incluso de figuras geométricas) e irónicos ejercicios de estilo como el de narrar la muerte de Trotsky imitando la prosa de José Martí, de Lezama Lima, de Alejo Carpentier…

“Tres tristes tigres” es una apoteosis de sensualidad y sexualidad caribeñas, una orgía de los sentidos (de los colores, de los sonidos, de los olores, de los sabores), integrada en una prosa encendida, vanguardista, lúdica y plena de hallazgos. Es una obra maestra que descubría a un autor que con el tiempo iba a convertirse en un referente de las letras hispanas. El premio Cervantes en 1997 iba a confirmar esa referencia, aunque, más allá de los premios (¿qué es una raya más para un tigre?, dice uno de los protagonistas de la novela) el de Guillermo Cabrera Infante es ya un nombre consagrado en las letras contemporáneas.

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Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural Asignaturas: Información Cultural, Comunicación e Información Audiovisual y Fotografía informativa. Autor de "Qué es la fotografía" (Lunwerg), Periodismo Cultural (Síntesis. Madrid 2006), Cultura y TV. Una relación de conflicto (Gedisa. Barcelona, 2003) La mirada en el cristal. La información en TV (Fragua. Madrid, 2003) Perversiones televisivas (IORTV. Madrid, 1997). Investigación “La presencia de la cultura en los telediarios de la televisión pública de ámbito nacional durante el año 2006” (revista Sistema, enero 2008).

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