Isabel II y el Reino Unido ante el avance de la idea republicana en la Commonwealth

El  Brexit ha puesto de relieve las tensiones internas del Reino Unido, sobre todo en Irlanda del Norte donde los probritánicos siguen amenazando a Boris Johnson si ratifica los protocolos aduaneros acordados con la Unión Europea.

También bloquean la formación de un nuevo gobierno autónomo, después de que el Sinn Féin (republicano y que tiene como objetivo la reunificación de Irlanda) se convirtiera a primeros de mayo –y por vez primera- en el partido más votado del territorio (29 por ciento).

El celebrado Jubileo de Platino de Isabel II no puede esconder esos elementos de quiebra del Reino Unido, tampoco la sombra de un posible segundo referéndum escocés sobre la independencia.

Nicola Sturgeon, First Minister (Primera Ministra) de Escocia ha reiterado que sigue adelante con ese plan. Sturgeon ha prometido un anuncio decisivo sobre este tema el 10 de junio. Previamente, el gobierno nacionalista de Escocia se declara decidido a presentar su nueva consulta referendaria sobre la independencia antes de que acabe el año 2023.

Y aunque esta vez Londres no autorice ese referéndum, como hizo en el anterior, está claro que el Reino Unido lo es cada día un poco menos. Hoy la idea republicana sigue siendo minoritaria entre los británicos, pero avanza lentamente.

Poco antes del llamado Jubileo de Platino del reinado de Isabel II, los sondeos señalaban claramente el paulatino declive del apoyo a la institución monárquica entre los súbditos de Su Majestad.

El 22 por ciento de los consultados señaló su preferencia por la república frente a un 62 por ciento que sigue apoyando a la realeza.

Sin embargo, hace diez años éstos sumaban el 73 por ciento de los ciudadanos británicos.

En la última década, entre los jóvenes menores de veinticuatro años, el apoyo a la monarquía ha pasado del 59 al 33 por ciento, mientras que quienes quieren votar para elegir a la persona que ocupe la jefatura del Estado suman ya el 31 por ciento. Cabe pensar que si la tendencia se mantiene estos últimos igualarán o superarán a los primeros, cuando fallezca Isabel II.

En lo que se refiere a los países del viejo imperio, hay que recordar que durante su reinado hasta dieciocho estados han dejado de reconocer a Isabel II como soberana, a pesar de que la mayoría no haya cuestionado su título protocolario de Head of the Commonwealth.

A recordar también que hace tiempo este grupo de países abandonó el adjetivo ‘británico’ (British Commonwealth of Nations) con el que nació.

Además de los dieciocho estados de la Commonwealth que dejaron de reconocer a Isabel II como soberana de esos países descolonizados, otros se preparan para hacerlo.

En marzo, durante una visita oficial del príncipe Guillermo, el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, no tuvo ningún reparo en decir que su país debía convertirse en república lo antes posible.

Marzo de 2022, manifestantes contrarios a la realeza se manifiestan en Jamaica contra la visita del príncipe Guillermo y su esposa, Kate Middleton. Foto: Ricardo Makyn / AFP

Hay que recordar que otros países, como India, Pakistán o Irlanda ya dieron ese paso hace décadas. Irlanda, además, abandonó la Commonwealth tras convertirse en república en 1949.

De los 54 países que siguen inscritos en la Commonwealth, 39 ya no reconocen a Isabel II como jefa del Estado. Siguen haciéndolo Canadá, Australia y Nueva Zelanda, tres países anglófonos importantes; pero en ellos los sentimientos republicanos aumentan.

El nuevo primer ministro de Australia, Anthony Albanese, ha nombrado hace una semana un nuevo gobierno en el que está Matt Thistlethwaite, quien ha recibido el encargo de preparar el día después de Isabel II, es decir, la república.

En 2019, el propio Albanese anticipó la idea de que «ha llegado la hora de una Australia moderna y republicana».

En Australia, ya hubo un referéndum en 1999. Entonces, únicamente la división del campo republicano propició su derrota  (39 por ciento a favor, 60 por ciento en contra) entre una gran confusión de sus propias propuestas. Un cierto porcentaje de partidarios de la abolición de la monarquía votó en contra para descartar del todo los planes de algunos políticos de nombrar al presidente por vía parlamentaria y no por voto directo de los ciudadanos.

Peter FitzSimons, presidente del Australian Republican Movement, ha celebrado que «por vez primera haya en Australia un ministro de la Corona encargado de acabar con esa misma corona». FitzSimons lo considera el paso más grande dado por su país para convertirse en república.

En Canadá, se han producido diversos manifestaciones contrarias a la institución monárquica, mientras se hacían públicos los hechos más sombríos del trato dado a los pueblos autóctonos. Cientos de sepulturas de niños indígenas han sido descubiertas en los viejos orfanatos que administraron los religiosos anglicanos. Varias estatuas de Isabel II han sido derribadas.

Isabel II sigue reinando formalmente en lugares como Belize, las Bahamas, la isla de Granada, Jamaica, Santa Lucía, Tuvalu, Papuasia-Nueva Guinea, las islas Salomón, etcétera, pero la lista de los países donde la reina sigue nombrando un Governor-General –con escaso o nulo poder- se reduce año tras año.

La minúscula Barbados se convirtió en república el 30 de noviembre de 2021, en una ceremonia a la que asistió Carlos, el heredero la corona británica, quien fue ese día noticia porque se durmió durante el acto solemne, que los ciudadanos de Barbados consideraron el último paso en la descolonización absoluta de su país.

El sueño de Carlos es todo un símbolo del estado actual del viejo imperio, que apenas se mantiene como ficción protocolaria.

En un editorial dedicado a la Commonwealth y a la tendencia al aislacionismo británico después del Brexit, el diario Le Monde (6 de junio) apunta lo siguiente: «La atmósfera de fin de reinado ligada a la avanzada edad de Isabel II amenaza con reforzar ese relativo aislamiento. Tras el caso de Barbados, que ya ha roto con la Corona, tanto Jamaica como Australia amenazan con hacer lo mismo. Haga lo que haga el príncipe Carlos, heredero del trono y del título de jefe de la Commonwealth, dicha comunidad de estados vinculada a Londres ya no será la misma cuando suene la hora de la sucesión de la reina. Los responsables políticos tienen que reinventar de inmediato el lugar del Reino Unido en el mundo».

Desde luego, hay algo más que el asunto de las desavenencias familiares, tema ritual de distracción de los lectores de los tabloides, y que Buckinham Palace trató de esconder durante el Jubileo.

A pesar de la multiplicación rutinaria de los titulares de la prensa rosa, ese tema menor no sirve ya para esconder un asunto de mayor calado: el avance de la causa republicana en los distintos países de la Commonwealth.

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Periodista. Fue colaborador del diario Hoy (Extremadura, España) en 1975/76. Trabajó en el Departamento Extranjero del Banco Hispano Americano (1972-1980). Hasta 1984, colaboró en varias publicaciones de información general. En Televisión Española (1984-2008), siete años como corresponsal de TVE en Francia. Cubrió la actualidad en diversos países europeos, así como de varios conflictos internacionales (Argelia, Albania, Kosovo, India e Irlanda del Norte, sobre todo). En la Federación Internacional de Periodistas ha sido miembro del Presidium del Congreso de la FIP/IFJ (Moscú, 2007); Secretario General Adjunto (Bruselas, 2008-2010); consejero del Comité Director de la Federación Europea de Periodistas FEP/EFJ (2013-2016); y del Comité Ejecutivo de la FIP/IFJ (2010-2013 y 2016-2022). Es corresponsal del diario francófono belga "La Libre Belgique".

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